El tiempo de euforia podría haber terminado para SpaceX. Tras protagonizar la mayor salida a bolsa de la historia, la compañía aeroespacial de Elon Musk afronta esta semana su primer gran examen en Wall Street. En apenas 48 horas confluirán dos acontecimientos que podrían marcar el comportamiento de la acción durante los próximos meses: la publicación de sus primeros resultados como empresa cotizada y el inicio del desbloqueo de millones de acciones que hasta ahora no podían venderse.

Será una prueba de fuego para una compañía que llegó al mercado envuelta en una enorme expectación y cuya cotización ha pasado, en menos de dos meses, del entusiasmo al nerviosismo.

Del impulso al desplome

SpaceX fijó debutó en el Nasdaq el 12 de junio con un precio de oferta pública de venta fijado en 135 dólares por acción, marcando su primer cruce a 150 dólares. La demanda fue tan elevada que ese mismo día cerró en 161,11 dólares, alimentando el optimismo de los inversores. La escalada continuó durante las siguientes sesiones hasta alcanzar un máximo histórico de 225,64 dólares el 16 de junio, cerca de un 50% por encima del precio de su estreno en el mercado.

Sin embargo, aquella subida dio paso a una fuerte corrección. La acción comenzó a perder impulso y, en apenas unas semanas, devolvió todas las ganancias acumuladas hasta situarse incluso por debajo del precio de la salida a bolsa. 

Hoy, con el mes de agosto en los primeros compases, los títulos de SpaceX se mueven en mínimos del entorno de los 108 dólares, un nivel que refleja el cambio de ánimo del mercado: cotizan un 20% por debajo de su precio de salida y acumulan un desplome del 52% desde los máximos posteriores a su debut.

El primer gran examen llega con las cuentas

Con este telón de fondo marcado por la presión bursátil, SpaceX afronta este martes, 4 de agosto, su primera gran prueba desde su estreno en el Nasdaq. La compañía presentará los resultados del segundo trimestre, unas cuentas que pondrán a prueba si los fundamentales justifican las expectativas que acompañaron a su salida a bolsa.

Según el consenso recopilado por Visible Alpha, la plataforma de estimaciones de analistas propiedad de S&P Global Market Intelligence, SpaceX presentará unos ingresos de 6.900 millones de dólares, impulsados por la fortaleza del negocio de Connectivity, que engloba Starlink y que continúa consolidándose como el gran motor financiero del grupo. Los analistas esperan que esta división registre un margen operativo del 35,9% entre abril y junio, muy superior al del resto de negocios y suficiente para compensar las pérdidas que todavía generan las áreas de Space e Inteligencia Artificial, inmersas en una fase de fuerte expansión.

Precisamente, el elevado gasto asociado al desarrollo de Starship, la construcción de nueva infraestructura tecnológica y el despliegue de proyectos de IA explica que exista una enorme disparidad en las previsiones de beneficio. De hecho, las estimaciones del beneficio por acción oscilan entre unas pérdidas de 1,26 dólares y un beneficio de 0,33 dólares por acción, una de las mayores dispersiones entre las grandes compañías tecnológicas, reflejo de la incertidumbre sobre el impacto que tendrán estas inversiones en las cuentas a corto plazo.

Las miradas también estarán puestas en las perspectivas para los próximos trimestres. El consenso prevé que el negocio de Connectivity mantenga un crecimiento superior al 50% interanual en el tercer trimestre, hasta alcanzar unos ingresos de 4.700 millones de dólares, al tiempo que elevaría su margen operativo hasta el 37,5%. A más largo plazo, los analistas estiman que este margen aumentará hasta el 43,1% en 2027, mientras que las divisiones de Espacio e IA comenzarían a generar beneficios, permitiendo que el margen operativo consolidado del grupo pase del 6,8% previsto para 2026 al 20,5% en 2027.

Sin embargo, el gran interrogante sigue siendo el coste de ese crecimiento. Las estimaciones de Visible Alpha apuntan a que las inversiones de capital (CapEx) ascenderán a 48.700 millones de dólares este año y se dispararán hasta 118.400 millones en 2028, impulsadas por el desarrollo de Starship, la expansión de la red de satélites y las inversiones en IA. Solo el negocio de Connectivity multiplicará por cinco su inversión, pasando de 4.200 millones de dólares en 2025 a 20.800 millones en 2028. Paralelamente, la deuda total de la compañía también aumentará de forma significativa, desde 41.700 millones de dólares en 2026 hasta superar los 218.000 millones en 2028, un reflejo de la magnitud del esfuerzo inversor que SpaceX está acometiendo para acelerar su crecimiento y consolidar su liderazgo en los negocios espacial, de conectividad e inteligencia artificial.

Ese será, precisamente, el principal foco de atención del mercado: el ritmo de inversión de SpaceX en los próximos trimestres. Y es que el mercado ha dejado de premiar sin matices el elevado gasto en inteligencia artificial por parte de las empresas: Alphabet y Tesla comprobaron recientemente que anunciar inversiones superiores a lo esperado puede eclipsar incluso unos buenos resultados, al alimentar el temor de que la rentabilidad tarde más tiempo en llegar, y derivar en caídas en bolsa.

"SpaceX podría sufrir el mismo destino, especialmente ahora que la compañía ha estado aumentando sus inversiones en IA. En el primer trimestre, invirtió 7.700 millones de dólares en gastos de capital en este segmento, lo que representa una tasa de ejecución anual de 30.800 millones de dólares, mucho mayor que los 12.700 millones registrados en 2025. Mientras tanto, el crecimiento de los ingresos de SpaceX no ha sido tan impresionante. Las ventas en el primer trimestre fueron de 4.700 millones de dólares, un 15% más que en el mismo período del año anterior, y no es consistentemente rentable. Dados todos estos factores, parece bastante probable que las acciones de SpaceX se desplomen una vez que publique su informe del segundo trimestre. ¿Será una buena inversión entonces? Eso dependerá de cuánto caiga", señala Prosper Junior Bakiny, de The Motley Fool.

Dos días después llega el otro gran desafío

Pero si las cuentas centrarán la atención hoy martes, este jueves llegará un acontecimiento que muchos analistas consideran igual o incluso más importante para la evolución de la acción. El 6 de agosto comenzará a expirar el denominado lock-up, el periodo durante el cual los accionistas que ya estaban en la compañía antes de la salida a bolsa tenían prohibido vender sus acciones. Se trata de una práctica habitual en las OPV, y cuyo objetivo es evitar que fundadores, directivos o primeros inversores inunden el mercado de acciones nada más empezar a cotizar para evitar posibles fuertes caídas en el precio.

La preocupación del mercado se centra en el aumento de la volatilidad que podría desencadenarse en las próximas semanas ese lock-up. Y es que, mientras que en muchas salidas a bolsa cerca de una quinta parte de las acciones comienza a cotizar desde el primer día, SpaceX solo puso en circulación una pequeña fracción de sus títulos. La inmensa mayoría permanecía bloqueada. Ahora esa situación cambia. Durante los próximos meses, millones de acciones irán quedando liberadas de forma escalonada y sus propietarios podrán decidir si mantienen su inversión o aprovechan para vender y materializar beneficios. Nadie sabe cuántos accionistas optarán por hacerlo, pero el mercado teme que el aumento de la oferta de acciones ejerza presión sobre una cotización que ya ha perdido buena parte del impulso con el que debutó.

En concreto, la salida a bolsa de SpaceX puso en circulación menos del 5% del capital, lo que alimentó una fuerte demanda y disparó la valoración de la compañía. El escenario empezará a cambiar a partir del jueves, cuando expire el primer periodo de bloqueo de las acciones. Según Reuters, empleados e inversores iniciales podrán vender 911,5 millones de acciones. Además, si la acción supera los 175,50 dólares durante al menos cinco de los diez días hábiles previos a la siguiente publicación de resultados, se desbloquearán otros 455,8 millones de títulos. Reuters añade que, antes del 8 de diciembre, el porcentaje de acciones negociables aumentará hasta alrededor del 40% del capital, mientras que el resto, incluida la participación de Elon Musk, permanecerá bloqueado hasta mediados de 2027.

Por su parte, Morningstar detalla que, tras el primer desbloqueo del 6 de agosto, la siguiente ventana llegará en torno al 20 de agosto, mientras que en septiembre habrá nuevas fases de liberación de acciones. En conjunto, la firma estima que más de 6.400 millones de títulos podrían acabar llegando al mercado conforme vayan expirando los distintos periodos de bloqueo. 

Para Nicolas Owens, analista especializado en SpaceX de Morningstar, es probable que buena parte de esas acciones termine vendiéndose, ya que muchos de los accionistas iniciales acumulan importantes plusvalías tras años en el capital. Aun así, la mayor parte de la participación de Elon Musk permanecerá bloqueada hasta junio de 2027, por lo que la presión vendedora procederá, principalmente, de empleados e inversores iniciales.

Más allá de la presión vendedora derivada del fin del lock-up, el aumento del capital flotante también tendrá un efecto positivo: elevará gradualmente el peso de SpaceX en los índices bursátiles, obligando a los fondos indexados que los replican a comprar más acciones y aumentando así la exposición de millones de inversores a la compañía.

En opinión de Zachary Evens, analista de Morningstar especializado en estrategias pasivas, cada vencimiento del periodo de bloqueo supone una oportunidad para que SpaceX gane presencia en este tipo de vehículos. "Normalmente, las compañías aumentan su peso en los fondos indexados porque sube el precio de sus acciones. SpaceX es diferente: también lo hará a medida que aumente el porcentaje de acciones en circulación", explica. Según el experto, el incremento del free float elevará la capitalización ajustada de la compañía y, con ello, su ponderación en numerosos índices, lo que obligará a los fondos indexados a incrementar su exposición al valor.

Con todo, Nicolas Owens, analista de Morningstar especializado en SpaceX, cree que ese efecto será insuficiente para compensar la presión vendedora. "A menos que cambien los fundamentales o mejore la confianza de los inversores, la oferta procedente de estos periodos de bloqueo superará a la demanda, incluso la de los fondos indexados", afirma. En su opinión, las compras de estos vehículos servirán para absorber parte de las acciones que lleguen al mercado, pero no bastarán para evitar que el aumento de la oferta siga pesando sobre la cotización.