Si hay una tendencia que ha marcado el rumbo de los mercados en los últimos años, esa es la tecnología y, dentro de ella, la inteligencia artificial. Hemos visto cómo la capitalización bursátil de Nvidia se ha situado en torno a los 6 billones de dólares. Como inversor, ¿le preocupan las valoraciones? ¿Ve riesgo de que se esté formando una burbuja?
El desarrollo de la inteligencia artificial ha sido muy rápido y el mercado ha ido ajustando las valoraciones a ese ritmo. No solo ocurre con Nvidia: estamos viendo cómo aumentan las valoraciones de muchas empresas vinculadas a la IA, desde los fabricantes de semiconductores hasta los proveedores de servicios en la nube, incluidos los nuevos actores que están surgiendo en este ámbito. Este aumento de las valoraciones responde al fuerte crecimiento registrado en los últimos años. Los beneficios empresariales están creciendo a un ritmo muy elevado, impulsados por una demanda de inteligencia artificial que aumenta rápidamente. Al mismo tiempo, la oferta seguirá siendo muy limitada durante los próximos años, debido a la escasez de recursos y de capacidad de fabricación. Esta combinación explica la fortaleza de los beneficios y, a su vez, el aumento de las valoraciones.
El mercado está preocupado por estos niveles de valoración, aunque nosotros no tanto. Sí creemos que existen algunos riesgos de cara a los próximos años, pero consideramos que son manejables. Además, los mercados se mantienen alerta y siguen muy de cerca las valoraciones de las empresas vinculadas a la IA. Creemos que esto es una buena señal, porque indica que no estamos ante una burbuja. El mercado incorpora rápidamente las noticias positivas en los precios, pero, al mismo tiempo, mantiene la disciplina. Por eso, consideramos que las valoraciones actuales siguen siendo manejables y razonables.
Más allá de las valoraciones, ¿cuáles son los principales riesgos a los que se enfrenta actualmente el sector tecnológico?
Actualmente, el mercado está atento a varios riesgos. Uno de ellos es la posibilidad de que algunas empresas de semiconductores reduzcan el ritmo de desarrollo de la inteligencia artificial, una cuestión que han planteado recientemente varios consejeros delegados del sector. Sin embargo, no consideramos que sea un riesgo importante, ya que la competencia entre Estados Unidos y China por liderar la IA sigue impulsando su desarrollo, especialmente en el ámbito de los modelos más avanzados.
Otro de los riesgos señalados por los directivos es la financiación. Las recientes correcciones del mercado reflejan la preocupación por las crecientes necesidades de financiación de los centros de datos dedicados a la IA, cuya expansión está avanzando a gran velocidad. Esta situación también está provocando cambios en la dinámica del mercado de bonos. A ello se suman los riesgos crediticios, que han ganado protagonismo y contribuyen a la volatilidad de los mercados.
No obstante, estos riesgos llevan tiempo presentes y no nos preocupan en exceso, ya que consideramos que son manejables. La situación sería distinta si el mercado no les prestara atención. Sin embargo, los inversores están vigilando de cerca estos factores y ajustan rápidamente las valoraciones a medida que identifican nuevos riesgos o anticipan posibles amenazas. Esta capacidad de reacción permite que el mercado corrija con rapidez cuando es necesario. Por ello, consideramos que, pese a la volatilidad, el mercado sigue mostrando una situación saludable.
Tesis de inversión y estrategia del Neuberger Next Generation Connectivity Fund
La estrategia Next-Gen Connectivity se ha concebido desde sus inicios como una estrategia de inversión global en tecnología, centrada en tres áreas principales. La primera es la infraestructura, que incluye inversiones en centros de datos, redes ópticas y otras infraestructuras que antes sustentaban la conectividad 5G y que ahora dan soporte a la inteligencia artificial, especialmente a los centros de datos especializados en esta tecnología. Se trata de una de las mayores inversiones en infraestructuras que se han llevado a cabo en el mundo.
La segunda área son los dispositivos. Así, también invertimos en empresas que fabrican distintos tipos de dispositivos, como las gafas con inteligencia artificial que llevo puestas. Estos dispositivos permiten capturar imágenes con una cámara, interactuar mediante la voz y utilizar la IA para orientarse y desplazarse. Durante la última semana, por ejemplo, he viajado por España, a Sevilla, y por Portugal, a Oporto. Como no hablaba el idioma, las gafas con IA me han ayudado a traducir, hacer fotografías y enviar mensajes. Además, surgirán nuevos tipos de dispositivos con inteligencia artificial.
Por último, invertimos en aplicaciones y servicios. A medida que la inteligencia artificial evoluciona hacia la IA generativa, aumentan también las amenazas relacionadas con la ciberseguridad. Los agentes de IA pueden actuar de forma descontrolada, lo que hace necesario reforzar la protección frente a estas amenazas. Para ello, están surgiendo numerosas aplicaciones nuevas de ciberseguridad. Al mismo tiempo, muchas aplicaciones están incorporando la inteligencia artificial para mejorar la interacción con los clientes y los usuarios, así como para ofrecerles soluciones más inteligentes.
En definitiva, la estrategia Next-Gen Connectivity abarca todo el espectro de la inteligencia artificial, desde las infraestructuras hasta los dispositivos, las aplicaciones y los servicios, y permite invertir en las empresas que están participando en su desarrollo y beneficiándose de su fuerte crecimiento.
La IA agéntica se está convirtiendo en un tema de conversación recurrente. ¿Cómo se puede invertir en esta nueva fase de la inteligencia artificial? ¿Podría surgir entre estas oportunidades una nueva Nvidia o estamos ante futuras empresas líderes del sector?
La IA agéntica representa una nueva etapa en el desarrollo de la inteligencia artificial. Hasta ahora, herramientas como ChatGPT han funcionado principalmente como asistentes conversacionales: permiten interactuar con la IA, hacerle preguntas y obtener información, pero no pueden ejecutar tareas por sí mismas. La IA agéntica va un paso más allá, ya que permite completar tareas de principio a fin. Por ejemplo, la chaqueta de cuero que llevo puesta ha sido personalizada por un agente de IA que he entrenado con mis medidas. El agente puede hacer sugerencias, completar la personalización de la prenda, enviar el pedido a los proveedores, gestionar todas las transacciones y los intercambios de correos electrónicos, e informarme de cuándo llegará la chaqueta. Todo este proceso se lleva a cabo a través de una plataforma de IA agéntica. Los agentes ya pueden gestionar transacciones completas, lo que abre una nueva etapa en la monetización y la comercialización de la inteligencia artificial.
En cuanto a las oportunidades de inversión, hay muchas. La IA agéntica necesita coordinar múltiples tareas y organizarlas de forma secuencial: desde la tarea A hasta la B, la C, la D y la E. Para ello, requiere más capacidad de procesamiento mediante CPU, y no solo GPU. Por tanto, las oportunidades van más allá de Nvidia y abarcan compañías como Intel, AMD y ARM, que están experimentando un mayor crecimiento gracias a la IA agéntica. La proporción entre CPU y GPU también está cambiando. Antes, una CPU daba soporte a entre 12 y 16 GPU; ahora, la relación necesaria se aproxima a una CPU por cada GPU. Esto implica un fuerte aumento de la demanda de CPU, impulsado por las necesidades de la IA agéntica. Esta es una de las oportunidades de inversión en el ámbito del hardware.
Otro ámbito que está experimentando un fuerte crecimiento es el tráfico de red. Actualmente, más del 50% del tráfico de internet procede de agentes de IA, en lugar de usuarios humanos. Al navegar por internet, cada vez es más habitual encontrar sistemas que preguntan si quien accede es una persona o un agente, ya que las páginas web reciben más visitas de estos agentes y necesitan distinguirlos de los usuarios. El rápido aumento del tráfico de internet exige modernizar y ampliar las infraestructuras de la red y de los centros de datos. Esto impulsa la demanda de equipos de red y cables ópticos. Las empresas de estos segmentos, desde los fabricantes de semiconductores hasta los proveedores de equipos de red, están registrando una fuerte aceleración del crecimiento a medida que aumenta el tráfico de internet.
El segundo ámbito que destacaría es la ciberseguridad, que también está experimentando un fuerte crecimiento. Probablemente haya oído hablar de los ciberataques: los agentes de IA ya pueden ser incluso más eficaces que los piratas informáticos humanos. Por eso, necesitamos agentes de IA capaces de protegernos frente a estos ataques automatizados. Estamos viendo un fuerte crecimiento en áreas como la gestión de identidades dentro del software de ciberseguridad. Empresas como Palo Alto Networks y Okta están creciendo con fuerza porque cada agente necesita una identidad, igual que las personas. Esto está generando una mayor demanda de soluciones de identificación y gestión de identidades en el ámbito de la ciberseguridad.
En definitiva, las CPU, las infraestructuras de red y la ciberseguridad son solo algunas de las áreas que ofrecen importantes oportunidades de crecimiento. Sin embargo, surgirán muchas más a medida que avance la IA agéntica.
¿Cómo está posicionado actualmente el fondo Neuberger Next Generation Connectivity?
La estrategia Next-Gen Connectivity abarca un amplio abanico de áreas tecnológicas y tiene un enfoque global. En los últimos trimestres, hemos reforzado nuestra apuesta por Asia, una decisión que ha contribuido significativamente a generar alfa y mejorar la rentabilidad del fondo.
La cadena de suministro de semiconductores para inteligencia artificial está concentrada en el denominado «triángulo dorado», formado por Taiwán, Corea del Sur y Japón, que representa más del 90% de la cadena de valor de estos chips. Taiwán destaca por la fabricación de semiconductores avanzados; Corea del Sur, por los chips de memoria, cada vez más necesarios para la IA; y Japón, por los equipos y materiales utilizados en su fabricación. Las empresas de estos mercados están registrando un crecimiento muy elevado, con tasas superiores al 40% o al 50% en algunos casos en Taiwán.
También estamos aumentando nuestra exposición a la ciberseguridad, ya que la expansión de la IA agéntica está elevando las amenazas digitales y el gasto empresarial en protección, especialmente en soluciones de gestión de identidades.
Otra área de interés son las redes ópticas. El aumento del tráfico de datos y las inversiones de los grandes proveedores de servicios en la nube en centros de datos están impulsando la demanda de cables ópticos y chips láser. La oferta de estos componentes es limitada, lo que genera oportunidades para las empresas capaces de suministrarlos.
Estas son algunas de nuestras principales apuestas, pero mantenemos una asignación dinámica entre las áreas con mayor potencial de crecimiento. Cuando las valoraciones alcanzan niveles elevados, recogemos beneficios y buscamos nuevas oportunidades. Así, podemos rotar desde los procesadores gráficos (GPU) hacia las CPU, la ciberseguridad o las redes ópticas. Este enfoque de gestión activa nos permite posicionarnos antes de que una temática despierte un gran interés en el mercado y salir cuando las valoraciones dejan de resultar atractivas.
¿Qué cambios ha realizado recientemente en el fondo a nivel geográfico y sectorial?
Manteníamos una sobreponderación en Asia desde principios de año, pero en junio y julio introdujimos algunos cambios y redujimos nuestra exposición a la región. La razón es que las valoraciones de muchas empresas asiáticas de semiconductores, especialmente las fabricantes de chips de memoria, habían aumentado demasiado rápido, impulsadas también por las subidas de precios de estos componentes. Esto se ha reflejado en el encarecimiento de productos como los iPhone y los ordenadores portátiles. Sin embargo, consideramos que las subidas de los precios de la memoria han tocado techo y que el crecimiento de los beneficios también podría alcanzar su máximo. Por ello, en los últimos meses hemos recogido beneficios, reducido nuestra exposición a estos fabricantes y, finalmente, cerrado algunas posiciones. Hemos trasladado parte de esas inversiones desde los semiconductores de memoria asiáticos hacia empresas estadounidenses de ciberseguridad.
Otro ejemplo es el de las redes ópticas. Hace tres o cuatro meses, sus valoraciones cayeron debido a una corrección a corto plazo relacionada con las limitaciones de la oferta. Mantuvimos las posiciones y, cuando las valoraciones bajaron, aumentamos de nuevo nuestra exposición. Esperamos que la demanda de redes ópticas crezca con fuerza en la segunda mitad del año, a medida que entre nueva capacidad de producción y aumenten las necesidades derivadas de la IA agéntica.
Aprovechamos así las correcciones para invertir cuando las valoraciones resultan demasiado bajas. Esta gestión activa nos permite ajustar la cartera y trasladar las inversiones hacia las áreas con mayor potencial.
¿Supone este fondo una forma de diversificar dentro del propio sector de la inteligencia artificial?
Aunque mantenemos una sobreponderación en semiconductores, nuestro peso en este segmento no se aleja demasiado del índice de referencia. Seguimos un enfoque equilibrado que combina semiconductores, hardware, software, internet y dispositivos, buscando oportunidades en cada una de estas áreas.
En ocasiones adoptamos posiciones tácticas, como la sobreponderación en fabricantes surcoreanos de chips de memoria. Sin embargo, cuando las valoraciones alcanzan niveles excesivos, recogemos beneficios y abandonamos esas posiciones para buscar nuevas oportunidades. Esta estrategia nos permite mantener una cartera equilibrada y controlar las desviaciones respecto al índice de referencia y a otros fondos comparables.
Somos conscientes de que las apuestas activas pueden salir mal y de que cometemos errores. Por eso, procuramos que nuestras posiciones no se alejen demasiado de las referencias del mercado, de modo que podamos corregir rápidamente si las cosas no salen como esperamos. Este enfoque resulta especialmente importante en mercados volátiles, porque nos permite rectificar y recuperar terreno con mayor rapidez. Durante los últimos tres años, esta estrategia ha funcionado muy bien y creemos que seguirá dando buenos resultados.