Las consecuencias de la invasión magrebí se percibe especialmente en el comercio, el turismo y determinadas actividades de ocio, precisamente en una economía que ya arrastraba importantes problemas estructurales antes de los acontecimientos de finales de julio.

Los datos de BBVA Research reflejan que el consumo real cayó un 3,7% en agosto respecto al mismo mes de 2025. El descenso, sin embargo, alcanza el 11% en el comercio de ropa, uno de los sectores que más directamente está sufriendo la reducción de visitantes y el deterioro de la actividad comercial.

El consumo llegó a caer un 5,3% durante agosto

El indicador de BBVA Research utiliza las operaciones realizadas por sus clientes mediante tarjetas, efectivo, transferencias y domiciliaciones, permitiendo observar prácticamente en tiempo real cómo evoluciona el gasto.

Antes de la crisis, Ceuta registraba tasas cercanas al 0%, es decir, niveles similares a los del ejercicio anterior. Posteriormente, el consumo llegó a retroceder alrededor de un 4%. El peor registro se produjo el 14 de agosto, cuando la caída interanual alcanzó el 5,3%.

La evolución contrasta con el conjunto de España, donde el consumo real permanece aproximadamente en niveles de agosto de 2025 y el nominal crece un 3%. Incluso Melilla presenta una evolución menos negativa, con una caída real del 1,3%.

Textil, hoteles y ocio sufren el mayor golpe

La caída está muy concentrada en determinados negocios. El gasto en ropa retrocede un 11%, mientras cultura y entretenimiento pierden un 6,3%. Alcohol y tabaco bajan un 7,7% y la categoría que agrupa otros sectores cae un 8,9%.

Restaurantes y hoteles registran un descenso del 5,4% y transporte, del 3,2%. En sentido contrario, aumenta el consumo en salud un 5,6%, vivienda un 3,6% y alimentación un 2,5%.

Solo supermercados y farmacias están entre los pocos establecimientos beneficiados por el incremento de población.

En los hoteles se han cancelado las reservas y los chiringuitos de playa han cerrado.

Las pérdidas podrían superar los 30 millones

Las estimaciones empresariales permiten hacerse una idea de la magnitud del impacto. La Cámara de Comercio de Ceuta calculó inicialmente unas pérdidas de al menos 27,7 millones de euros, aunque posteriormente ha reconocido que la cifra “se prevé que va a ser mayor”.

La CECE eleva hasta aproximadamente 30 millones las pérdidas correspondientes únicamente a agosto. Las agencias de viajes, por su parte, estiman que las cancelaciones alcanzaron alrededor del 90% de las reservas previstas para ese mes.

Solo el cierre comercial durante las dos jornadas más críticas habría provocado siete millones de euros en pérdidas. La Cámara añadió inicialmente otros 10,4 millones por el impacto sobre la actividad durante agosto y 10,2 millones relacionados con la cancelación de las fiestas patronales.

La vivienda cae hasta los 1.688 euros por metro cuadrado

La crisis coincide también con un fuerte ajuste del mercado inmobiliario. Los primeros datos de Fotocasa apuntan a un descenso del 27% interanual del precio de venta de la vivienda durante agosto.

El metro cuadrado se sitúa así en 1.688 euros. El descenso, no obstante, había comenzado antes de los acontecimientos de finales de julio. En junio los precios ya habían retrocedido un 8% interanual y en julio lo hicieron un 21%.

En ocho meses, el precio por metro cuadrado ha pasado de 2.402 a 1.688 euros. Son 714 euros menos, una caída cercana al 30% respecto a aquel nivel.

El 44,3% de la riqueza depende del sector público

El problema añadido para Ceuta es que la crisis golpea una economía que ya presentaba importantes desequilibrios. Los informes trimestrales elaborados por la Confederación de Empresarios de Ceuta durante 2025 advertían reiteradamente sobre su escasa diversificación.

Los indicadores podían mejorar en turismo, afiliación, exportaciones o actividad portuaria sin modificar el problema de fondo: el insuficiente peso de la iniciativa privada.

El dato resulta especialmente evidente al analizar la composición de la economía. El 44,3% de la riqueza local procedía de la Administración Pública y de servicios como educación y sanidad.

A ello se añade una renta por habitante sensiblemente inferior. El PIB per cápita se encontraba un 26,5% por debajo de la media española.

Un desempleo superior al 22%

La debilidad del mercado laboral completa este escenario. En 2026, el desempleo supera el 22%, aproximadamente 12 puntos por encima del conjunto de España.

La elevada presencia del sector público ha permitido sostener una parte importante de la afiliación, pero no ha solucionado las dificultades para generar empleo privado, mientras el número de trabajadores autónomos viene mostrando señales de debilidad.

Y claro, la crisis de agosto introduce ahora un problema adicional. ¿Podrá resucitar Ceuta?