Añadir deuda híbrida corporativa a una cartera de renta fija podría permitir a los inversores superar el 4% de rendimiento anual sin aumentar su volatilidad y reducir la probabilidad de sufrir pérdidas. Es una de las principales conclusiones del informe Deuda Híbrida Corporativa, elaborado por Swisscanto Asset Management International S.A. (Swisscanto), la gestora de activos con sede en Luxemburgo de Zürcher Kantonalbank, y Analistas Financieros Internacionales (Afi). El estudio cifra en más de 350.000 millones de dólares el saldo vivo global de deuda híbrida corporativa y estima que podría superar los 750.000 millones si el mercado estadounidense alcanzara un nivel de penetración similar al europeo.
Para el inversor, los híbridos corporativos podrían ofrecer una prima de rentabilidad frente a la deuda senior del mismo emisor, sin presentar necesariamente el perfil de riesgo de un bono con peor calificación. Esto se debe a que una parte significativa de las emisiones procede de compañías con calificación senior investment grade. El menor rating que reciben los híbridos responde principalmente a su subordinación y a su componente de capital, y no necesariamente a una menor calidad crediticia del emisor.
El análisis desarrollado por Swisscanto y Afi parte de una cartera de referencia que representa a un inversor conservador o moderado: un 5% en liquidez, un 65% en deuda pública europea y estadounidense a plazos intermedios (de 3 a 7 años) y un 30% en crédito corporativo investment grade, repartido a partes iguales entre euros y dólares. Entre 2024 y 2026, un periodo marcado por la normalización de los tipos de interés, esta cartera habría obtenido un rendimiento anual esperado del 3,8%, con una volatilidad del 3,3% y una ratio de Sharpe, que mide la rentabilidad obtenida por cada unidad de riesgo, de 1,13.
Si se sustituyen 10 puntos de crédito investment grade por bonos híbridos, el rendimiento esperado subiría al 4,1% y la volatilidad apenas cambiaría (3,2%). La ratio de Sharpe mejoraría de 1,13 a 1,28. En cambio, destinar un 10% a high yield europeo también mejoraría la cartera base, pero se quedaría por detrás con un 3,9% de rendimiento esperado y una ratio de Sharpe de 1,23.
Menor probabilidad de pérdida y más protección frente a la inflación
Buscar el rendimiento adicional que puede proporcionar la deuda híbrida corporativa no exige asumir el riesgo de impago del high yield. La prima de los híbridos se explica por su posición en la estructura de capital del emisor. Se sitúan por detrás de la deuda senior y por delante de las acciones. Sin embargo, la gran mayoría de los emisores son compañías con calificación senior investment grade.
Por eso, un híbrido con rating BB+ de una utility calificada BBB no equivale a un bono senior BB+ de una compañía high yield. En el primer caso, el riesgo adicional se debe a la subordinación y a la estructura del instrumento, no a la solvencia del emisor.
Esa calidad crediticia se refleja en el historial del activo. En los principales índices globales solo se ha producido un impago de deuda híbrida: Casino, en 2023, cuando la compañía ya estaba en los niveles más bajos del segmento high yield. En el high yield, las tasas medias de impago rondan el 4%-5%.
Bajo los supuestos del análisis desarrollado en este informe, la probabilidad de pérdida en un periodo de 12 meses al incorporar híbridos en la cartera podría reducirse potencialmente al 10%, frente al 13% de la cartera base. No obstante, rentabilidades pasadas no garantizan beneficios futuros.
La posible protección frente a la inflación también es una cuestión importante. Asumiendo un umbral de inflación del 2,5% anual, una cartera con híbridos aumentaría la probabilidad de batir ese objetivo desde el 62% hasta el 70% a 12 meses, y del 79,5% hasta el 86% en cinco años.
La gestión activa, clave
El informe advierte de que la inversión en híbridos corporativos exige una gestión cuidadosa. El instrumento está subordinado y su liquidez es algo menor que la de la deuda senior, por lo que, en episodios de caídas del mercado, su comportamiento puede parecerse más al del high yield que al del crédito investment grade senior. Por ello, Swisscanto y Afi consideran que la asignación a híbridos debe ajustarse al presupuesto de riesgo, al horizonte de inversión y a la tolerancia a la liquidez de cada inversor. También exige analizar cada emisión: la primera fecha de amortización anticipada (call), el diferencial de reset del cupón, los step-ups y el riesgo de extensión.
“Los híbridos corporativos son una de las clases de activo de renta fija con mayor potencial de crecimiento estructural a nivel global. Para el inversor conservador, permiten buscar un rendimiento superior al 4% y batir a la inflación con exposición a compañías de elevada calidad crediticia. Eso sí, es un activo que exige analizar cada emisión y gestionarlo de forma activa”, explica Gonzalo Ramón-Borja Álvarez de Toledo, director general en España de Swisscanto.
“Nuestro análisis muestra que una asignación moderada a deuda híbrida corporativa mejora la eficiencia de una cartera de renta fija. Con una volatilidad similar, eleva el rendimiento esperado y reduce la probabilidad de pérdida, con mejores resultados que si se añade high yield europeo”, sostiene José Manuel Amor, socio director de Análisis Económico y de Mercados de Afi.