José Luis Cava arranca destacando que los gobiernos están llevando a cabo una “expansión monetaria” con un objetivo claro: “permitir renovar la cantidad enorme de deuda pública que hay en circulación y que no se va a pagar nunca”. Según el analista, esto provoca una “degradación monetaria”, que actúa como “viento de cola” para activos como “oro, Bitcoin, materias primas” y, en particular, el cobre.
El experto aborda primero el oro, señalando que su oferta crece “al 1%” anual frente a una degradación monetaria e inflación que “no baja del 8%”, por lo que concluye que “le queda recorrido al alza”. A corto plazo, estima una fase lateral en torno a 4.800, con proyección hacia “la zona del 5.000” y una aceleración alcista en 2027.
Sin embargo, el foco principal lo sitúa en el cobre. Desde el punto de vista fundamental, afirma que “la demanda de cobre es creciente” por la construcción de centros de datos, electrificación y redes eléctricas, mientras que la oferta presenta restricciones: “la producción se está ralentizando”, existen trabas regulatorias, falta de profesionales y “la oferta es inelástica”. De ahí su conclusión: “va a haber una escasez física de cobre”, lo que implica un “viento de cola” para su precio.
El analista señala que el cobre está en fase lateral “acumulando energía para romper al alza”, siempre que se mantenga por encima de soportes clave. Para aprovechar este escenario, opta por las mineras, que “están apalancadas en cobre”, destacando el ETF COPX y una compañía concreta, Southern Copper Corp, al considerar que ofrecen mayor potencial.
No obstante, advierte de riesgos a corto plazo: espera “una fuerte caída del mercado” ligada a vencimientos de opciones, por lo que prefiere “comprar en debilidad” y esperar correcciones hacia zonas de soporte antes de entrar.