José Luis Cava arranca señalando que, tras la resolución de la Corte Suprema de los Estados Unidos sobre los aranceles, es necesario analizar sus consecuencias fiscales y de liquidez. Sostiene que el llamado “dividendo arancelario” de Donald Trump ya no se materializará, por lo que desaparece la inyección de liquidez esperada. Aunque podría producirse la devolución de los importes recaudados, el fallo no concreta ese extremo y obligaría a reclamaciones individuales.

Aquí introduce su “maldad”: empresas como Walmart trasladaron los aranceles a precios y reclamarán los ingresos indebidos, de modo que la liquidez retornaría previsiblemente a las compañías y no a los consumidores. No obstante, prevé procesos largos, por lo que ni habrá dividendo arancelario ni reembolsos inmediatos, con lo cual, concluye que no cabe esperar entradas netas de liquidez.

El experto añade que la Administración buscará vías alternativas para sostener la recaudación, pero los incrementos sectoriales exigirían motivación y serían impugnables. Por lo que anticipa una merma de ingresos fiscales. Estima en 70.000 millones la menor recaudación, lo que implicaría mayor déficit y más emisión de deuda pública.

En términos de inflación, considera que la teoría apuntaría a menores precios si bajan aranceles, pero duda que las empresas reduzcan márgenes de forma significativa. En el mejor escenario, habría menor presión inflacionista y mayor crecimiento, junto a deterioro fiscal y beneficio para las empresas que pagaron aranceles, en perjuicio de los consumidores.

Sobre las bolsas, recuerda que “los mercados no mueren de viejos”, sino por la actuación de los bancos centrales. Advierte que Kevin Warsh es partidario de reducir el balance de la Fed. Para el analista, el problema central no son los aranceles, sino la refinanciación de una deuda pública creciente con déficit elevado.

Defiende que una disciplina monetaria estricta provocaría una crisis financiera. Señala que Jerome Powell está siendo “razonable” al inyectar liquidez ante el bajo nivel de reservas bancarias: la semana pasada se inyectaron 18.000 millones de dólares, comparable a episodios críticos recientes. 

En consecuencia, prevé que un endurecimiento inicial podría provocar caídas en activos de riesgo, pero finalmente los bancos centrales “capitularán” inyectando liquidez. Su escenario: primero descensos y después recuperación, porque el sistema, afirma, “no tiene salida” distinta a seguir expandiendo liquidez.