Los catalizadores de la banca para este 2026 se basan en sus buenos resultados y su generosidad con los accionistas. Tal vez, ayuden tipos más altos, un efecto positivo que se puede contrarrestar con una menor actividad económica y crediticia, consecuencia de una caída crecimiento económico por la crisis de Oriente Próximo. Pero otro acicate para las cotizaciones de estos valores se encuentra en las fusiones y adquisiciones entre entidades. Si ya son complicadas las integraciones nacionales -véase la reciente de BBVA y Sabadell- las transfronterizas exigen de consenso no sólo entre los consejos de administración, sino también en los políticos que las pueden echar para atrás. La falta de una Unión Bancaria completa y las barreras políticas nacionales siguen dificultando las integraciones totales.
Pese a este panorama complejo, el 2025 fue un buen año de integración y este 2026 tiene también el respaldo de la mucha liquidez -se estiman unos 300.000 millones de euros- que acumulan las entidades financieras y que saben a dónde destinarlo. Además de la compra de otras entidades, los bancos cuentan con financiadores, por ejemplo, de bienes de consumo que son potentes en cada país europeo donde operan. Esta misma semana, el Banco Santander materializaba la compra del británico TSB Bank, adquirido al Banco Sabadell durante la OPA. Un mercado que conoce muy bien la presidenta del banco cántabro tras la compra del Abbey National Bank y de adquisiciones posteriores, que ahora opera con el nombre del Santander UK. Así, logra reforzar su presencia en el país.
Al mismo tiempo y, siempre en el ámbito europeo, vendió el 49% de su filial polaca (Santander Bank Polska) y el 50% de su gestora de activos. El comprador fue el banco austriaco Erste Group, en una operación valorada en unos 7.000 millones de euros. También cuenta con uno de los bancos más grandes de Portugal, el Banco Santander Totta, inicialmente adquirido por Banesto, luego vendido y después el grupo cántabro se hacía con las dos entidades, integrando finalmente el Banesto.
En su aventura europea el BBVA ha sido menos lanzado. Si el estrecho del Bósforo lo permite, la entidad presidida por Carlos Torres controla el 86% del capital del turco Garanti BBVA, su principal activo fuera de España y México.
Bankinter también está presente en Europa. En Portugal a través de Bankinter Portugal, resultado de adquirir el cien por cien del negocio minorista de Barclays en Portugal hace una década. Además, compró el negocio bancario de EVO Banco en España y su filial de crédito al consumo en Irlanda (Avant Money) al fondo de inversión estadounidense Apollo Global Management. La operación se cerró en mayo de 2019 por un importe inicial de unos 65,8 millones de euros. El año pasado Bankinter finalizó la fusión por absorción de EVO banco, integrándolo totalmente en su estructura. Avant Money es la filial irlandesa de Bankinter, convertida oficialmente en sucursal bancaria en abril de 2025 para consolidar su presencia en Irlanda. Especializada inicialmente en préstamos y tarjetas, la entidad se ha expandido fuertemente hacia hipotecas y ahora ofrece productos de ahorro, incluyendo depósitos a plazo fijo.
Portugal fue también el destino de Caixabank para expandirse por Europa. En 2017 lanzaba una OPA sobre el BPI, actualmente el quinto banco más grande del país. Por último, Banco Sabadell opera en Europa y otros países a través de sucursales, dirigidas preferentemente a las empresas.
Unicredit y Commerzbank
Este martes, el italiano Unicredit ejecutó en firme la oferta de adquisición (OPA) dirigida a los accionistas de Commerzbank que valora en unos 35.000 millones de euros al segundo banco de Alemania. Unicredit ya tiene una participación ligeramente por debajo del 30%.
La oferta consiste en el canje de 0,485 acciones de Unicredit por cada acción de Commerzbak, lo que supone una valoración de 31 euros por título en ese día. Tanto Commerzbank como el Gobierno alemán se han manifestado en contra de la oferta. El Ejecutivo considera “inaceptable una adquisición hostil” de la entidad germana.
Portugal, por el contrario, sigue con las puertas abiertas a la entrada de otros bancos europeos. El francés BPCE compró inicialmente el 75% de Novo Banco al fondo Lone Star en junio de 2025, imponiéndose a la oferta de CaixaBank. En octubre de ese mismo año adquirió el 25% restante en manos del Estado portugués por 1.600 millones de euros.
Una operación más modesta es la compra del banco austriaco BAWAG Group AG ha acordado adquirir el banco minorista irlandés Permanent TSB (PTSB) por 1.620 millones de euros. Esta operación, a un precio de 2,97 euros por acción, permite al gobierno irlandés salir de su participación del 57,5% y busca expandir las operaciones de BAWAG en Irlanda. De similar tamaño, en 2025 también el banco francés Crédit Mutuel acordó la compra del banco alemán OLB por 1.800 millones de euros.