En un entorno de incertidumbre sobre la inflación y la evolución de los tipos de interés, ¿cómo estáis adaptando el análisis de las compañías para distinguir aquellas cuyo negocio puede absorber un mayor coste del capital de las que dependen de unas condiciones financieras más favorables? ¿Cómo identificáis empresas con ventajas competitivas realmente duraderas?
Nuestro análisis no ha cambiado significativamente ante el nuevo entorno de subidas de tipos de interés, ya que aplicamos un enfoque conservador que tiene en cuenta las necesidades de financiación de las empresas, tanto para desarrollar su actividad como para crecer. Analizamos las condiciones de esa financiación, si está contratada a tipos fijos o variables y cuándo vencen los préstamos, puesto que su renovación puede producirse a tipos de interés más altos que los actuales. En cartera tenemos fundamentalmente empresas con caja neta o muy poca deuda. Cuando existe endeudamiento, buscamos que esté contratado a tipos de interés fijos y con vencimientos a largo plazo, o que la proporción de deuda a tipo variable sea muy pequeña. De este modo, el incremento de los gastos financieros derivado de la renovación de la deuda a tipos más elevados no resulta significativo para la valoración ni para los beneficios de la compañía. Por ejemplo, el sector inmobiliario, caracterizado por un apalancamiento financiero muy elevado y, en muchos casos, por vencimientos cercanos, no está presente en nuestra cartera en estos momentos.
La identificación de ventajas competitivas realmente duraderas es fundamental, especialmente para los inversores y los socios de Caja Ingenieros que invierten en el fondo Renta CI Global ISR, de renta variable global y con una exposición del 100% a bolsa, debido a nuestra visión de largo plazo. Las ventajas competitivas estructurales son el fundamento para obtener rentabilidades sostenidas en el tiempo. Para identificarlas, hemos definido varios modelos de negocio de éxito y analizamos qué compañías responden a esos patrones. En muchos casos, se basan en ventajas en costes, economías de escala o economías de red. También pueden derivarse de una cultura corporativa orientada a la mejora continua y a una elevada eficiencia. En el sector asegurador, por ejemplo, la ventaja competitiva en costes es muy importante. En el ámbito tecnológico, las empresas vinculadas a la inteligencia artificial, como los hiperescaladores y las grandes compañías tecnológicas, especialmente las estadounidenses, tienen capacidad para crear nuevos mercados. Además, pueden protegerse frente a las subidas de tipos de interés gracias al fuerte crecimiento de sus beneficios, impulsado por la innovación y la creación de nuevos productos y servicios. Por tanto, no buscamos únicamente compañías que operen en mercados con un crecimiento estructural, sino también empresas capaces de crear nuevos mercados en expansión.
¿Dónde encontráis actualmente las mejores oportunidades en renta variable global? ¿Hay mercados o sectores que os parezcan especialmente atractivos por sus valoraciones, frente a otros en los que veis demasiado optimismo?
Actualmente, el fondo CI Global ISR se centra en tres segmentos del mercado con un elevado potencial y gran visibilidad de crecimiento. El primero es el de las grandes compañías tecnológicas estadounidenses, especialmente los hiperescaladores, como Microsoft, Amazon, Meta y Alphabet, a través de Google Cloud, así como los líderes en semiconductores, como Nvidia. La demanda de sus productos y servicios ya supera la oferta disponible y continúa creciendo a un ritmo superior. De cara a 2027, se espera que la demanda de servicios y capacidad de producción de inteligencia artificial se duplique, mientras que el incremento de la capacidad productiva se estima entre un 30% y un 50%. Además, estas compañías están obteniendo una rentabilidad muy elevada de sus inversiones. Por ello, la inteligencia artificial, especialmente a través de los grandes hiperescaladores y los líderes en computación y servicios de computación, es uno de los principales vectores de crecimiento del fondo.
El segundo segmento es el sector bancario, especialmente el europeo. Son entidades solventes, con balances saneados y excedentes de capital, que operan en un entorno favorable tanto para la banca como para la economía. La economía crece, el desempleo se encuentra en niveles mínimos a escala mundial, existe capacidad de consumo y la morosidad sigue en niveles muy bajos. Además, el análisis de los indicadores económicos adelantados no apunta, por el momento, a cambios significativos en este escenario. Por ello, mantenemos una sobreponderación en bancos europeos con una elevada rentabilidad, cuyos beneficios crecen alrededor de un 9% anual. También ofrecen una remuneración muy atractiva para los accionistas, tanto mediante dividendos como a través de recompras de acciones, y presentan valoraciones relativamente bajas.
El tercer segmento lo forman las empresas de crecimiento compuesto (compounders), con negocios de crecimiento estructural y beneficios que aumentan más de un 10% anualizado. Son compañías capaces de absorber la inflación y mantener un crecimiento sostenible a muy largo plazo. Entre las posiciones del fondo en este grupo se encuentran Visa, Mastercard y el grupo asegurador multinacional alemán Talanx.
Estos tres grandes grupos de compañías constituyen la base de nuestra estrategia activa de renta variable global y nos permiten mantener unos ratios superiores a los del mercado.
De cara a los próximos meses, ¿qué os preocupa más: una inflación más persistente, una revisión a la baja de los beneficios empresariales o unas valoraciones demasiado exigentes?
El principal riesgo que nos preocupa actualmente es que la inflación sea más persistente de lo esperado. No tanto por el efecto directo de la inflación, que las compañías pueden absorber a través de sus beneficios, sino por las subidas de tipos de interés que podría provocar. Estas sí podrían frenar la economía y ralentizar el crecimiento de los beneficios empresariales. En estos momentos, las valoraciones de las compañías no son extraordinariamente exigentes ni consideramos que estemos en una burbuja. Por tanto, el principal riesgo que vigilamos es el impacto de una inflación persistente y de las consiguientes subidas de tipos de interés.
¿Cuáles son las principales convicciones actuales del fondo Global ISR y qué factores os llevan a sobreponderar unas compañías frente a otras?
El fondo CI Global ISR sigue una filosofía de inversión conservadora y de largo plazo. Por ello, la ponderación de las principales posiciones se determina en función de la rentabilidad potencial de cada compañía, teniendo en cuenta también la visibilidad y la confianza en que pueda alcanzar esa rentabilidad. Cuanto mayor es el potencial de una empresa y más visibilidad tenemos sobre su evolución, mayor peso le asignamos en el fondo. Por el contrario, cuando su potencial de revalorización disminuye, reducimos su ponderación.
Entre nuestras principales posiciones destacan las empresas tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial, cuyos beneficios crecen a tasas superiores al 20% e incluso al 50% en algunos casos. Son compañías con un elevado apalancamiento operativo y una evolución que conocemos bien gracias a nuestro análisis del sector, de sus clientes y de sus carteras de pedidos, cuya evolución apunta a una gran estabilidad hasta 2030. Esta visibilidad nos permite otorgarles un peso destacado en la cartera.
Otro grupo relevante es el sector bancario, en el que encontramos valoraciones atractivas y un elevado potencial de rentabilidad, con una buena visibilidad de cara al futuro.
Por último, invertimos en empresas de crecimiento compuesto (compounders), que cuentan con ventajas competitivas estructurales que les permiten crecer de forma sostenida a largo plazo.
La ponderación de estos tres grupos de compañías responde, por tanto, a la combinación del potencial de rentabilidad, derivado de sus valoraciones y su crecimiento, y la visibilidad que tenemos sobre su evolución.
¿Cómo integráis los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno en el análisis financiero de las compañías? ¿Hasta qué punto estos factores os ayudan a detectar riesgos que el mercado todavía no está valorando?
Los criterios ISR —ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo— son fundamentales para nuestro fondo, que incorpora explícitamente este mandato entre sus principales prioridades. Dentro de la renta variable global, somos pioneros en la aplicación de estos criterios. Su integración actúa como un mecanismo de protección frente a compañías cuya actividad no resulta beneficiosa para la sociedad y cuya sostenibilidad a largo plazo puede verse comprometida. Aunque algunas de estas empresas puedan registrar puntualmente rentabilidades elevadas a corto plazo, por su carácter cíclico o por episodios de fuerte demanda, nuestro enfoque nos permite evitar tanto sectores en declive como compañías cuya actividad principal no sea sostenible o beneficiosa para la sociedad a largo plazo.
En un fondo con un horizonte de inversión de largo plazo, estos criterios nos ayudan a seleccionar compañías que aportan valor a la sociedad y, al mismo tiempo, actúan como una barrera de protección frente a los riesgos a los que están más expuestas las empresas que no cumplen los criterios ISR o ASG.
¿Cómo decidís cuándo mantener una empresa de calidad cuya valoración se ha vuelto exigente y cuándo venderla porque su potencial ya no compensa el riesgo?
Nuestra gestión es activa y dinámica, por lo que analizamos constantemente las compañías y hacemos un seguimiento tanto de las que tenemos en cartera como de aquellas en las que podríamos invertir. Cuando una compañía de mucha calidad experimenta una revalorización significativa, comparamos su atractivo con el de otras empresas de características similares, en términos de calidad del negocio, recurrencia, visibilidad y crecimiento. El objetivo es determinar si, tras la subida de su cotización, su potencial de rentabilidad sigue siendo superior al de otras compañías que ya tenemos en cartera o a las que podríamos incorporar para sustituirla, aunque sea parcialmente.
Por tanto, revisamos continuamente la composición de la cartera para mantener aquellas compañías que ofrecen el mayor potencial de rentabilidad en cada momento, con una elevada visibilidad sobre la posibilidad de alcanzar ese potencial.
¿En qué se destaca el CI global ISR de otros fondos de RV Global?
Una de las principales características del fondo CI Global ISR es su gestión activa y su visión de largo plazo, basada en la inversión en compañías de calidad y con capacidad de crecimiento. Para seleccionarlas, nos apoyamos en cuatro pilares. El primero es la calidad: buscamos empresas con una elevada rentabilidad sobre el capital, ingresos recurrentes y una gran visibilidad sobre su evolución. Además, deben generar abundante caja, no solo beneficios contables, para poder reinvertirla y seguir obteniendo una elevada rentabilidad sobre el capital. El segundo pilar es el crecimiento estructural y a largo plazo, tanto de los sectores en los que operan como de las propias compañías, más allá de incrementos puntuales. El tercero son las valoraciones atractivas y el cuarto, el cumplimiento de los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo. La combinación de estos cuatro factores nos permite construir una cartera de compañías con un elevado potencial y una gran visibilidad.
En conjunto, las empresas en las que invertimos presentan una rentabilidad sobre el capital un 30% superior a la del índice MSCI World, mejores márgenes de beneficio, menos deuda y el doble de crecimiento esperado para los próximos tres y cinco años, con tasas anualizadas superiores al 15%. Además, cotizan con un descuento de entre el 10% y el 15%. Esta combinación de mayor rentabilidad sobre el capital, mejores márgenes, menor endeudamiento, más crecimiento esperado y valoraciones atractivas nos permite aspirar a una revalorización superior a la del mercado mediante una gestión activa de la cartera. Así está sucediendo este año, con una rentabilidad cercana al 17% en lo que llevamos de ejercicio y del 20% a doce meses.
Todo ello, además, sin renunciar a los criterios de sostenibilidad ambiental, social y de buen gobierno, que nos permiten buscar estos niveles de rentabilidad, crecimiento y atractivo en las valoraciones sin necesidad de invertir en compañías cuyas actividades perjudiquen a la sociedad.