José Luis Cava plantea una cuestión central: “¿Dónde esconde el tesoro digital la Guardia Revolucionaria iraní?”, refiriéndose a “los Bitcoin que han minado”. Para responder, afirma que “la economía criptoiraní es una economía madura”, debido a que disponen de “energía abundante y barata” y a que, por las sanciones de Estados Unidos, “la han tenido que desarrollar” preparándose para la guerra.
Explica que no solo el régimen, sino también los ciudadanos se preparan, y que muchos iraníes tienen “su propia granja minera”, escondida en “sótanos, túneles subterráneos o fábricas abandonadas”. Señala que “prácticamente el 95% de la minería iraní es ilegal”, lo que refleja que la población utiliza las criptomonedas para “eludir las sanciones y protegerse de su propio régimen”, ya que “la moneda iraní no vale nada, vale cero”. Añade que quienes abandonan el país llevan su dinero “en la cabeza”, en “esas 12 palabras que componen la clave”, mostrando “la utilidad de Bitcoin para los ciudadanos de a pie en momentos de gran incertidumbre”.
Sobre la Guardia Revolucionaria, indica que sus granjas son “enormes”, con energía abundante y protegidas por el ejército, y que obtienen tecnología de China, incluso con explotaciones conjuntas. Antes de la guerra, el peso del hashrate iraní era del “4% o 5%”, evidenciando que es “una economía muy importante en el mundo cripto”.
El experto explica que los Bitcoin se canalizan bajo el control de la Guardia Revolucionaria, con conexiones con Rusia. Parte de los Bitcoin se usa para pagar a China y Rusia, y otra se convierte en “dólares digitales, en el Tether”, lo que permite “financiar al eje de resistencia, a los hutíes y Hamás”. Estima que la bolsa iraní de criptomonedas mueve “10.000 millones al año” y que la Guardia Revolucionaria controla unos “3.000 millones”.
Relata que Israel “hackea la bolsa de criptomonedas de Irán”, obteniendo “el código completo y la estructura interna”, lo que permite rastrear transacciones. Tras ello, la Guardia Revolucionaria mueve el dinero, lo que aporta aún más información.
Pese a la guerra, el sistema sigue funcionando: el hashrate habría caído del “4%” a “la zona del 1%”, pero “siguen minando”. Incluso con caídas de conectividad del “99%”, las transacciones continúan “vía satélite utilizando Starlink”. Finalmente, señala que Israel ha podido rastrear estos movimientos.