José Luis Cava comienza señalando que, tras el desplome del 25% de las acciones de IBM después de resultados, un especulador debe preguntarse si “estamos ante una oportunidad de compra o todavía la cotización de IBM puede caer un poquito más”. El analista aclara que lo que va a explicar “va a sonar a maldad”, pero busca evidenciar “el error de primero de especulación” cometido por Jim Cramer al recomendar compra.

Desde el punto de vista fundamental, Cava destaca que los datos de software e infraestructuras “han sido decepcionantes” y plantea si se trata de algo “transitorio” o de una tendencia estructural. Concluye que hay una “desaceleración en el ritmo de ingresos”, pero no estructural, ya que los clientes de IBM “son grandes empresas, son gobiernos” y no van a sustituir sus servicios críticos. El experto considera que el frenazo responde a un ajuste temporal de inversiones hacia “inteligencia artificial” y “ciberseguridad”, por lo que “este retroceso es transitorio” y “se nos está ofreciendo una magnífica oportunidad de compra”.

Sin embargo, al analizar los gráficos, Cava identifica el fallo clave: dejarse llevar por las emociones. Señala que Cramer “se ha tragado un escape falso al alza” y “una barrida monumental”. Tanto en IBM como en Broadcom se repite el patrón: superación de máximos, entrada masiva de inversores y posterior “sacudida”. “Cuando todo el mundo… consideraba que iba a seguir subiendo… viene la sacudida”, explica, subrayando que incluso ocurrió antes de resultados, lo que indica que “alguien vendió con intensidad”.

El analista insiste en la lección: “no se fíen de nadie, empezando por mí” y recuerda que en el mercado “se viene sin orgullo… con humildad”. Define al especulador como “un manso de espíritu, pero tiene una fuerza interior” basada en sobrevivir.

Finalmente, sobre el timing, Cava cree que aún no ha terminado la caída. Aunque ve “una oportunidad de compra”, considera probable otra fase bajista hasta “el origen del tramo”, situando a IBM en torno a “la zona de 195” y a Broadcom en “la zona de 281”. Interpreta el movimiento como una “limpieza del mercado” para expulsar a los inversores antes de un nuevo tramo alcista.