El mercado norteamericano sigue teniendo como principal motor al sector tecnológico, donde continúa concentrándose la mayor parte de los flujos de capital. En Europa, en cambio, la evolución de los índices está mucho más condicionada por el comportamiento del petróleo y por lo que este pueda implicar sobre la inflación y las decisiones de los bancos centrales. En este contexto, el sector bancario es el que está tirando del mercado, acompañado también por semiconductores e industriales.

En el caso del petróleo, el activo se ha mantenido desde el 5 de marzo hasta prácticamente las últimas sesiones cotizando en un rango lateral amplio, entre los 84,40 y los 114,30 dólares. Lo relevante ahora es que se ha producido la ruptura bajista de ese rango lateral. Esto se interpreta como un posible cambio de escenario, en el sentido de que el mercado podría estar descontando un acuerdo de paz y una mayor fluidez del petróleo a través de zonas clave como el estrecho de Ormuz. Por expectativas, esto implicaría una caída del precio del crudo. Una caída del petróleo supone, en términos macro, menor presión inflacionista o al menos un freno en su avance. Esto da más margen a los bancos centrales para no tener la obligación de seguir subiendo tipos de interés. En ese entorno, la renta variable tiende a beneficiarse, ya que un escenario de menor inflación implica menos subidas de tipos, menores costes de financiación para las empresas y, en consecuencia, mayores rentabilidades y múltiplos más expansivos.

En Estados Unidos, el S&P 500 ha recuperado prácticamente todo el tramo de caída anterior, quedándose muy cerca de completar el 61,8% de retroceso de Fibonacci del último impulso bajista. En el día de hoy ha dejado una pequeña resistencia en la zona de máximos recientes, que se sitúa en torno a los 7.578 puntos, y que ahora es el primer nivel a superar. Si el índice logra romper esa zona, algo que se considera bastante probable, se estaría formando además una figura de triángulo, con proyección técnica hacia la zona de los 7.996 puntos, es decir, prácticamente los 8.000 puntos.

El Nasdaq Composite también muestra una recuperación prácticamente completa. Se ha roto la secuencia de máximos y mínimos decrecientes, lo que sugiere un cambio de dinámica en el corto plazo. Lo lógico sería la continuación del movimiento alcista tanto en gráfico diario como semanal. De hecho, la semana pasada el mínimo marcó un soporte relevante de medio plazo en la zona de los 28.128 puntos, que ahora pasa a ser la referencia principal de soporte. A partir de ahí, se ha formado una estructura de tendencia alcista uniendo mínimos crecientes, lo que refuerza la idea de continuidad del movimiento.

En Europa, el Euro Stoxx 50 ha estado moviéndose en un rango lateral durante un tiempo, precisamente por la incertidumbre en torno al petróleo, con subidas y correcciones que mantenían al mercado sin una dirección clara. Ahora, con la ruptura bajista del crudo, el escenario cambia, ya que esto beneficia más a Europa que a Estados Unidos al ser una economía principalmente importadora de petróleo. En este contexto, sectores como la banca, los semiconductores, los seguros y los industriales están funcionando bien y tirando del mercado.

Dentro de Europa, destaca el índice italiano, que muestra una fortaleza clara apoyada en el peso del sector bancario dentro de su composición, y que además está marcando nuevos máximos. También el índice holandés lo está haciendo bien, con una economía muy expuesta a semiconductores, consumo global, logística y comercio internacional, lo que le da un sesgo más cíclico y favorable en este entorno.

Bancos: motor del movimiento en Europa.. y en el Ibex 35

En el caso del IBEX 35, se ha superado la resistencia de los 18.527 puntos, lo que confirma la continuidad de la estructura de máximos y mínimos crecientes. A partir de aquí, el soporte de medio plazo se sitúa en la zona de los 17.940 puntos, nivel que pasa a ser la referencia clave a vigilar. El comportamiento del índice está claramente liderado por el sector bancario, que es el que mayor peso tiene dentro de su composición y el que está impulsando este movimiento alcista.

En Banco Santander la señal es clara: ruptura de máximos y nuevos máximos históricos, lo que refuerza la tendencia alcista y abre la puerta a continuidad en el movimiento, con proyección hacia niveles superiores mientras se mantenga la estructura actual.

En el caso de BBVA el gráfico semanal muestra una ruptura de triángulo al alza, con un objetivo técnico mínimo en la zona de los 23 euros, nivel que además implicaría la superación de los máximos anteriores. Mientras se mantenga esta estructura, el sesgo sigue siendo claramente alcista para el sector bancario en el entorno actual.

En el contexto europeo, el Banco Central Europeo ha subido los tipos de interés en 25 puntos básicos y se encuentra ahora a la espera de los próximos datos macroeconómicos para decidir si continuará con nuevas subidas o si optará por mantenerlos en los niveles actuales durante más tiempo. En paralelo, la caída del petróleo introduce un elemento relevante, ya que puede contribuir a moderar la inflación. Esto permitiría mantener los tipos elevados durante más tiempo, pero sin necesidad de nuevas subidas, lo cual es un escenario que, en general, resulta favorable para la banca. El sector bancario se beneficia de un entorno de tipos altos, ya que mejora los márgenes de rentabilidad. El riesgo aparece cuando los tipos son excesivamente elevados durante demasiado tiempo y empiezan a afectar al crecimiento económico o a la capacidad de pago de los clientes. Sin embargo, en un escenario de tipos elevados pero controlados y con morosidad contenida, el entorno es especialmente positivo para el sector.

En este contexto, todo apunta a la continuidad del movimiento alcista tanto en Banco Santander como en BBVA.

Estados Unidos: tecnología y el fenómeno SpaceX

En Estados Unidos, el liderazgo sigue siendo claramente tecnológico. Destaca también el comportamiento de SpaceX, que tras su salida al mercado ha subido cerca de un 40% en apenas dos días, con una capitalización que supera ya los dos billones de dólares. El movimiento está marcado por una demanda muy fuerte inicial y un free float reducido, lo que incrementa la volatilidad.

La gran pregunta del mercado es si este movimiento es sostenible. Por un lado, hay inversores que consideran que la compañía está construyendo una historia de crecimiento a largo plazo basada en Starlink, la inteligencia artificial y el liderazgo en el sector espacial. Por otro lado, hay quien considera que las valoraciones son exigentes, con pérdidas en el corto plazo y múltiplos muy elevados sobre ventas.

En cualquier caso, el comportamiento sigue dominado por la presión compradora y una elevada volatilidad, algo habitual en este tipo de fases iniciales de cotización. En conjunto, el mercado mantiene una estructura constructiva, con sesgo alcista en índices mientras se mantengan los soportes clave y con un entorno que mejora si el petróleo sigue corrigiendo y la inflación continúa moderándose.