Iberdrola ha presentado este miércoles unos resultados semestrales que superan los registrados un año antes y refuerzan sus previsiones para el conjunto del ejercicio. La compañía obtiene un beneficio neto reportado de 4.336,4 millones de euros entre enero y junio, lo que supone un incremento del 21,7% respecto al mismo periodo de 2025. Excluyendo los extraordinarios asociados a la desinversión de los activos de México y otros efectos no recurrentes, el beneficio neto ajustado asciende a 3.564,9 millones de euros, lo que supone un incremento del 7,8% respecto al ejercicio anterior. La compañía considera que estas cifras respaldan el cumplimiento de sus previsiones para 2026 y mantiene el objetivo de cerrar el ejercicio con un crecimiento de dos dígitos del beneficio neto.
La evolución de la cuenta de resultados muestra un crecimiento moderado de la actividad, acompañado de una mejora de la rentabilidad. Los ingresos alcanzan los 22.469,1 millones de euros, un 1,7% más que un año antes, mientras que el margen bruto se sitúa en 12.256,7 millones, ligeramente por debajo del registrado en el primer semestre de 2025. Por su parte, el resultado bruto de explotación (EBITDA) aumenta un 0,3%, hasta 8.050 millones de euros, y el resultado operativo (EBIT) alcanza 5.225,6 millones, prácticamente en línea con el ejercicio anterior. El beneficio antes de impuestos (BAI) se sitúa en 4.167,2 millones de euros.
Confirma las previsiones para 2026
De cara al conjunto del ejercicio, la energética reafirma las previsiones comunicadas al mercado y mantiene el objetivo de lograr un crecimiento de dos dígitos del beneficio neto en 2026. La compañía considera que la evolución registrada durante el primer semestre confirma la fortaleza de su modelo de negocio y la capacidad de las inversiones en redes y renovables para seguir impulsando los resultados en los próximos trimestres.
En materia de remuneración al accionista, Iberdrola mantiene su política de dividendo creciente. Durante el semestre ha distribuido un dividendo a cuenta de 0,253 euros brutos por acción, frente a los 0,231 euros abonados un año antes, además del dividendo de involucración de 0,005 euros por acción. La compañía reitera su compromiso de seguir incrementando la retribución al accionista en línea con la evolución del beneficio y la generación de caja, uno de los ejes centrales de su plan estratégico.
Las redes vuelven a impulsar el crecimiento del grupo
El grupo explica que el principal motor de estos resultados continúa siendo el negocio de redes, cuya aportación gana peso dentro del conjunto de la compañía gracias al incremento de la base de activos regulados y a las inversiones realizadas en los últimos años. La base de activos regulados (RAB) alcanza ya los 54.330 millones de euros, un 11,2% más que hace un año, impulsada por el crecimiento en Reino Unido, Estados Unidos, Brasil y España. Al mismo tiempo, la energía distribuida aumenta un 6,3%, hasta 136.648 GWh, mientras que el número de puntos de suministro gestionados asciende a 38,2 millones, un 1,1% más.
En el negocio de Producción y Clientes, Iberdrola mantiene una evolución positiva pese a un entorno de precios eléctricos más normalizado que en ejercicios anteriores. Esta división registra unos ingresos de 11.833,8 millones de euros, un margen bruto de 5.947,5 millones, un EBITDA de 3.789,7 millones, un 1% superior al del mismo periodo de 2025, y un EBIT de 2.507,7 millones, lo que representa un crecimiento del 3,7%. La compañía destaca además la buena evolución de la demanda eléctrica en sus principales mercados y la creciente contribución de los contratos de largo plazo, que aportan mayor estabilidad a los resultados
Más inversión y crecimiento de la capacidad renovable
Iberdrola mantiene un elevado ritmo inversor durante el semestre. Las inversiones orgánicas brutas alcanzan 5.901 millones de euros, frente a los 5.662 millones del mismo periodo de 2025, destinadas principalmente al desarrollo de redes eléctricas y de nueva capacidad renovable.
A cierre de junio, la capacidad instalada del grupo asciende a 56.599 MW, un 3,8% más que un año antes, de los que el 87% corresponde a tecnologías autóctonas y libres de emisiones. La potencia renovable alcanza 45.830 MW, impulsada especialmente por el crecimiento de la energía solar, que aumenta un 14%, la eólica marina, con un avance del 13,5%, y los sistemas de almacenamiento con baterías, cuya capacidad más que se duplica respecto al año anterior.
La producción neta de electricidad aumenta un 0,7%, hasta 61.318 GWh, con un 92% de la generación procedente de fuentes renovables y libres de emisiones. Al mismo tiempo, la compañía continúa avanzando en el desarrollo de grandes proyectos de eólica marina en Reino Unido y en nuevas instalaciones renovables en España, Estados Unidos y Brasil.
En paralelo, Iberdrola continúa reforzando su posición financiera para sostener este ciclo inversor. La deuda financiera neta ajustada se sitúa en 53.972 millones de euros, mientras que la liquidez alcanza los 21.464 millones, una cifra que permite cubrir alrededor de 22 meses de necesidades de financiación. Asimismo, el ratio de fondos procedentes de las operaciones (FFO) sobre deuda neta ajustada se mantiene en el 22,4%, un nivel que la compañía considera compatible con el mantenimiento de una sólida calificación crediticia y con la ejecución de su plan de crecimiento.