IAG ha presentado esta mañana una hora antes de la apertura del mercado unos resultados del primer trimestre del año, en los que queda patente que ha comenzado 2026 con un fuerte impulso en beneficios, consolidando la mejora operativa vista en 2025.
En el periodo enero-marzo, la compañía obtuvo un beneficio neto de 301 millones de euros, frente a los 176 millones del mismo trimestre de 2025, lo que supone un aumento del 71% interanual. Este crecimiento contrasta con la evolución mucho más moderada de los ingresos, que se situaron en 7.181 millones de euros, apenas un 1,9% más.
Más beneficio con casi los mismos ingresos
La clave del trimestre ha sido la mejora de la rentabilidad. El beneficio operativo alcanzó los 351 millones de euros, un 77% más, elevando el margen operativo hasta el 4,9%, frente al 2,8% de un año antes. Este avance responde a una combinación de mayor ingreso unitario (+3,5%), buena evolución de la demanda —especialmente en el segmento premium y rutas de largo radio— y un control de costes que permitió mantener prácticamente estables los gastos operativos.
También influyeron factores puntuales, como el efecto calendario (Semana Santa adelantada respecto a 2025) y una base comparativa más débil el año anterior.
En paralelo, IAG ha seguido reforzando su balance. La deuda neta se redujo hasta 4.183 millones de euros, con un ratio de apalancamiento de 0,5 veces EBITDA, mientras que la liquidez supera los 12.700 millones.
Dividendo: sin anuncios nuevos, pero con compromiso intacto
En el primer trimestre no se han anunciado cambios ni pagos adicionales de dividendo. Sin embargo, la compañía mantiene su compromiso de retribución anunciado previamente, que incluye dividendos y recompras de acciones dentro de un programa de retorno de efectivo.
La fuerte generación de beneficios en el trimestre respalda esa estrategia, aunque el dividendo concreto dependerá de la evolución del ejercicio completo.
Perspectivas 2026: más prudencia por el coste del combustible
De cara al conjunto de 2026, IAG adopta un tono más prudente pese al fuerte arranque del año. La compañía anticipa que el beneficio podría situarse por debajo de las previsiones iniciales, principalmente por el impacto del encarecimiento del combustible, que se perfila como el principal factor de presión sobre los márgenes. El grupo estima un coste de fuel cercano a los 9.000 millones de euros y reconoce que solo podrá compensar parcialmente este incremento —en torno al 60%— mediante subidas de tarifas, eficiencia operativa y optimización de la red.
En este contexto, la estrategia pasa por priorizar la rentabilidad frente al crecimiento en volumen. IAG prevé un aumento moderado de la capacidad, con especial foco en rutas de largo radio y segmentos premium, donde los márgenes son más elevados y la demanda se mantiene sólida. Al mismo tiempo, el grupo seguirá controlando costes no estratégicos y ajustando la oferta en mercados más sensibles al precio.
Pese a este entorno más exigente, la compañía confía en mantener una sólida generación de caja y continuar reduciendo deuda, apoyada en la fortaleza de la demanda y en su política de coberturas de combustible. En conjunto, el mensaje es claro: 2026 seguirá siendo un año rentable, pero con menor visibilidad y mayor dependencia de la evolución de los costes, especialmente energéticos.