La renta variable americana sigue su propio destino con las connotaciones propias, tanto negativas del mes en el que estamos si nos atenemos a la histórica, como de la coyuntura geoestratégica con un disparado petróleo, tensionada la deuda y la inflación que marca dudas sobre su coyuntura o estructuralidad futura con dañino efecto en el crecimiento global.

En este puntos nos preguntamos hasta dónde puede llegar este año el indicador por antonomasia en los mercados financieros, el S&P 500.

S&P 500 y los malos augurios de septiembre

Empecemos por el principio, porque el S&P 500 se lleva francamente mal con el mes de septiembre. En casi 100 años, desde nada menos que desde 1928, el indicador de indicadores es el único de todo el ejercicio que ha cerrado con más frecuencia que al alza a su término. 

Y lo hace en el 55% de los años, con una rentabilidad negativa media del 1,1% y uno recorte del 4,7% también en la media de casi un siglo. 

Además vamos ahora con lo que es peor, ya que iniciamos la segunda parte del mes, en la que el S&P 500 concentra su debilidad. Una segunda quincena del 0,91% de media a la baja y que, además representa el periodo de dos semanas bursátiles más débiles de cada ejercicio. 

Y aunque las cifras y las métricas, por mucho que gusten en Wall Street, están para romperlas, no se trata de un gran inicio. 

Previsiones de resultados en el S&P 500 para 2026

Pero vamos a ver cómo vamos de resultados empresariales, que son el motor de las compañías y el ejercicio más patente con el que al final se quedan los inversores cuando quitamos de la ecuación todos los asuntos coyunturales que afectan a los mercados financieros. 

El hecho es que, al comienzo de este ejercicio Wall Street ha hecho sus cálculos y ha elevado, en su consenso, un 32% la expectativa de beneficios empresariales para todo el ejercicio 2026 dentro de las compañías que componen el S&P 500. Y todo ello con el remanente cuasi perfecto del segundo semestre del año, en el que las sociedades han superado, en un 86% de los casos, las expectativas de los analistas del mercado. Esto supone marcar su nivel más alto tras la pandemia, en el ejercicio 2021. 

Como ya habrán imaginado el principal motor de este impulso magnífico es la IA, la Inteligencia Artificial con dos de las Big Tech a la cabeza, Alphabet y también Amazon.

Entre los mejores comportamientos, los relacionados con el sector energía y el financiero, dos de los estandartes a los que menos impacta, o al menos lo hace de forma claramente limitada y en algún caso, como el primero, en positivo, la conflictividad que va para siete meses en Oriente Medio. Todo ello mientras los servicios de comunicación reflejaban , con crecimientos del 51% como se duplicaban de media sus previsiones de ganancias. 

Revisiones del S&P 500 para lo que queda de año

Reuters ha recopilado el conjunto de las previsiones de las principales firmas para el índice de cara a fin de año. La hoquilla va desde un Bank of America menos optimista que coloca en negativo, en los 7.100 puntos al S&P 500 hasta los 8.100 más optimismas del HSBC. 

Con la situación actual, a la espera de que la Fed dicte sentencia esta semana, tres firmas acaban de revisar sus expectativas para el indicador estrella de Wall Street para 2026. 

Y se da la circunstancia de que es el banco británico honkonés uno de los que acaba de hacerlo. La entidad más grande de Europa lo sube desde los 7.600 precedentes para el indicador. 

Expectativas, hasta los 8.100 puntos con subida potencial desde los niveles actuales del 6,7% tras ganar casi un 12% este año, los resultados empresariales previstos están en la base de todo, con buenas perspectivas para el último trimestre del ejercicio. 

HSBC estima que las ganancias del S&P 500 crecieron casi un 40 % durante el primer semestre de 2026 y prevé un crecimiento superior al 25 % durante el segundo semestre. Y eso se traduce en crecimiento del 33% del beneficio y ganancias por acción de 360 dólares que dan los 8.100 puntos que indica. 

Ya desde Barclays, visualizan un escalón y medio menos: 7.950 para terminar el año en el índice para crecer después, a finales de 2027, hasta los 8.800 puntos. 

Mientras, desde Citi destacan que esos 8.100 que por ejemplo, marca HSBC, es un nivel 'demasiado optimista' con el petróleo más elevado desde principios de agosto. 

Desde Bank of America, que visualizan los niveles más bajos para terminar el año en el S&P 500, destacan que las valoraciones han mejorado pero que su modelo a largo plazo les indica rendimientos potencialmente negativos en este momento. 

Con el PER normalizado, el banco estima que el S&P 500 ponderado por capitalización podría generar rentabilidades anualizadas de alrededor del -3% durante la próxima década .

En comparación, el índice de ponderación equitativa presenta una rentabilidad anualizada estimada que suma un 3% , lo que pone de manifiesto la preocupación de BofA por el hecho de que las valoraciones sigan estando particularmente elevadas entre las mayores empresas del mercado.

Con el peso añadido de dos factores: la transparencia menor de los resultados y la del apalancamiento de las empresas. Deterioro de ambos que han pasado, dice la entidad, de buenos a menos buenos. 

Lo mejor, que señalan que el mercado bajista se aleja de un 70% en mayo al 60% de probabilidades actual gracias a la mejora de las condiciones del crédito bancario.