José Luis Cava interpreta que el hecho de que la delegación iraní esté formada por “70 personas” evidencia que “el régimen está profundamente fracturado”. Según el analista, estas personas representan “distintas facciones, luchando para hacerse con el control del poder”, lo que plantea una cuestión clave: “¿quién decide?” dentro del régimen. Además, sugiere incluso la posibilidad de tensiones internas graves, al insinuar que podría haber miembros que hayan filtrado información sensible.
El experto subraya que el proceso de paz será largo, recordando que negociaciones anteriores “duraron 20 meses”, y destaca la necesidad de “salvar las apariencias” mediante cambios en la narrativa interna para justificar un eventual acuerdo ante la población.
En cuanto a la economía iraní, Cava sostiene que ya era frágil antes del conflicto, con una inflación del “30–40%”, que podría haber escalado hasta el “60 o 70%”. A esto se suman los daños derivados de la guerra: destrucción de infraestructuras, viviendas y capacidad militar. Estima que el impacto económico podría superar el “20% del PIB”, lo que implicaría un deterioro muy significativo. En este contexto, considera probable que el régimen busque un acuerdo “como loco para alcanzar un acuerdo para no perder el poder”.
Respecto a los mercados, el analista destaca que, aunque inicialmente reaccionaron a la baja, rápidamente se estabilizaron. Señala que el S&P 500 “ha caído, pero lo ha recuperado”, el petróleo “sigue por debajo de 100” y el oro ha repuntado.
Para Cava, esta reacción indica que los mercados ya han descontado el escenario y anticipan que estamos ante “un proceso de paz” en el que “lo peor ya ha pasado”. Concluye expresando su deseo de que el conflicto termine cuanto antes para evitar más víctimas.