Goldman Sachs considera que las monedas de los países mejor posicionados en semiconductores, centros tecnológicos y cadenas de suministro vinculadas a la IA están obteniendo una clara ventaja frente a economías más dependientes de las importaciones energéticas.
El banco identifica dos fuerzas que están marcando el comportamiento macroeconómico de Asia en 2026: el incremento de la inversión relacionada con la inteligencia artificial y el impacto del encarecimiento de la energía.
Corea del Sur y Taiwán sacan partido de los semiconductores
El won surcoreano aparece entre las apuestas más favorables de Goldman Sachs. Corea del Sur está aprovechando la demanda internacional de semiconductores destinados a infraestructuras de IA, circunstancia que está disparando sus ingresos por exportaciones.
Las previsiones apuntan a que el superávit por cuenta corriente surcoreano podría prácticamente duplicarse este año hasta acercarse a 300.000 millones de dólares, alrededor del 13,9% del PIB.
A principios de 2026, las ventas de acciones por parte de inversores extranjeros ejercieron presión sobre el won. Sin embargo, Goldman observa una moderación de esas salidas, lo que permite que la fortaleza comercial del país tenga mayor influencia sobre la divisa.
“La reducción de las salidas de capital extranjero ha disminuido la compensación del aumento del superávit de cuenta corriente”, explica el banco, que considera que este escenario está despejando el camino para una apreciación del won.
Taiwán presenta una situación igualmente favorable. Sus exportaciones han registrado ritmos de crecimiento de entre el 40% y el 70% durante buena parte de 2026, impulsadas fundamentalmente por la demanda tecnológica.
Goldman calcula que su superávit por cuenta corriente podría alcanzar aproximadamente el 25% del PIB durante este ejercicio. La combinación de exportaciones de semiconductores y elevados depósitos denominados en dólares estadounidenses proporciona un importante respaldo al dólar taiwanés.
El yuan desafía la fortaleza del dólar
China también ocupa una posición destacada. El yuan ha conseguido apreciarse frente al dólar estadounidense este año pese a un contexto internacional que está favoreciendo al billete verde.
El índice del dólar acumula una subida cercana al 3% en 2026, apoyado por el encarecimiento del petróleo, una Reserva Federal restrictiva y las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
“La economía china se está impulsando por un sólido rendimiento en la manufactura de alta tecnología y sectores relacionados, mientras que la actividad en general sigue siendo moderada”, señalan los analistas.
Goldman mantiene su previsión a 12 meses para el USD/CNY en 6,50. Considera que el yuan continúa infravalorado y señala como factores favorables las exportaciones y los esfuerzos de Pekín por aumentar la utilización internacional de su moneda.
Malasia también se beneficia de la inversión en IA
El ringgit malasio completa el grupo de monedas que Goldman observa favorablemente. Malasia está recibiendo inversiones vinculadas al desarrollo tecnológico y mantiene unas exportaciones sólidas, además de beneficiarse de los flujos de inversión extranjera directa.
Singapur presenta más matices. Su economía también se beneficia del ciclo de inversión en IA y mantiene una inflación contenida, pero Goldman considera más limitado el recorrido adicional de su moneda.
El escenario contrasta con el de otras economías asiáticas que tienen una mayor exposición a las importaciones de energía. El petróleo caro supone una presión adicional sobre sus balanzas exteriores y puede incrementar la demanda de dólares necesaria para pagar esas compras.
Tailandia e Indonesia, entre las apuestas menos favorables
Goldman mantiene una posición bajista respecto al baht tailandés y la rupia indonesia. En Tailandia identifica como obstáculos la caída de los precios del oro y unos tipos de interés reales inferiores.
Indonesia, por su parte, continúa condicionada por las dudas relacionadas con la incertidumbre política y la gobernanza, pese a las medidas introducidas para captar inversión extranjera.
El peso filipino también permanece especialmente expuesto al petróleo debido a la dependencia energética exterior del país.
La rupia india presenta una situación diferente. Aunque no constituye una apuesta directamente ligada a la IA y ha sufrido presiones durante 2026, Goldman considera que las actuaciones del Banco de la Reserva de la India para atraer capital extranjero pueden proporcionarle respaldo.