José Luis Cava asegura que percibe una “excesiva complacencia” entre los inversores, convencidos de que el precio del petróleo seguirá cayendo, y considera que ese sentimiento puede ser una señal de peligro. “Mi cuerpo se preocupa cuando todo el mundo está feliz”, afirma el experto, defensor de la teoría de la opinión contraria.

El experto pone como ejemplo un mensaje publicado por el analista Javier Blas sobre la caída del 30% en el precio del combustible para aviones. Aunque reconoce que respeta y sigue sus análisis, Cava cree que este tipo de mensajes reflejan un “sentimiento bajista extremo” en el petróleo, algo que históricamente suele coincidir con la formación de suelos de mercado.

Desde el punto de vista fundamental, el analista sostiene que el mercado energético ha vivido “el mayor shock petrolero de la historia”, aunque los precios no han reflejado completamente la escasez existente. Según explica, esto se debe a que los gobiernos, especialmente Estados Unidos, han liberado grandes cantidades de petróleo de sus reservas estratégicas para contener el encarecimiento del crudo. Sin embargo, advierte de que esas reservas “han caído estrepitosamente” y se encuentran “por debajo de los mínimos estacionales”.

Cava considera que, si las reservas estratégicas continúan agotándose, el mercado podría reaccionar con fuertes subidas del petróleo entre finales de julio y comienzos de agosto. En ese escenario, anticipa un repunte de la inflación y de la rentabilidad del bono estadounidense, lo que podría traducirse en caídas bursátiles. “Existe un riesgo alto de que el precio del petróleo suba y que las bolsas puedan sufrir”, resume.

En el plano técnico, el experto destaca que el Brent se encuentra en una importante zona de soporte en torno a 89,5 dólares y observa que “cada tramito a la baja tiene un menor recorrido que el anterior”, algo que interpreta como una posible señal de estabilización. Aun así, insiste en que “los especuladores de bien no somos capaces de adivinar” el mercado y subraya que solo reaccionan al precio aplicando criterios de “riesgo recompensa”. Para Cava, una ruptura por encima de los 95 dólares sería la señal que abriría la puerta a un movimiento hacia la zona de los 120 dólares.

El analista también dedica parte de su intervención al oro y a las compras masivas realizadas por los bancos centrales en 2025. A su juicio, el hecho de que las autoridades monetarias aumenten sus reservas de oro demuestra que “no confían ni en la deuda pública ni en la moneda basura”. Además, alerta sobre el deterioro fiscal de Estados Unidos y concluye de forma tajante: “Esto está quebrado”.