Europa afronta un nuevo escenario geopolítico marcado por la fragmentación, la rivalidad entre potencias y el debilitamiento de los pilares que durante décadas sostuvieron su modelo económico y de seguridad. Esta fue una de las principales conclusiones de la sesión “Europa ante el desorden mundial: implicaciones y perspectivas de inversión”, en la que participaron Maurizio Molinari, exeditor jefe de La Repubblica y divulgador geopolítico; Florentino Portero, investigador sénior de Política Internacional y miembro del Consejo Asesor de la Fundación Civismo; y Mira Milosevich, investigadora principal de Real Instituto Elcano, miembro del Consejo Asesor de la Fundacion Rafael del Pino y escritora antes de una mesa redonda centrada en las consecuencias para la gestión patrimonial y la inversión.
Florentino Portero centró su intervención en el papel de Estados Unidos y en la necesidad de diferenciar qué elementos del actual contexto internacional son estructurales y cuáles coyunturales. Según explicó, el orden internacional impulsado por EEUU durante décadas se apoyó en el estado de derecho, la ampliación de mercados y la reducción de aranceles, además de la consolidación de alianzas políticas, de seguridad y defensa.
A su juicio, ese marco sigue vigente, aunque adaptado a un nuevo consenso: Estados Unidos continúa dependiendo del comercio global, pero necesita ganar la batalla tecnológica, reforzar la innovación y asegurar las cadenas de suministro y el acceso a los mercados.
Portero advirtió, sin embargo, de que en el plano político y social existe una profunda falta de consenso dentro de EEUU y en buena parte de Occidente, inmerso en una crisis cultural. “Tenemos que distinguir muy bien lo que es estructural de lo coyuntural”, señaló. En este contexto, defendió que el gran reto europeo pasa por recuperar la unidad para volver a negociar con Washington desde una posición de fuerza: “El reto con EEUU empieza por el reto con nosotros mismos: unidad”.
Sobre China, aseguró que Pekín “está cometiendo menos errores”, aunque recordó que la competencia entre grandes potencias dependerá precisamente de quién falle menos en este nuevo tablero internacional.
Mira Milosevich abordó el papel de Rusia y China como factores de erosión del equilibrio global y explicó que todos los países están revisando actualmente cuál debe ser su papel en el mundo. Definió a Rusia como la potencia más visible en el intento de romper la cohesión europea, aunque matizó que se trata de una potencia en declive que también está acumulando errores estratégicos.
Respecto a China, la investigadora del Real Instituto Elcano la describió como una potencia oportunista, con capacidad para competir con EEUU en el ámbito tecnológico y económico. Además, destacó el auge de las potencias medias y advirtió de que el futuro será cada vez más fragmentado.
Milosevich explicó que Europa ha perdido las tres grandes certezas sobre las que había construido su estabilidad durante décadas: la energía barata procedente de Rusia, el intercambio comercial con China y el paraguas de defensa estadounidense. “Esto se ha acabado para Europa”, resumió, al considerar que el continente atraviesa una posición de debilidad estratégica.
Ante esta situación, señaló que EEUU está apostando por la innovación, China por su renovación industrial y tecnológica, mientras que Europa corre el riesgo de quedarse atrás por el exceso de regulación. También destacó el creciente peso de los actores no estatales, especialmente las grandes compañías tecnológicas, cada vez más influyentes en las decisiones geopolíticas y económicas. “Europa se ha despertado, pero no se ha levantado de la cama”, afirmó, al describir a una Unión Europea que todavía busca cómo navegar entre EEUU, Rusia y China, tres potencias que representan amenazas políticas y geopolíticas para el continente.
Maurizio Molinari centró parte de su intervención en la reacción europea ante este nuevo escenario y lanzó un mensaje de confianza a los ciudadanos: “Nosotros, como ciudadanos europeos, no tenemos que tener miedo”.
La geopolítica entra de lleno en la construcción de carteras
La segunda parte de la jornada trasladó el diagnóstico geopolítico al ámbito de la inversión. Domingo Torres, managing director de Lazard Asset Management Iberia, aseguró que el cambio actual “no es una lucha fría” ni un fenómeno reciente, sino una transformación estructural que se viene gestando desde hace años y que obligará a rediseñar las carteras de inversión.
Según explicó, la volatilidad se ha convertido en un elemento estructural de mercado, por lo que los inversores necesitarán estrategias mucho más resilientes y adaptables. Tras la invasión rusa de Ucrania, Lazard comenzó a desarrollar un nuevo enfoque de asesoramiento geopolítico para sus clientes, apoyándose en una red internacional de contactos y en la creación de un comité especializado. “Hemos pasado de la globalización a la fragmentación”, señaló Torres, insistiendo en que las carteras ya no pueden construirse como hace unos años. En este nuevo escenario, la gestora apuesta por identificar empresas y temáticas emergentes capaces de aportar mayor seguridad a las inversiones, con especial atención a la soberanía europea y a estrategias flexibles.
Por su parte, Lorenzo González, head of Southern Europe en DNB AM International, recordó que hace apenas 25 años el mundo funcionaba en bloques mucho más definidos, mientras que ahora cada país actúa en función de sus propios intereses. En consecuencia, defendió la necesidad de mantener carteras más abiertas y diversificadas.
Desde DNB consideran que la sociedad ya es plenamente consciente del nuevo enfrentamiento político global, lo que obliga a ampliar la oferta de fondos y a desarrollar temáticas de largo plazo. González apuntó que sectores como la defensa europea, la energía o la tecnología están ganando protagonismo en este contexto y pueden ofrecer oportunidades ligadas a la búsqueda de eficiencia y autonomía estratégica. “La inestabilidad geopolítica está dando cierta certidumbre a estas estrategias”, afirmó.
Mario Rappanello, director Wealth y Banca Privada de Banco Mediolanum, insistió en que no existe un producto milagro para este entorno y reivindicó la diversificación como principal herramienta para proteger las carteras.
En su opinión, los asesores financieros deben centrarse en comprender los objetivos de cada cliente y encontrar las soluciones adecuadas para alcanzarlos. Además, destacó dos grandes tendencias que condicionarán la inversión en Europa en los próximos años: el envejecimiento demográfico y la necesidad de reestructuración económica derivada del fin de la globalización tal y como se conocía hasta ahora.
Rappanello puso también el foco en la educación financiera y en la gestión emocional de los inversores. “Hay que gestionar tanto el optimismo como el pesimismo”, señaló, al defender que entender las emociones y expectativas del cliente será cada vez más importante en un entorno marcado por la incertidumbre permanente.