Uno de los grandes temas que ha condicionado el comportamiento de los mercados en las últimas semanas ha sido el conflicto entre Estados Unidos e Irán, que cumple ahora dos meses. Un periodo caracterizado por episodios de elevada volatilidad, especialmente en materias primas, pero cuyo impacto en las bolsas ha sido, en conjunto, más limitado de lo esperado. En un primer momento, el repunte del precio del petróleo generó inquietud entre los inversores, ante el riesgo de una inflación persistente que obligara a los bancos centrales a endurecer aún más su política monetaria. Sin embargo, los datos más recientes han moderado esos temores. La subida de precios se ha concentrado principalmente en la energía —combustibles y derivados— sin trasladarse de forma generalizada al conjunto de bienes y servicios. Esto ha permitido aliviar la presión sobre las expectativas inflacionistas y, con ello, sobre los tipos de interés.
Actualmente, el mercado descuenta un escenario de estabilidad monetaria, especialmente en Estados Unidos. Los futuros sobre fondos federales apuntan a que la Fed mantendría los tipos en niveles elevados durante un periodo prolongado, sin movimientos significativos ni en 2026 ni en 2027. Este cambio de narrativa ha sido clave: si en las primeras semanas del conflicto se temía un nuevo ciclo de subidas, ahora el foco se ha desplazado hacia otros factores, principalmente los resultados empresariales.
En este contexto, las bolsas estadounidenses han mostrado una notable fortaleza. Índices como el S&P 500 y el Nasdaq 100 han alcanzado nuevos máximos históricos, impulsados por unos beneficios empresariales que continúan sorprendiendo positivamente. El liderazgo corresponde, una vez más, al sector tecnológico. Las grandes compañías vinculadas a la inteligencia artificial están registrando crecimientos sólidos, tanto en ingresos como en márgenes. Empresas como NVIDIA, especializada en chips para inteligencia artificial, concentran buena parte del flujo de inversión institucional global. Su posición dominante en un mercado con demanda estructural creciente refuerza las expectativas de beneficios a medio y largo plazo. Este impulso también se extiende a otras compañías del ecosistema tecnológico, incluyendo fabricantes de semiconductores y proveedores de infraestructuras digitales, lo que explica que el Nasdaq sea actualmente el índice con mejor comportamiento relativo a nivel global, incluso por delante del S&P 500.
En Europa, el escenario es algo diferente. El IBEX 35 ha mostrado un comportamiento más defensivo, apoyado en sectores con características particulares dentro del actual entorno macroeconómico. Las utilities —especialmente compañías energéticas— están desempeñando un papel clave en el sostenimiento del índice. Al mismo tiempo, el sector bancario continúa beneficiándose de un entorno de tipos de interés elevados, que favorece sus márgenes de intermediación, siempre que la actividad económica no se deteriore significativamente. Aunque el selectivo español no ha alcanzado máximos como los índices estadounidenses, sí ha logrado mantener cierta estabilidad relativa frente a otros índices europeos, alternando fases de mejor y peor comportamiento respecto al Euro Stoxx 50.
De cara a la actual temporada de resultados, las perspectivas siguen siendo constructivas. En España, destacan valores del sector energético, infraestructuras y construcción, que mantienen una tendencia positiva. No obstante, desde un punto de vista global, el mercado continúa premiando a las compañías capaces de batir al índice más fuerte del momento: el NASDAQ 100. Esto implica que muchos inversores están optando por incrementar su exposición a valores tecnológicos estadounidenses, en busca de mayor rentabilidad relativa.
Es cierto que en el Ibex 35 es complicado encontrar valores que lo estén haciendo mejor que el Nasdaq. Entre los que están fuertes, por ejemplo, Iberdrola. También las constructoras están fuertes, y ACS que lo está haciendo relativamente mejor que el Nasdaq, aunque en las últimas jornadas está consolidando en un rango lateral, pero sigue mostrando fortaleza. Dentro de las constructoras, tendríamos a Sacyr, que también lo ha venido haciendo muy bien, aunque en los últimos días ha corregido y se ha metido por debajo del comportamiento relativo frente al Nasdaq.
Así que en este entorno tenemos dos opciones: una es tratar de ser más clásicos y no invertir en España, algo más habitual para inversores que conocen mejor otras compañías; o decir: “quiero batir al mercado y, por tanto, buscar compañías con un comportamiento relativo mejor que el índice que mejor lo está haciendo”.
Ahora mismo, el índice que mejor lo está haciendo es el Nasdaq. Normalmente se toma como referencia el S&P 500 a nivel global, porque suele dirigir las bolsas mundiales, pero actualmente es el Nasdaq el que lo está haciendo incluso mejor. Por tanto, si queremos batir al mercado, debemos intentar superar al mejor índice en cada momento. En ese caso, habría que buscar compañías del mercado norteamericano, especialmente tecnológicas, como por ejemplo NVIDIA. Nvidia es líder en chips de inteligencia artificial, con una demanda estructural importante, márgenes de rentabilidad muy elevados y, lo más relevante, concentra el flujo institucional global. Está entrando dinero de grandes instituciones. Lo interesante es que ha generado nuevos máximos, rompiendo además un rango lateral bajista correctivo, lo que activa un objetivo hacia la zona de los 240 dólares por acción. Si nos fijamos en el gráfico mensual, lleva comportándose mejor que el Nasdaq desde agosto de 2015 y en ningún momento ha mostrado debilidad, lo que indica una fortaleza muy destacable.
Luego tenemos otras compañías que también lo están haciendo relativamente mejor que el Nasdaq, como por ejemplo Broadcom. Si la observamos, hizo suelo en los mínimos del mes pasado y desde ahí se está recuperando con mucha fuerza, rompiendo también un canal bajista que actuaba como consolidación. Ahora mismo presenta una figura similar a la de Nvidia: un rango lateral roto al alza, que proyecta objetivos alcistas. Lo más probable es que continúe así en el futuro. Esto no significa que no pueda haber correcciones o descansos en el corto plazo, pero de cara a medio y largo plazo marca un objetivo teórico hacia la zona de los 527.
Si analizamos qué sectores están batiendo al Nasdaq, vemos que el más fuerte es el tecnológico. Después tendríamos el de energías limpias a nivel global, que también lo está haciendo bien en el largo plazo, y otros sectores que acompañan ese comportamiento.