Antonio Castelo, analista de iBroker, analiza un escenario financiero internacional marcado por la creciente tensión geopolítica, el encarecimiento del petróleo y el endurecimiento de las condiciones monetarias, factores que, en su opinión, están complicando notablemente el comportamiento de los mercados. Explica que la subida del Brent por encima de los 110 dólares ya no puede interpretarse como un episodio puntual derivado de conflictos internacionales, sino como un problema estructural con consecuencias directas sobre la inflación, los bonos y el crecimiento económico global.

Según destaca, el mercado empieza a asumir que la energía permanecerá cara durante más tiempo del esperado, especialmente tras los ataques registrados en Oriente Medio y el fuerte descenso de las reservas mundiales de petróleo, que se encuentran cayendo al ritmo más rápido registrado hasta ahora.

Castelo subraya que esta situación ya está afectando de forma clara a los mercados de deuda. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años se mueve en niveles cercanos al 4,6%, mientras que el mercado ha pasado, en apenas unos meses, de descontar bajadas de tipos de interés a plantearse incluso nuevas subidas por parte de la Reserva Federal antes de final de año. En Europa ocurre algo similar: el Banco Central Europeo podría verse obligado a endurecer nuevamente su política monetaria para evitar que el incremento de los costes energéticos termine trasladándose al conjunto de precios. Para el analista, este escenario es especialmente incómodo porque combina inflación persistente, costes energéticos elevados y unas condiciones financieras más duras tanto para empresas como para consumidores.

A partir de ahí, advierte de que la bolsa todavía no ha reaccionado completamente a este nuevo contexto, aunque considera que terminará haciéndolo. Los sectores más vulnerables serían aquellos sensibles a los tipos de interés, al consumo y a los costes energéticos, mientras que los perfiles más defensivos podrían soportar mejor el entorno actual. En cuanto a oportuni

dades de inversión, menciona varias compañías españolas. La principal apuesta sigue siendo Repsol, al considerar que continúa cotizando con descuento respecto a sus fundamentales y que se beneficia directamente del elevado precio del crudo.

También destaca Técnicas Reunidas, por su fuerte cartera de pedidos y por su posicionamiento en proyectos energéticos e industriales vinculados tanto al petróleo como a la transición energética. Además, mantiene una visión favorable sobre utilities defensivas como Iberdrola, Naturgy o Endesa, debido a su estabilidad, generación de caja y atractivo dividendo.

Respecto al sector defensa, considera que seguirá siendo uno de los grandes beneficiados del contexto geopolítico, aunque muestra cautela con Indra por sus problemas de gobernanza. Fuera de España, cita compañías europeas como Rheinmetall o Leonardo como alternativas interesantes en correcciones del mercado.

En relación con Estados Unidos, Castelo reconoce la fortaleza de Wall Street y especialmente de las grandes tecnológicas, impulsadas por la inteligencia artificial y los semiconductores. Sin embargo, alerta de que las valoraciones son muy elevadas y dependen de que el crecimiento de beneficios siga siendo extraordinario en los próximos años. Frente a ello, Europa presenta múltiplos más bajos y mayores rentabilidades por dividendo, lo que podría ofrecer una mayor protección en un entorno de incertidumbre económica y tipos altos. Su conclusión final es clara: la diversificación se convierte en una necesidad absoluta.

Recomienda mantener exposición tanto a Estados Unidos como a Europa, pero con perfiles distintos: más crecimiento y tecnología en Wall Street, y más dividendo, defensa y sectores defensivos en Europa.