Gonzalo Artiach, CEO de iaKOR, explica que, pese a haber estudiado ADE y un MBA con un enfoque claro hacia la empresa, comenzó trabajando por cuenta ajena durante tres años “antes de darme cuenta que lo mío era montar empresas”. Reconoce que su entorno ya percibía ese perfil: “todo el mundo me decía… ‘si tú eres la persona más emprendedora que he conocido’”. Su primera iniciativa empresarial relevante llegó tras su paso por UCLA, con la introducción en España de la franquicia de gimnasios femeninos Curves. Recuerda que la propuesta generaba incomprensión: “la gente me miraba como las vacas al tren”, lo que le obligó a adaptar el mensaje. Con el tiempo, destaca cómo el mercado evolucionó hasta validar la idea: “ahora las mujeres empujan las puertas del gimnasio diciendo que tengo que hacer entrenamiento de fuerza”.
Durante su etapa en Curves, ocupó diversos roles, incluyendo el de director internacional, y trabajó con un grupo japonés cotizado que terminó adquiriendo la marca. Destaca el aprendizaje de esa experiencia, especialmente en retención y atención al cliente, y cómo sirvió de base para testar metodologías en distintos mercados.
En los últimos 11 años, Artiach se ha centrado en la inteligencia artificial, un ámbito al que llegó “por accidente” de la mano de un socio que impulsó la idea de “ayudar a empresarios y dirigentes públicos a tomar mejores decisiones basadas en datos”. Tras una primera empresa centrada en soluciones a medida, vendida recientemente, su nuevo enfoque consiste en implementar soluciones ya desarrolladas adaptadas a cada empresa: “el 80% del trabajo ya está hecho… para que en pocas semanas y con poco coste puedas tener un retorno medible”.
Respecto a la baja penetración de la IA en España, identifica el miedo como principal barrera: “las palabras que más se repiten son ‘estoy muy preocupado, tengo mucho miedo, no sé cómo empezar’”. Frente a ello, defiende la importancia de generar confianza mediante resultados rápidos y advierte del riesgo de la inacción: “ninguna empresa va a desaparecer mañana por no usar la IA, va a desaparecer dentro de 3, 5 u 8 años”. También alerta de que errores iniciales pueden generar rechazo duradero: “si los primeros pasos no son correctos creas anticuerpos para siempre”.
En el plano tecnológico global, considera que Europa debe intentar reengancharse pese a la ventaja de Estados Unidos y China: “estamos en la edad de piedra de la inteligencia artificial” y abandonar ahora sería “un fracaso enorme”. Defiende el potencial europeo, tanto cultural como económico, y la necesidad de mayor integración: “tenemos que ser una Europa mucho más unida, mucho más ágil”.
Finalmente, su mensaje a empresarios es claro: “el viaje es ineludible” y recomienda empezar cuanto antes, acompañado por expertos si es necesario. Para emprendedores, subraya que nunca ha sido tan accesible iniciar proyectos gracias a la tecnología, que permite validar ideas con menos recursos y contar incluso con “un consejo asesor” apoyado en herramientas digitales.