José Luis Cava parte de un contexto de miedo inversor: “los inversores individuales tienen miedo”, reflejado tanto en el índice de “codicia y miedo” como en el aumento de bajistas en encuestas. En este entorno, sostiene que “si en un entorno de miedo se producen buenas noticias, los mercados pueden subir”.

Destaca un hecho clave: “una mano ha comprado una gran cantidad de bonos de alto rendimiento”, lo que interpreta como señal de información privilegiada y posible proximidad de “un suelo de mercado”. Esto contrasta con las “grietas” detectadas previamente en el crédito, que podrían anticipar una crisis si se propagasen.

Introduce como catalizador positivo la reunión entre representantes de EEUU y China, previa a un encuentro de alto nivel entre ambos países. Este acercamiento supondría “una desescalada” que podría reducir primas de riesgo, favorecer subidas de bonos (con caída de rentabilidades) y apoyar a las bolsas. Además, mejoraría cadenas de suministro y la cooperación económica.

Sin embargo, advierte del peso de la deuda global y de que “los mercados de bonos” pueden forzar ajustes si suben los tipos a largo plazo. En el corto plazo, espera subidas tácticas seguidas de volatilidad: “la expansión de la volatilidad podría provocar caídas” en septiembre, vistas como oportunidad de compra.

Respecto a la Fed, cree que probablemente suba tipos para no “decepcionar a los mercados”, pero con un tono posterior más moderado, dejando “todo preparado para subidas a partir del 30 de septiembre”.