Wall Street afronta la recta final del año con un panorama técnico que invita al optimismo, con la mirada puesta en la emblemática cota de los 8.000 puntos para el S&P 500. Según un análisis técnico elaborado por Renta 4 Banco, existen diversos indicadores en el mercado que respaldan un rebote significativo del selectivo estadounidense antes del próximo 10 de diciembre.
El principal motor de esta proyección alcista reside en el comportamiento del sector industrial, donde Renta 4 ha detectado datos anómalos que históricamente han precedido a importantes subidas. En este sentido, existe una fuerte correlación entre la evolución de este sector cíclico y el S&P 500. De hecho, al revisar las últimas nueve veces que se produjo este mismo patrón, la industria experimentó un rebote mediano del 13,70%, arrastrando consigo al índice general, que anotó una ganancia mediana del 12,70%. "Teniendo en cuenta que el S&P 500 cotizaba el jueves en 7.591 puntos, un rebote desde este nivel hacia los 8.000 puntos representaría tan sólo un 5,4%, muy por debajo de dicha mediana de rentabilidades anteriores", señala el informe de Renta 4.
Además de este evidente potencial de crecimiento, el informe de Renta 4 destaca que los riesgos de corrección para los inversores parecen estar fuertemente contenidos. "Dándose esta correlación, y teniendo en cuenta que en el sector industrial las caídas no han tendido a superar el 5%: desde los 7.591 puntos del estudio, un descenso máximo del 5% llevaría al S&P 500 a la zona de 7.200 puntos".
Esta cifra no es aleatoria, ya que precisamente ha funcionado como un sólido soporte estructural durante los meses de mayo, junio y julio, lo que otorga unas "probabilidades muy elevadas a que el índice logre cerrar el próximo 31 de octubre manteniéndose por encima de los 7.209 enteros", señala Renta 4. "Todo ello nos induce a pensar en la probabilidad de que las caídas del S&P 500 estén contenidas y que sigan respetando niveles de soporte en 7.200 puntos".
Por otro lado, los analistas de Renta 4 dirigen su atención hacia el mercado de las materias primas, y muy concretamente a la llamativa situación del crudo West Texas. El precio del barril ha llegado a rebasar los 104 dólares, adentrándose en unos niveles de sobrecompra que el banco califica de muy elevados. Los registros muestran que, "desde 2022, en las ocho ocasiones en las que el crudo ha registrado niveles de sobrecompra como los actuales se ha formado, sin excepción, un máximo relativo de cierta importancia".
La inminencia de este posible techo en el precio del crudo supone una excelente noticia para el parqué neoyorquino. Tal y como subraya Renta 4, "la correlación inversa que existe entre el comportamiento del S&P 500 y el del petróleo se ha intensificado de forma notable durante los últimos meses".
Por tanto, la confluencia de un riesgo de caída limitado por la firme barrera de los 7.200 puntos, un sector industrial preparado para rebotar y un petróleo que parece haber agotado su escalada, configuran un escenario extraordinariamente propicio para que el S&P 500 asalte los 8.000 puntos antes del cierre del ejercicio.