José Luis Cava ha lanzado una dura advertencia sobre la insostenibilidad de las políticas fiscales de los gobiernos occidentales, a las que ha calificado abiertamente como un "delito" contra los ciudadanos. En su último análisis, el experto denuncia que los Estados, ante la imposibilidad de hacer frente a sus enormes déficits mediante la recaudación ordinaria de impuestos, están recurriendo a la emisión masiva de deuda y, en consecuencia, a "degradar el valor de la moneda". Para frenar esta espiral, Cava plantea una solución de calado: "Vamos a pedir que en las Constituciones se establezca un límite a la capacidad que tiene un gobierno de deteriorar su moneda", vinculando estrictamente el gasto público a un porcentaje del PIB. Según el analista, esta reforma es urgente, ya que "ningún político va a frenar el populismo" porque "para conseguir votos necesitan gastar".
En este contexto de pérdida de poder adquisitivo y exceso de endeudamiento del sistema financiero, Cava subraya que el "único refugio que le queda a la gente, y digo yo a los especuladores de bien, es comprar oro", un activo que permite a los inversores defenderse frente a la pérdida de confianza en las instituciones. En esta línea, el analista se ha hecho eco de las impactantes previsiones del experto financiero Jim Rickards, un mensaje que recientemente fue difundido por el mismísimo Donald Trump en su red social. Rickards, antiguo negociador de la Reserva Federal y experto en guerras de divisas, pronostica una profunda crisis de liquidez. Ante este escenario, explica Cava, la respuesta lógica será imprimir más billetes: "La casta política encima nos restriega por la cara que van a seguir emitiendo dólares e imprimiendo dólares como si no hubiera un mañana". Por ello, Rickards estima que la cotización del metal precioso "puede irse al 10.000 a mediados o finales del año 2027", llegando incluso en sus escritos a establecer un objetivo de "25.000 dólares".
Este experto pone el foco en los movimientos geopolíticos que respaldan esta tendencia estructural alcista del metal amarillo, destacando el papel protagonista de Asia en su pulso contra el dólar. Cava recuerda que China lleva "prácticamente 30 meses consecutivos comprando oro" como parte de una gran estrategia. "China lo que está haciendo es acumular oro y establecer un sistema de liquidación de operaciones en yuanes", detalla el experto, explicando que Pekín ofrece a sus proveedores cobrar en yuanes con la garantía de poder acudir a la Bolsa de Shanghái y convertir "cuando tú quieras el yuan en oro". Esta maniobra para apartar al dólar del comercio internacional, a la que recientemente se ha sumado Corea del Sur con nuevas compras, consolida lo que Cava define como una "demanda estructural" que confirma que la tendencia de fondo del oro es indudablemente al alza.