El tercer trimestre de 2026 fue otro periodo sólido para el mercado de ETF UCITS domiciliados en Europa, con unas captaciones netas de 127.400 millones de euros que aumentan la probabilidad de cerrar un año récord de captación de activos.

Las entradas del tercer trimestre superaron con holgura los 89.100 millones de euros del mismo periodo del año anterior y los 113.600 millones de euros registrados en el segundo trimestre de 2026. El patrimonio total del mercado ascendía a 3,2 billones de euros a cierre de septiembre.

La renta variable concentró la mayor parte de las asignaciones, con casi 100.000 millones de euros. Con unas captaciones netas de 26.400 millones de euros, la renta fija siguió atrayendo un interés significativo en un contexto de tipos más volátil. El trimestre estuvo marcado por una clara apuesta por la diversificación*: los inversores mantuvieron su preferencia por una exposición amplia a mercados desarrollados, al tiempo que reasignaban hacia Europa y seguían invirtiendo de forma constante en Japón y en mercados emergentes.

El oro fue uno de los temas más destacados del trimestre. Las entradas en ETC y ETP de oro se aceleraron con fuerza en agosto y septiembre, en respuesta a la oleada de ventas en el mercado de bonos, el repunte de las rentabilidades del Tesoro estadounidense y un tono de aversión al riesgo más pronunciado. Las captaciones netas del oro en el tercer trimestre, superiores a 10.000 millones de euros, encaminan al metal amarillo hacia un año récord; el anterior máximo anual, de 7.600 millones de euros, se alcanzó en 2022.

Renta variable

La renta variable fue el principal motor de los flujos de ETF en el tercer trimestre, con unas captaciones netas de 99.300 millones de euros.

El comportamiento de los inversores estuvo marcado por la búsqueda de diversificación: las exposiciones all country y a mercados desarrollados globales fueron las principales categorías de asignación, con 29.000 y 25.500 millones de euros, respectivamente.

Aunque la renta variable estadounidense siguió registrando fuertes entradas, de 25.500 millones de euros, no hubo una única apuesta regional clara. No obstante, la renta variable europea repuntó y captó 9.900 millones de euros, tras un débil 2T en el que la clase de activo registró salidas.

La renta variable de mercados emergentes también mantuvo un tono constructivo, con entradas que se aceleraron hasta algo menos de 6.800 millones de euros, frente a 5.600 millones de euros en el segundo trimestre.

Japón, como mercado value, atrajo entradas estables de 2.300 millones de euros en el tercer trimestre, en línea, en términos generales, con los 2.700 millones de euros registrados anteriormente.

La asignación sectorial fue un rasgo destacado de los flujos de renta variable. El sector de Tecnologías de la información obtuvo captaciones netas de 4.400 millones de euros - de nuevo a la cabeza -, apoyada en las empresas habilitadoras de la inteligencia artificial y en un impulso positivo de los beneficios.

El sector Salud (1.700 millones de euros), Materiales (1.400 millones de euros) e Industria (1.100 millones de euros) también atrajeron entradas notables, reflejo de la tendencia de rotación sectorial.

Renta fija

Los flujos de renta fija apuntan a un enfoque más prudente y selectivo por parte de los inversores, condicionado por la volatilidad de los mercados mundiales de bonos y la revisión de las perspectivas sobre los tipos oficiales.

La deuda pública siguió teniendo demanda, con captaciones netas de 11.900 millones de euros, aunque el patrón de asignación difirió según la región.

En Europa, los inversores prefirieron exposiciones a deuda pública de todos los vencimientos (2.400 millones de euros), lo que sugiere un reajuste hacia la duración core. En EE. UU., por el contrario, los inversores se mantuvieron más defensivos y favorecieron la duración corta (1.400 millones de euros) y ultracorta (1.700 millones de euros).

Los mercados de crédito mostraron un panorama igualmente matizado. El high yield en euros se desaceleró, con una visible reducción del riesgo en el tercer trimestre, hasta 564 millones de euros desde 3.200 millones de euros en el segundo trimestre.

Los bonos corporativos en euros también se moderaron y atrajeron 3.700 millones de euros en el último trimestre, frente a 4.400 millones de euros en el trimestre anterior. Esto sugiere que los inversores siguen buscando carry.

Las estrategias monetarias y ligadas a la inflación mantuvieron su relevancia a lo largo del trimestre. Los ETF alternativos a la liquidez siguieron atrayendo activos, con entradas que aumentaron hasta 4.100 millones de euros hasta septiembre, desde unos 3.000 millones de euros hasta junio, lo que confirma el atractivo de las exposiciones de duración corta y elevada liquidez en el entorno actual.

Los bonos ligados a la inflación también despertaron un renovado interés, con 1.400 millones de euros, frente a 1.000 millones de euros en el trimestre anterior.

ESG

Los flujos ESG se mantuvieron, en líneas generales, estables frente al trimestre anterior, aunque la composición de la demanda está evolucionando.

En renta variable, las asignaciones ESG y no ESG se mantuvieron relativamente equilibradas, sin cambios importantes en el patrón general. Las entradas en renta variable ESG, de 16.500 millones de euros en el tercer trimestre, suponen un aumento del 19% respecto al trimestre anterior.

El cambio más notable se está produciendo en la renta fija, donde la cuota ESG sobre los flujos totales sigue disminuyendo. Si bien el ESG llegó a representar en torno al 30% de las asignaciones de renta fija, esa cuota se sitúa ahora en aproximadamente una cuarta parte. Las captaciones netas de renta fija ESG ascendieron a 5.500 millones de euros en el tercer trimestre, frente a 7.400 millones de euros en el segundo trimestre.

Oro

Ante la búsqueda de diversificación por parte de los inversores, el oro se erigió en un activo clave en el tercer trimestre. En agosto fluyeron unos 6.000 millones de euros hacia ETP y ETC de oro, seguidos de otros 3.500 millones de euros en septiembre.

Todo ello se produjo en respuesta a la oleada de ventas en el mercado de bonos, el repunte de las rentabilidades del Tesoro estadounidense y un tono de aversión al riesgo más pronunciado.

En lo que va de año, los flujos hacia el oro alcanzaron aproximadamente 10.400 millones de euros, ya holgadamente por encima del anterior récord anual, establecido en 2022.

La fortaleza de estas entradas refleja una combinación de factores macroeconómicos y técnicos. Entre ellos, la preocupación por la senda de los tipos oficiales y por la trayectoria de la deuda y el déficit, así como la volatilidad general del mercado, contribuyeron al fuerte aumento de la demanda.