La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios, en línea con lo esperado, aunque el resultado de la votación mostró un tono más restrictivo de lo previsto, con tres miembros partidarios de subirlos. El discurso de su presidente reforzó el compromiso con el control de la inflación, provocando una reacción negativa en las bolsas que se considera excesiva.

De cara a los próximos meses, la atención se traslada al simposio de Jackson Hole. Tras la decisión de la Fed, el mercado ha reducido significativamente las expectativas de una nueva subida de tipos en septiembre, lo que rebaja la incertidumbre sobre la política monetaria.

Aunque persisten argumentos para endurecer las condiciones financieras, como una inflación aún elevada, las tensiones geopolíticas y la fortaleza de la economía estadounidense, también existen factores que invitan a la prudencia, entre ellos el elevado déficit de EE. UU., las necesidades de refinanciación de deuda y una inflación subyacente más contenida. En este contexto, no se descarta que la Reserva Federal vuelva a mantener los tipos sin cambios en su próxima reunión.

La gran rotación gana fuerza

La gran rotación de mercado prevista para 2026 sigue ganando fuerza, con un mayor protagonismo del S&P 500 Equal Weight frente a los grandes índices tradicionales. La inteligencia artificial continúa impulsando oportunidades más allá de las grandes tecnológicas, beneficiando también a sectores como el bancario, favorecido por el empinamiento de la curva de tipos y la fortaleza de los ingresos por banca de inversión y mercados.

La temporada de resultados en Estados Unidos mantiene un tono muy positivo. La mayoría de las compañías del S&P 500 están superando las previsiones de beneficios e ingresos, con un crecimiento de los beneficios cercano al 37% y márgenes en máximos históricos, lo que refuerza una visión constructiva sobre la renta variable.

Dentro del sector tecnológico también se aprecia una rotación. Las antiguas "Siete Magníficas" evolucionan de forma desigual y algunas compañías ofrecen valoraciones más atractivas tras las correcciones. Además, la caída del precio de los chips de memoria puede mejorar los márgenes de grandes consumidores como Apple, Meta o Alphabet.

Pese al escenario favorable para la bolsa, el principal riesgo sigue siendo el petróleo, cuya evolución depende del contexto geopolítico y puede mantener la presión sobre la inflación. Aun así, la estrategia sigue siendo positiva para la renta variable a largo plazo, siempre con una cartera diversificada.

IBEX 35: optimismo con matices y una banca bajo examen

En el mercado español seguimos viendo un comportamiento desigual entre sectores. Nuestra principal duda continúa siendo la banca, donde los resultados están marcando importantes diferencias entre unas entidades y otras.

BBVA ha sido, desde nuestro punto de vista, el gran protagonista de esta temporada de resultados. La entidad ha presentado unas cuentas muy sólidas, con un crecimiento del margen de intereses apoyado tanto en el aumento del volumen como en la mejora de los márgenes. También destacan el avance de las comisiones, el buen comportamiento del negocio en México —que continúa aportando cerca del 44% del beneficio— y una evolución positiva incluso en Turquía, pese al ligero incremento del coste del riesgo. Aunque los gastos de explotación aumentan, lo hacen ligados a las inversiones en tecnología, digitalización e inteligencia artificial. Más allá de unas provisiones algo más elevadas, el balance general de los resultados es claramente positivo.

La lectura es distinta en otras entidades. Los resultados de Sabadell y CaixaBank dejaron un sabor más agridulce y evidencian que el mercado está siendo cada vez más exigente con el sector. Las fuertes caídas registradas tras algunas publicaciones demuestran que ya no basta con presentar beneficios elevados: los inversores exigen mejoras constantes en todas las líneas del negocio.

Por ello, aunque seguimos viendo elementos positivos para la banca, mantenemos una posición más prudente que en meses anteriores.

Utilities, turismo y constructoras toman el relevo

Frente a las dudas que genera el sector financiero, hay otros segmentos del mercado que podrían beneficiarse del entorno actual, especialmente si la situación geopolítica comienza a estabilizarse.

El turismo continúa siendo una de nuestras apuestas a largo plazo. Compañías como Amadeus, IAG o Aena cuentan con negocios muy eficientes y bien gestionados, además de verse favorecidas por la fortaleza del turismo en España.

Las utilities son, probablemente, el sector que mejores resultados ha presentado hasta ahora. Empresas como Naturgy o Endesa se benefician de la evolución del precio del gas, mientras que Iberdrola sigue impulsando sus inversiones en renovables. Enagás, por su parte, mantiene una posición destacada gracias a los proyectos ligados al hidrógeno verde y a un marco regulatorio que se presenta más favorable para los próximos años. A ello se suma el atractivo de sus dividendos y su perfil defensivo, especialmente valioso en un contexto de incertidumbre.

También vemos potencial en las constructoras. ACS continúa respaldada por una sólida cartera de pedidos, mientras que otras compañías del sector mantienen perspectivas favorables.

Objetivo: los 20.000 puntos

Si la tensión en Oriente Medio se estabiliza y el precio del petróleo concede un respiro, creemos que la rotación sectorial iniciada hace semanas podría seguir impulsando al IBEX 35 hacia la cota de los 20.000 puntos. Ahora bien, ese recorrido dependerá en buena medida del comportamiento de la banca, que sigue siendo el principal foco de incertidumbre dentro del índice. Por ello, seguimos apostando por una cartera diversificada, con exposición a bancos, utilities, turismo, una selección de grandes tecnológicas —incluyendo algunas de las compañías que se han quedado rezagadas— e incluso una pequeña posición en semiconductores tras las fuertes correcciones recientes.

A esa estrategia añadiríamos activos refugio como el oro y la plata, que podrían seguir comportándose bien en un entorno marcado por las dudas sobre la política monetaria y la evolución del dólar.