La Fed se enfrenta a uno de sus mayores dilemas de los últimos tiempos, y además lo hace por partida doble. Por un lado, una inflación al alza fruto del repunte exponencial del crudo este verano tras reverdecer los ataques mutuos entre Estados Unidos e Irán. Y que puede derivar, en el peor escenario, en efectos de segunda vuelta que perjudiquen el crecimiento. 

El segundo, subir tipos para un presidente como Kevin Warsh recién llegado al cargo con la premisa de quien le nombró, el presidente de EE.UU, Donald Trump, que lo hizo con la idea de que los bajara, para lo que además, como después veremos, está presionando con todas sus fuerzas desde la Casa Blanca, a pesar de su promesa de no injerencia política en la 'independiente' Reserva Federal. 

Tras los datos de crecimiento y sobre todo, los duales de empleo, que marcan una actividad en el sector privado bajo mínimos con 38.000 empleos creados, frente al informe oficial mensual que dispara la creación de nuevos puestos de trabajo en 162.000 en agosto con el paro en una tasa del 4,1%, la inflación es quien decantará la balanza. 

Los datos que conocíamos la semana pasada de inflación mayorista y minorista dejaron las cosas un poco más claras. La primera según lo esperado, pero la segunda, que también parecía discurrir por el mismo camino, se salió del carril. Los precios de consumo en Estados Unidos, en su tasa general se mostraba como esperaba el mercado, subidas del 0,4% mensual hasta el 3,4% interanual.

Pero el cambio llegaba con un repunte mensual de una décima más, del 0,3%, para el dato subyacente, hasta el 2,4%. Eso significa que la deriva de precios ya se traslada desde la energía a otros sectores, lo que aporta razones de peso para una potencial subida de tipos en el FOMC. 

Y ante esta situación las previsiones apuntan, según Fed Watch de CME Group a que es más que probable, como el mercado descuenta, que la subida se haga realidad, y además, que pueda no ser la única del ejercicio, con el conflicto prolonga y enquistado sin visos de solución y un petróleo a 100 dólares en Estados Unidos, el mayor peligro de coste inflacionista para el mundo en estos momentos, con permiso de la deuda. 

En concreto las estimaciones de esta herramienta colocaban, tras el dato de inflación en un importante 88,9% de posibilidades de subidas de un cuarto de punto frente a los apenas 11,1% que se decantan por dejar los tipos de interés americanos donde ya estaban. 

Kevin Warsh lleva desde su primer Jackson Hole preparando el terreno indicando que la política monetaria está lejos de ser restrictiva con elevada creación de empleo e inflación por encima de la cota marcada por la Fed. Aunque no será una discusión fácil en el seno del Comité del Mercado Abierto de la Reserva Federal, ni tampoco de cara a la Administración Trump. 

Y es que esta última ha maniobrado en los últimos días para evitar la subida, que claramente puede perjudicar a los republicanos en su nuevo examen en las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán el 3 de noviembre. Las llamadas a mantenerlos en la horquilla actual, entre el 3,50 y 3,75%, e incluso a recortarlos no se han hecho esperar por parte tanto del vicepresidente, JD Vance, como del secretario del Tesoro, Scott Bessent, e incluso, a bajarlos, todo lo contrario. 

A esto se une la dura advertencia de Donald Trump, el presidente estadounidense, que amenazó con establecer duras restricciones comerciales a menos que la Fed recorte los tipos de interés. 

La encuesta tradicional que Reuters publica antes de cada encuentro coloca sin cambios la reunión de la Fed que hoy en empieza. Y va más allá. Porque los analistas consultados por la agencia indican que tampoco habrá nuevas subidas en lo que resta de año, con permiso siempre de la inflación. 

De hecho, alrededor del 70% de los economistas (65 de 93) prevén que el tipo de los fondos federales estadounidense se mantenga en el rango del 3,50% al 3,75% la próxima semana. Esta cifra es inferior al 90% registrado en agosto.

El resto prevé un aumento de un cuarto de punto porcentual, 25pb, lo que sería el primero desde julio de 2023.

Desde Ibercaja Gestión, su responsable de renta fija, Cristina Gavín Moreno, destacan que el encuentro "será, por tanto, especialmente interesante no solo la decisión que tome la Reserva Federal en cuanto a la subida o no del tipo de intervención, sino estar atentos a los argumentos que utiliza para justificar una u otra decisión"

Y añade además que" en cualquier caso, creemos que el tono que va a utilizar será alcista, y antes de que finalice 2026 veremos, al menos, un alza en el tipo de intervención por parte de la Fed".