Las varices forman parte de una enfermedad global denominada Enfermedad Venosa Crónica, donde la carga genética es muy importante. “Es bastante frecuente que los pacientes relaten que alguno de sus padres, hermanos u otros familiares, padecen o han padecido de varices -aseguran desde el equipo de Angiología y Cirugía Vascular del Centro Médico Quirónsalud Valdebebas compuesto por los doctores Andrés Eduardo Salazar Álvarez (Jefe de Servicio), Marta Lavirgen Labrador, Rommel Patricio Montalvo Tinoco y Carlos Renato Jiménez Román-; sin embargo, además de la herencia, otros factores como los hormonales, el sobrepeso y la postura (por ejemplo, profesiones con largos periodos de pie o sentados) también influyen”.

La Enfermedad Venosa Crónica es muy frecuente en la población. Todos los estudios epidemiológicos que se han hecho en España indican que hasta un 60-70% de la población tiene algún tipo de signo o síntoma, aunque en la mayoría de los casos son leves.

La Enfermedad Venosa Crónica se suele clasificar en 6 estadios, de C1 a C6; donde C1 hace referencia a las varices estéticas o arañas, y C2 a las varices patológicas o tronculares. 

Estas varices tronculares, generalmente secundarias a una insuficiencia de las válvulas de la vena safena, deben tratarse básicamente por 3 razones:

  • Pueden generar síntomas más o menos molestos como dolor, pesadez, hormigueo, calor, hinchazón de tobillos, picor, etc.
  • Pueden desarrollar complicaciones agudas como tromboflebitis o, por el contrario, sangrados por fragilidad de la piel, o por algún traumatismo.
  • Suelen evolucionar lentamente hacia estadios más avanzados de la enfermedad como C3-edema, C4-manchas en la piel, y C5 y 6-úlceras varicosas, ya que con los años se van produciendo una serie de cambios cutáneos (pigmentación, fibrosis, etc), que a la larga resultan irreversibles.

“Con el final del verano y la llegada del otoño, cuando hace menos calor y hay menos horas de sol, es un buen momento para plantearse el tratamiento de las varices”, señala la Dra. Lavirgen. En estos casos de varices tronculares, posiblemente sea necesaria una intervención quirúrgica, de ahí la importancia de una valoración por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular, que practicará una prueba sencilla (EcoDoppler venoso), para orientar hacia el mejor tratamiento posible.

“En nuestra Unidad -señala la experta- nos decantamos principalmente por la escleroterapia con microespuma para el tratamiento de las varices estéticas en estadío C1”, que es el más efectivo para eliminar las varices de manera indolora, sin precisar preoperatorio ni anestesia y además, realizándose en consulta con una duración entre 15 y 30 minutos.

Consiste en inyectar una solución esclerosante (etoxisclerol) en forma de espuma fina dentro de las varículas que irrita la cara interna de la vena, lo que provoca que se cierre y sea reabsorbida por el cuerpo.

Una de las principales ventajas que ofrece esta técnica es que no existe límite de edad, por lo que puede utilizarse en personas mayores y pacientes con factores de riesgo quirúrgico elevado.

Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, que elimina las varices de forma eficaz a la vez que fomenta la circulación óptima de la sangre a través de las venas sanas, con lo que se minimizan los efectos secundarios. Después de la sesión, el paciente puede seguir con su vida normal. Tampoco hay que dejar de practicar deporte, siempre que no sea de impacto o natación, actividades para las que habría que esperar dos días.

“Eso sí, al tratarse de una técnica que incluye una sustancia inyectada en vena, debe realizarse por un especialista en Angiología y Cirugía Vascular, con el fin de evitar complicaciones, como la progresión por el torrente sanguíneo hasta el pulmón. Por ello todos los miembros de nuestro equipo somos expertos en esta técnica", concluye la doctora.