Al preguntarle sobre los metales que considera más relevantes, David se ha mojado sin pensárselo. Este gestor destaca que es “definitivamente el cobre, porque el cobre es el único metal que realmente es crítico cuando se trata de electrificación”. Las características únicas de conductividad de este metal lo hacen imprescindible para todo lo relacionado con la transmisión y distribución de energía.
Esta relevancia no solo proviene de la electrificación tradicional, sino de nuevas megatendencias. Davis nos decía que “la demanda masiva que esperamos... de la revolución que está ocurriendo en el espacio de la inteligencia artificial está definitivamente elevando el listón”. Todo esto genera “un tirón de la demanda que realmente está marcando la diferencia” en el mercado del cobre.
Más allá de los fundamentales, que siempre son importantes, este sector es algo más complejo y requiere mirar un poco más allá. Aunque el análisis fundamental clásico y el control del gasto de capital siguen siendo esenciales en una industria que requiere tantos activos, el factor geográfico y los criterios ESG han cobrado un peso determinante. Finger nos decía que “estas empresas a veces operan en lugares muy exóticos”, por lo que es vital “prestar atención también al vecindario directo y al régimen político en el que se encuentran estas empresas”. Además, la gestión de recursos básicos no puede ignorarse; las empresas deben evaluar cuidadosamente a las partes interesadas. Aunque lo ha dicho de forma muy sutil, creo que todos entendemos a lo que se refiere. Y está fenomenal que un gestor valore este tipo de cosas. Además, creo que a la larga solo conlleva cosas buenas.
En cuanto a la estrecha relación de la minería con el smart energy, David también ha comentado cosas muy interesantes. Históricamente, la minería tenía una fama cíclica y muy dependiente del crecimiento chino. Sin embargo, David nos aclaraba que hoy “el espacio de metales y minería tiene un impulsor de demanda estructural con la electrificación que está cambiando el atractivo para las inversiones”. Por otro lado, el sector de smart energy funciona de forma complementaria, centrándose más en “los productos y servicios habilitadores para ciertos problemas de electrificación”.
Asimismo, nos decía los riesgos del sector en cuanto a posibles cuellos de botella, dadas las recientes tensiones que estamos viviendo en el mundo. David reflexionaba sobre cómo el mercado globalizado, donde lo único que importaba era el precio y la disponibilidad, ha desaparecido: “es bastante nuevo que nos encontremos en un mundo desglobalizado”. Es un riesgo que tienen muy presente a la hora de gestionar.
Hoy, la concentración de recursos esenciales genera un riesgo mayúsculo. David subrayaba de forma contundente que “algunos participantes del mercado controlan una amplia gama de la cadena de suministro y usan esto como... un arma... para imponer su voluntad en el otro lado”. Ponía como ejemplo evidente la tensión entre Estados Unidos y China en lo que respecta a las tierras raras, concluyendo que “hay un argumento geopolítico que también debe tenerse en cuenta en esto” y que altera profundamente el panorama de la oferta y la demanda.
A nivel de asignación de capital, David nos contaba que hay grandes oportunidades tras la volatilidad reciente. Tras un inicio fuerte a principios de 2026 que elevó las valoraciones, el mercado experimentó una corrección debido a conflictos como la guerra de Irán. Esto ha creado un punto de entrada atractivo para los inversores. En el segmento de mineros puros de cobre, David menciona que “vemos valoraciones que se han moderado a un nivel que es más interesante desde nuestra perspectiva actual”, ya que la electrificación sigue siendo un tema estructural a largo plazo.
Como tendencias futuras, ve claramente la Inteligencia Artificial y la evolución de las baterías. Primero, la Inteligencia Artificial, que requiere un consumo energético masivo, agravado por la guerra y el encarecimiento de la electricidad. Segundo, el mercado de vehículos eléctricos, que está a punto de dar un salto cualitativo. David ponía de relieve las innovaciones tecnológicas de empresas chinas que están logrando vehículos con 800-900 km de rango que se recargan en minutos. Esto, según él, es “realmente un cambio de juego para los vehículos eléctricos que, a su vez, podría crear mucha demanda de materias primas en el futuro”.
A mí me parece un sector apasionante y muy complejo. Por eso, que nos cuenten de primera mano este tipo de cosas es un lujo que debemos aprovechar. Escuchar a quien sabe en un mercado como el de metales y mineras y su relación con la smart energy es esencial para acertar con nuestras decisiones de inversión.