La situación de inestabilidad política en el país vecino y el esperado vuelco a la ultraderecha que recogen las encuestas electorales están en el fondo de la mala evolución de los mercados franceses tanto de acciones como de bonos públicos. Habrá que añadir una nueva letra al acrónimo PIGS que, con dudoso humor crearon los europeos del centro para calificar a la periferia.

Actualmente es el bono francés el que soporta los tipos de interés más altos con un 4,27% en su referencia a 10 años, por delante de España, Grecia, Portugal o Italia. Una desconfianza que se traslada a un mayor pago de intereses ante la imposibilidad por parte de los políticos franceses para poner fin a su déficit público que alcanza el 5% del PIB con una deuda próxima al 120% de su riqueza anual.

Las próximas elecciones legislativas previstas para abril-mayo de 2027 y las esperadas presidenciales después, se convierten en un argumento para la inestabilidad y la desconfianza de los inversores. Europa también mira de reojo la evolución política y económica de Francia que podría convertirse en el cisne negro que sobrevolase el resto de los mercados. Francia está entrando en un nuevo ciclo político. Marine Le Pen actualmente supera el 30% en las encuestas, muy por delante de Édouard Philippe (centrista) y Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda), ambos en torno al 15-20%. Los mercados de predicción le asignan a Le Pen una probabilidad aproximada del 30% de ganar la Presidencia.

Sigue en directo la cotización de CAC 40

Prima de riesgo política y fiscal

Un reciente informe del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs indica el descuento que ofrecen sus acciones por el mero hecho de ser francesas. “El CAC 40 ha sido el índice de gran capitalización más débil de Europa en 2024, 2025 y 2026, con un rendimiento inferior al del Stoxx 600 en un 7,8%, 5,2% y 6,8%, respectivamente. Las acciones francesas han tenido un rendimiento inferior al de sus pares europeas incluso después de ajustar por la composición sectorial, lo que sugiere que los inversores están asignando cada vez más una prima de riesgo político y fiscal específica a los activos franceses”, explican. El índice CAC 40 ha subido un 23% en los últimos cinco años frente al 38% del Stoxx 600.

El efecto en la valoración del mercado francés se aprecia fácilmente. El índice CAC 40 cotiza actualmente a un PER de 14,2 veces, en línea con el STOXX 600, a pesar de que históricamente ha cotizado con una prima. Desde Goldman añaden: “el mismo patrón se observa por debajo del nivel del índice: casi todos los sectores franceses cotizan con descuento respecto a sus homólogos europeos, lo que implica que los inversores aplican un descuento francés más amplio, además de los fundamentos específicos de cada empresa y sector.

Otro tema que se vigila con lupa es el diferencial o spread OAT-Bund que consiste en la diferencia de rendimiento (interés) entre los bonos soberanos a 10 años de Francia (OAT, Obligations Assimilables du Trésor) y los de Alemania (Bund). Goldman Sachs tiene claro que aún no es momento de entrar en los mercados franceses. “Las valoraciones aún no son atractivas. El CAC 40 ha tenido un rendimiento inferior, pero no está claramente barato. La renta fija francesa cotiza cerca de 10 veces P/E, pero su sensibilidad histórica al diferencial OAT-Bund sugiere que podría justificarse un descuento aún mayor, potencialmente más de un 10% por debajo de los niveles actuales”, explican.

Mauro Valle, responsable de renta fija en Generali Investments, destaca la falta de confianza en la deuda francesa: “Las carteras mantienen sin cambios sus posiciones largas en duración relativa y se confirman las posiciones largas en bonos italianos, de la Unión Europea y españoles, frente a una infraponderación de los bonos franceses”.

España e Italia han superado significativamente al STOXX 600 desde 2024, mientras que
Francia se ha quedado rezagada

Enguerrand Artaz, estratega de La Financière de l’Échiquier (LFDE) abunda en la desconfianza del dinero hacia los activos financieros franceses. “Desde comienzos de año, el CAC 40 marcha por detrás del conjunto de los índices bursátiles europeos y aunque resulta tentador atribuir este peor comportamiento relativo únicamente al sesgo de la composición (lujo y automóviles), pero un vistazo al resto de índices bursátiles galos invalida esta hipótesis. Así, el CAC Small (el índice francés de valores de pequeña capitalización) también marcha muy por detrás de su homólogo europeo”, explica el experto.

Y añade: “numerosos intermediarios bursátiles señalan actualmente el creciente interés de los inversores internacionales por productos que permitan posicionarse a la baja en renta variable francesa. Algunos fondos de inversión libre (hedge funds) reconocen incluso que se mantienen al margen de algunos valores por el mero hecho de ser franceses, a pesar de que sus equipos los consideran de gran calidad”, concluye.

Sergio Mensaque, responsable de Inversiones de Avanza Previsión, indica que en Francia,” la inestabilidad política crónica y la incapacidad manifiesta para enderezar un déficit desbocado han agotado la paciencia de unos inversores que hoy exigen una prima de riesgo ideológica y fiscal insostenible”, explica. Por último, un reciente informe del británico Barclays Bank detalla que las acciones francesas se enfrentan a vientos en contra debido a la ampliación de los diferenciales de los bonos y a la incertidumbre fiscal. Asimismo, la entidad advierte sobre un conflicto entre la estabilidad política y la consolidación fiscal, con riesgo de intervención de los "bond vigilantes" en el mercado de deuda.