José Luis Cava señala que, además del petróleo, existe otra materia prima estratégica para analizar el conflicto: el agua. Según explica citando un artículo de Bloomberg, la CIA considera que el agua es un recurso clave porque en el radio de acción de los misiles y drones de Irán viven 100 millones de personas que dependen de plantas desalinizadoras. Si se atacaran las centrales eléctricas que las alimentan, se podría dejar sin agua a esa población. Por ello considera que esos ataques serían una señal clara de escalada del conflicto.
Afirma que el precio del petróleo WTI sigue entre 70 y 80 dólares, por lo que la situación “no ha ido a más” y puede hablarse de “calma tensa”. Sin embargo, destaca que están subiendo los derivados del petróleo, especialmente tras el ataque a una refinería en Qatar que suministraba destilados a Europa. Esa instalación tardará aproximadamente dos semanas en repararse y otras dos en volver a pleno rendimiento, mientras que China ha prohibido exportar destilados.
En los mercados financieros observa señales de calma: el VIX no ha superado 30 y ha caído, y el MOVE también retrocedió. Esto le lleva a pensar que lo más probable es que Irán no dé ese paso tan arriesgado como atacar infraestructuras eléctricas.
En cuanto al Kospi, explica que tras una fuerte caída registró un rebote cercano al 10%, pero lo interpreta como cierre de posiciones cortas y no como entrada de dinero nuevo. Destaca además que esa caída coincidió con subidas fuertes de Bitcoin, lo que sugiere que algunos especuladores se han desplazado desde las bolsas asiáticas hacia la criptomoneda, apoyado por fuertes entradas en los ETF de Bitcoin al contado.
Sobre Bitcoin, afirma que la corrección fue profunda pero que la tendencia de medio y largo plazo sigue siendo alcista. El precio rebotó en 60.000 y posteriormente subió hacia 74.000. La caída coincidió con varios factores: la crisis de Binance, la crisis de liquidez en empresas de software y la retirada de liquidez por parte del Tesoro estadounidense.
En su opinión, el pánico y el ruido hicieron que las manos débiles vendieran, mientras las manos fuertes compraban, por lo que considera probable que “ya hemos visto lo peor” en Bitcoin.
Finalmente advierte que la subida del petróleo beneficia indirectamente a Putin, porque impulsa el precio del petróleo de los Urales. Si el crudo permanece alto durante tiempo prolongado, las cuentas públicas rusas mejorarían y la guerra de Ucrania podría alargarse