Este es el Certificado Tracker, también conocido como Certificado Delta-Uno.
Productos “Delta-Uno” reciben su nombre de la Delta (Δ), un término muy conocido en el mundo de los productos derivados, en especial en las opciones financieras, que mide la sensibilidad del precio del producto a cambios en el precio del activo subyacente. En términos matemáticos, la Delta de un instrumento es la derivada de primer orden respecto al precio del activo subyacente. Por lo tanto, es un Producto Cotizado con un perfil de rendimiento lineal y simétrico, ya que la Delta, en condiciones normales, permanece cercana a 1 independientemente de los cambios en el activo subyacente.
En este producto es necesario entender que aquí no hay protección adicional: no existe cap, bonus ni apalancamiento. Simplemente replica los movimientos del activo subyacente.
Veamos un ejemplo de cómo se comporta:
Supongamos que un inversor se decide por un Tracker sobre el índice ABC (nivel actual del índice: 15.000 puntos) a un precio de 1.000 €.
Caso 1: El índice ABC sube como se esperaba y dentro de un año se sitúa en 18.000 puntos (+20 %). El Certificado Tracker replica esta evolución y también se revaloriza un +20 %, pasando a 1.200 €.
Caso 2: El índice ABC no varía y en un año se mantiene en 15.000 puntos (±0 %). El producto también permanece sin cambios en 1.000 € (±0 %).
Caso 3: El índice ABC cae en un año a 12.000 puntos (-20 %). El certificado sigue esta evolución y también cae -20 % a 800 €.
Fuente: Société Générale, elaboración de Hélio Da Silva Cláudio.
Ahora que entendemos cómo se comporta el Certificado Tracker, es importante analizar los posibles subyacentes.
En primer lugar, el certificado no suele ser la opción más eficiente cuando el subyacente es una acción individual: suele ser más eficiente comprar la acción directamente por varias razones. En primer lugar, el inversor asume un mayor nivel de riesgo: al riesgo idiosincrático del subyacente se añade el riesgo del emisor. En otras palabras, se sustituye el riesgo de una empresa por el riesgo de dos. Además, no se obtienen economías de escala: el certificado simplemente replica la exposición directa al subyacente, pero puede incorporar comisiones del emisor, así como costes de intermediación diferentes a la negociación directa de la acción. Por ello, su uso pierde sentido desde el punto de vista de eficiencia. No obstante, en determinados casos el uso de un Certificado Tracker sobre una acción puede estar justificado. Por ejemplo, cuando el acceso a una acción es complejo o costoso para un inversor minorista, o cuando su precio unitario es elevado en relación con el importe que se desea invertir. En estos casos, el emisor puede estructurar el certificado con un determinado ratio, permitiendo acceder a la evolución del subyacente con una inversión inicial más reducida.
Por estas razones, los Certificados Tracker se utilizan sobre índices, cestas de acciones o temáticas de inversión.
Los índices ofrecen una exposición naturalmente diversificada que reduce significativamente el riesgo idiosincrático. Aquí sí se obtiene algo a cambio del riesgo de crédito del emisor: el inversor accede de forma sencilla a un conjunto amplio de activos sin necesidad de comprarlos uno a uno, mediante un único instrumento negociable, transparente y líquido. Muchos inversores no tienen acceso directo ni operativo para replicar una cesta de 20, 30 o 500 valores, para ellos, el Certificado Tracker puede ser una opción adecuada.
En segundo lugar, construir una exposición lineal a índices o cestas suele ser más eficiente para el emisor, porque la réplica puede realizarse con costes marginales muy bajos. Eso permite que el certificado ofrezca una réplica del subyacente con costes contenidos y spreads reducidos, lo que lo convierte en una alternativa comparable a otros instrumentos como los ETFs, con características diferentes.
Además, los Certificados Tracker permiten acceder a temáticas de mercado. Por ejemplo, índices que aproximan la evolución de la inflación, el metaverso, los derechos de emisión CO2, el desarrollo de vacunas o la sostenibilidad, sin necesidad de construir manualmente la cesta. Aquí sí hay un valor claro: una herramienta sencilla, transparente y lineal que permite capturar una narrativa de mercado sin necesidad de operativa compleja.
¿Qué ventajas tienen estos Certificados Tracker frente a una opción tradicional como los fondos?
Los Certificados Tracker se han posicionado como una alternativa a la inversión tradicional y su comportamiento es similar al de la renta variable. Los fondos de inversión, por su parte, suelen ofrecer un valor liquidativo diario y distintas estructuras de suscripción y reembolso.
En cambio, los Productos Cotizados como los Certificados Tracker cotizan como las acciones y pueden comprarse y venderse a lo largo del día, lo que permite una mayor flexibilidad operativa durante toda la sesión bursátil. Un inversor puede entrar y salir de su posición en función de las condiciones de mercado intradía, algo que no todos los fondos de inversión permiten.
Otra ventaja es la flexibilidad para emitir productos sobre una gran variedad de temáticas sin necesidad de exigir importes mínimos de suscripción elevados. Así, se puede ofrecer una amplia variedad de alternativas de inversión sobre estrategias no fácilmente accesibles a todos los inversores.
No obstante, a diferencia de los fondos, los Certificados Tracker implican el riesgo de crédito de su emisor.
Certificados Tracker con futuros como subyacente
Además, los Certificados Tracker también se pueden utilizar sobre materias primas, ya que permiten acceder a activos menos accesibles. Sin embargo, aquí es necesario hacer una aclaración importante. Cuando se utilizan materias primas como subyacente, en la práctica no se replica directamente el precio spot del activo físico, sino el de un contrato de futuros, normalmente el más cercano al vencimiento (front-month future).
Esto añade una capa adicional de complejidad que es importante entender, ya que el precio de un futuro no evoluciona exactamente igual que el precio al contado del activo subyacente.
La relación entre el precio spot y el precio del futuro está determinada por el llamado coste de carry. En términos simples, mantener una materia prima en el tiempo tiene un coste. El precio del futuro incorpora tipos de interés, costes de almacenamiento, seguros, logística y, en algunos casos, una prima o descuento por escasez o conveniencia de disponer del activo físico (convenience yield). Así, el futuro no es simplemente “el spot desplazado en el tiempo”, sino una combinación del precio spot más los costes de financiación y mantenimiento asociados.
A esta diferencia se suma el hecho de que los contratos de futuros tienen una duración determinada, mientras que el Certificado Tracker no tiene vencimiento. Por tanto, el subyacente del certificado no puede ser un único contrato, ya que este expira.
En la práctica, cuando se aproxima el vencimiento del contrato vigente, el emisor vende dicho contrato y compra el siguiente con un vencimiento posterior. Este proceso periódico se conoce como rollover. Este mecanismo de rollover es el origen de muchos de los efectos que pueden impactar la rentabilidad del inversor.
Cuando el mercado está en contango (los futuros con vencimientos más lejanos cotizan por encima del precio spot y del front-month), en cada rollover el emisor vende el contrato cercano, más barato, y compra uno más caro. Desde un punto de vista económico, es equivalente a pagar una prima de forma recurrente por mantener la exposición. Incluso si el precio spot se mantiene estable, este efecto puede generar una rentabilidad inferior a la evolución del propio activo.
En sentido contrario, cuando el mercado está en backwardation (los futuros de vencimientos más lejanos cotizan por debajo del spot), el inversor puede beneficiarse del rollover, generando lo que se conoce como roll yield positivo. En este caso, la rentabilidad de la estrategia podría superar la evolución del precio spot.
En resumen, la rentabilidad de un Certificado Tracker sobre materias primas puede diferir significativamente de la evolución del precio spot debido al efecto del rollover.
En este contexto, los Certificados Tracker pueden ser una herramienta adicional para diversificar una cartera.
Con todo ello, ya se dispone de una base sólida para entender el funcionamiento de los Certificados Tracker.
La inversión en Productos Cotizados requiere una vigilancia constante de la posición. Los Productos Cotizados comportan un alto riesgo si no se gestionan adecuadamente. Existe la posibilidad de que el inversor pierda la totalidad de su inversión. Antes de invertir, los inversores deben consultar el KID, el Folleto Base y las Condiciones Finales del producto disponibles aquí.