Intel realizaba el pasado 10 de agosto una nueva oferta pública inicial de acciones a 20.000 millones de dólares, fijando el precio de 210.5 millones de acciones a 95 dólares cada una. Un día después su CEO, Lip-Bu Tan, invirtió casi 10 millones de dólares de su propio dinero a través de un fideicomiso familiar comprando 105.263 acciones a 95 dólares cada una. Tras ello el valor ha corregido, mientras analistas e inversores examina si esto merece una oportunidad de compra ante la situación actual según Habib Ur Rehman en Yahoo Finance.

Posterior a la oferta, los suscriptores ejercieron su opción completa por otros 31.6 millones de acciones, elevando la emisión total a aproximadamente 242.1 millones de acciones y unos 23.000 millones de dólares en ingresos brutos. Este capital fortalece el balance general, que soporta el coste de las ambiciones de fabricación y fundición de Intel, pero también diluye la participación de los accionistas actuales. Tan compró acciones junto con los nuevos inversores, al tiempo que solicitaba a los accionistas que aceptaran la dilución necesaria para seguir financiando la reestructuración.

Esto plantea una pregunta clara para los inversores. Intel es una de las pocas empresas estadounidenses que intenta competir simultáneamente en la fabricación de chips de vanguardia, servicios de fundición y silicio para inteligencia artificial o IA. Si el nuevo capital ayuda a que sus fábricas y tecnología de procesos alcancen un nivel que permita a los clientes externos comprometerse con un volumen significativo, comprar acciones por debajo de los 95 dólares que compró el CEO podría parecer atractivo en retrospectiva. La acción no necesita convertirse en Nvidia para que el apalancamiento operativo derivado de una mejor utilización sea relevante.

El escenario pesimista es que la compra por parte de directivos no pueda solucionar los problemas económicos de una costosa transición de fabricación. Una emisión de acciones de aproximadamente 23.000 millones de dólares es prueba suficiente de la cantidad de capital que Intel necesita. El éxito de la fundición depende de los rendimientos, la captación de clientes, la utilización y la ejecución de procesos, y los accionistas podrían sufrir una nueva dilución si la generación de efectivo no alcanza el nivel de gasto. La compra de Tan lo alinea con los inversores, pero no elimina los requisitos de ejecución ni garantiza que los 95 dólares sean un precio mínimo estable.

Antes de la última ronda de financiación, el número de fondos de cobertura en esta acción aumentó considerablemente. La base de datos de Insider Monkey mostraba 138 fondos con posiciones largas declarables en Intel al final del segundo trimestre de 2026, frente a los 112 del primer trimestre. Estos informes son anteriores a la compra de Tan en agosto. AQR Capital Management poseía aproximadamente 10.7 millones de acciones en los informes más recientes tras reducir su posición en un 7%. En el cierre de la operación del 14 de agosto, se vendieron en corto alrededor de 135.7 millones de acciones, aproximadamente el 2.7% de las acciones en circulación, con 1.3 días para cubrir la posición. La operación del directivo es una clara señal de convicción, pero la razón principal para prestar atención es más sencilla: los inversores públicos ahora pueden analizar la misma recuperación a un precio inferior al de la reciente compra del propio CEO.

Si bien se reconoce el potencial de Intel como inversión, hay otras acciones de IA ofrecen un mayor potencial de crecimiento y conllevan un menor riesgo a la baja.

Intel cerraba el martes al alza en los 88.97 dólares. Las medias móviles de 70 y 200 periodos a las velas de los últimos treinta días, RSI a la baja en los 41 puntos y las líneas del MACD por debajo y en paralelo del nivel de cero.

El soporte a mediano plazo se encuentra en los 81.97 dólares. Mientras, los indicadores de Ei se muestran en su mayoría bajistas.