Caixabank cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio neto de 3.203 millones de euros, un 8,5% más que en el mismo periodo del año anterior (2.951 millones), gracias al crecimiento del negocio bancario, el avance de los ingresos por servicios y la mayor contribución de sus participadas.
La ha anunciado anunció además que el dividendo a cuenta que abonará en noviembre se situará entre 961 y 1.281 millones de euros, equivalente al 30%-40% del beneficio obtenido entre enero y junio, dentro de su compromiso de distribuir entre el 50% y el 60% del beneficio anual entre los accionistas.
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, destacó que el grupo ha cerrado "un semestre de fuerte crecimiento de la actividad comercial", manteniendo una rentabilidad sobre fondos propios (ROTE) del 18%, en línea con los objetivos marcados en el Plan Estratégico.
Los ingresos crecen pese al mayor impacto fiscal
La entidad volvió a mostrar la fortaleza de su negocio recurrente. El margen de intereses alcanzó 5.390 millones de euros, un 2% más que un año antes, apoyado en el crecimiento de los volúmenes de crédito. A ello se sumó el dinamismo de los ingresos por servicios, que aumentaron un 7,4%, hasta 2.772 millones de euros.
Dentro de esta partida destacaron los ingresos por gestión patrimonial, que crecieron un 12,1%, hasta 1.091 millones de euros, y los seguros de protección, cuyos ingresos avanzaron un 14,5%, hasta 658 millones. En cambio, las comisiones bancarias retrocedieron un 1,1%, hasta 1.023 millones, debido principalmente a la caída de las comisiones recurrentes por los programas de fidelización.
Uno de los apoyos más relevantes del semestre fueron las participadas, cuyos ingresos aumentaron un 11,2%, hasta 229 millones de euros. En concreto, los resultados atribuidos por puesta en equivalencia ascendieron a 173 millones, un 17,9% más, mientras que los dividendos percibidos descendieron un 5,5%, hasta 55 millones de euros.
En conjunto, el margen bruto (ingresos totales) mejoró un 3,7%, hasta 8.338 millones de euros, mientras que el margen de explotación aumentó un 3,2%, situándose en 5.018 millones. Por su parte, los gastos de administración y amortización crecieron un 4,5%, hasta 3.320 millones, dejando la ratio de eficiencia en el 39,6%.
La cuenta de resultados volvió a verse afectada por el Impuesto sobre el margen de intereses y comisiones (IMIC), cuyo impacto ascendió a 304 millones de euros, ligeramente por encima de los 296 millones registrados en el mismo periodo del ejercicio anterior.
Fuerte crecimiento del crédito y de los recursos de clientes
En el negocio comercial, CaixaBank elevó el volumen total de negocio hasta casi 1,2 billones de euros, un 7,8% más que un año antes. La cartera de crédito sano alcanzó 398.835 millones de euros, un 8,2% más, impulsada por el crecimiento en todos los segmentos: empresas (+10,6%), financiación para vivienda (+6,7%) y consumo (+11,5%).
Los recursos de clientes aumentaron un 7,6%, hasta 771.943 millones de euros, gracias al crecimiento del ahorro gestionado y de los depósitos. Los activos bajo gestión avanzaron un 14,9%, hasta 216.741 millones, con incrementos del 16,1% en fondos de inversión, carteras y SICAV y del 11,7% en planes de pensiones. Por su parte, los recursos en balance crecieron un 5,6%, hasta 549.578 millones de euros.
Las suscripciones netas en fondos de inversión, seguros de ahorro y planes de pensiones alcanzaron 7.272 millones de euros durante el semestre, mientras que las primas de seguros de protección aumentaron un 11,8%, con un crecimiento del 12,8% en vida-riesgo y del 11,2% en no vida.
Solvencia y calidad del balance
CaixaBank mantuvo una elevada fortaleza financiera al cierre de junio. La rentabilidad sobre fondos propios (ROTE) se situó en el 18%, mientras que la ratio CET1 alcanzó el 12,5%, tras absorber el impacto del programa de recompra de acciones anunciado en abril.
La calidad del balance continuó mejorando. El saldo de créditos dudosos descendió hasta 7.839 millones de euros, lo que permitió reducir la ratio de morosidad al 1,78%, frente al 2,07% de cierre de 2025. La cobertura de los activos dudosos aumentó hasta el 81%, mientras que el coste del riesgo permaneció estable en un reducido 0,24%. Además, el grupo cerró el semestre con 165.763 millones de euros en activos líquidos y un LCR del 184%, muy por encima de los mínimos regulatorios.