José Luis del Río, Socio Director y CEO de Arcano AM, explica que comenzó su carrera hace 36 años y que incluso realizó sus primeras prácticas en la Bolsa de Madrid mientras estudiaba Derecho y ADE, ya que inicialmente quería convertirse en agente de cambio y bolsa. Sin embargo, la modificación de la normativa eliminó esa figura profesional y orientó su carrera hacia la banca de inversión. Empezó trabajando en AV Asesores, donde participó en “salidas a bolsa, temas de fusiones y adquisiciones”, permaneciendo allí hasta la venta de la compañía a Morgan Stanley en 1999.

Posteriormente pasó por UBS, donde trabajó en el desarrollo del área orientada a empresarios y grandes patrimonios, una experiencia que le acercó por primera vez al mundo de la gestión de activos. Más adelante se incorporó como socio fundador de N+1 en 2001, liderando durante una década el área de inversión y gestión de activos.

Uno de los episodios que destaca especialmente es su salida temporal del sector financiero en 2011 debido a una cláusula de non-compete. Durante ese período colaboró con el empresario Juan Domingo Ortega en distintos proyectos, especialmente en Tudespensa.com, que define como “mi primera toma de contacto con el mundo de las startups”. Explica que el proyecto consistía en un supermercado online con un almacén totalmente robotizado, aunque reconoce que “a veces a los pioneros se los comen los caníbales”, sugiriendo que la iniciativa llegó demasiado pronto al mercado.

Tras ese paréntesis regresó al mundo financiero incorporándose como socio y accionista de Arcano para desarrollar el negocio de gestión de activos. Considera que la inversión alternativa “estaba para quedarse” y destaca el fuerte crecimiento vivido por la firma en los últimos trece años: “Hemos crecido desde unos 600 millones de euros a los 14.000”. Dentro de Arcano, explica que el foco ha estado en private equity, venture capital, crédito privado, infraestructuras e inmobiliario.

Uno de los bloques centrales de la entrevista se centra en la evolución tecnológica y el venture capital. Del Río asegura que lo que más le ha fascinado durante todos estos años es “lo rápido que iba el mundo de la tecnología”, especialmente en los últimos meses. Relata cómo en 2017 Arcano impulsó su estrategia de venture capital mediante un acuerdo con Base10 Partners, liderada por Adeyemi Ajao. Esa alianza permitió a Arcano acceder a grandes fondos estadounidenses de venture capital que estaban cerrados a otros inversores europeos. Según explica, Arcano llegó a colocar 125 millones de dólares en el primer fondo de Base10, una operación que “les puso en el partido” y que, al mismo tiempo, abrió las puertas de los principales fondos estadounidenses.

En cuanto a la filosofía de inversión en startups, Del Río subraya que Arcano invierte principalmente a través de fondos y no directamente, salvo en algunas coinversiones. Explica que los elementos más importantes a la hora de invertir son el equipo gestor y la capacidad de escalabilidad del proyecto: “Para nosotros la velocidad es fundamental”. También destaca la importancia de que las compañías respondan a necesidades reales y tengan capacidad de expansión global rápida. Sobre los sectores más atractivos, señala especialmente la automatización y la digitalización de la economía real: “Buscamos qué solución se puede aportar a la sociedad a través de tecnología”.

La entrevista también aborda las limitaciones del ecosistema financiero español. Del Río considera que el principal problema no es la calidad de los gestores, sino el tamaño de la industria: “Nos vendemos mal”. Explica que muchas instituciones internacionales no pueden invertir en fondos españoles porque todavía no alcanzan el tamaño suficiente. En ese sentido, atribuye gran parte del crecimiento reciente de la inversión alternativa en España al auge de la banca privada.

En la parte final de la conversación compara el mundo financiero tradicional con el ecosistema startup. Lo que menos le gusta de las startups es “estar siempre al filo de la navaja”, mientras que lo que más valora es “la flexibilidad, la agilidad y el apalancarte en tecnología”. Además, subraya que prácticamente ninguna startup mantiene el mismo modelo de negocio durante años, insistiendo en la necesidad constante de reinventarse: “No he conocido ni un solo caso de compañía que ocho años después no haya cambiado varias veces de forma importante”.