Audax ha iniciado una nueva etapa en su evolución empresarial marcada por el fortalecimiento de su balance, la optimización de su estructura financiera y la diversificación de su modelo de negocio. La energética, presidida por José Elías, ha intensificado durante los últimos meses una estrategia orientada a ganar flexibilidad financiera, ampliar su presencia internacional y evolucionar desde una comercializadora energética hacia una plataforma de servicios integrados.
La transformación llega después de consolidar un negocio cada vez más equilibrado entre comercialización y generación renovable, apoyado además en un nuevo plan estratégico que incorpora la digitalización, la inteligencia artificial y la entrada en el sector de las telecomunicaciones como nuevas palancas de crecimiento. El objetivo pasa por construir un modelo más diversificado y con mayor capacidad para generar caja en distintos entornos de mercado.
Una estructura financiera preparada para crecer
Uno de los pilares de esta nueva etapa ha sido el refuerzo de la financiación. Audax ha completado una intensa actividad en los mercados de capitales durante los últimos meses con el objetivo de mejorar su perfil de deuda y aumentar su liquidez.
La compañía anunció recientemente la firma de una línea de financiación revolving de 75 millones de euros con vencimiento inicial a tres años, suscrita por un sindicato formado por siete entidades financieras internacionales. Esta operación complementa la reciente emisión de 350 millones de euros en bonos sénior, diseñada para refinanciar deuda existente, reducir los vencimientos a corto plazo y dotar al grupo de una mayor flexibilidad financiera. La dirección asegura que la nueva línea actuará principalmente como respaldo de liquidez y no como fuente habitual de financiación.
Paralelamente, Audax ha recomprado y amortizado 359,2 millones de euros en bonos con vencimientos entre 2027 y 2028, una operación que le permite suavizar su calendario de pagos y mantener la ratio de deuda financiera neta sobre EBITDA por debajo de tres veces, uno de los principales compromisos fijados por la compañía.
Un negocio sólido pese a la volatilidad energética
La evolución operativa también respalda esta estrategia. Durante 2025, Audax registró unos ingresos de 1.884 millones de euros, mientras que el EBITDA ajustado alcanzó los 115,6 millones, prácticamente en línea con el ejercicio anterior, en un contexto marcado por la caída de los precios energéticos. El beneficio neto ajustado se situó en 43,5 millones de euros, reflejando la capacidad del grupo para mantener la rentabilidad en un entorno complejo.
La división de comercialización continúa siendo el principal motor del grupo, con un EBITDA de 103,2 millones de euros, apoyado en una cartera de 462.000 puntos de suministro, un 5,8% superior a la del año anterior. Durante el ejercicio suministró 15,9 TWh de energía y elevó su cartera gestionada hasta los 17 TWh, impulsada especialmente por el crecimiento en Países Bajos e Iberia.
En generación renovable, la compañía incrementó un 21,5% su capacidad instalada hasta alcanzar 325 MW, gracias principalmente a la entrada en operación del parque solar Lucero, en Sevilla. Además, su cartera de proyectos asciende ya a 1.037 MW repartidos entre España, Italia, Francia, Portugal, Polonia y Panamá.
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Del negocio energético a una plataforma de servicios
La principal novedad estratégica de Audax pasa por ampliar su actividad más allá de la energía. El Plan Estratégico 2026-2030 incorpora la entrada en el negocio de las telecomunicaciones mediante un modelo asset-light, actuando como proveedor de servicios de fibra y móvil en España e Italia sin necesidad de realizar grandes inversiones en infraestructuras.
Con esta nueva actividad, la compañía pretende alcanzar 30.000 líneas móviles y 20.000 clientes de fibra antes de finalizar la década, aprovechando las sinergias comerciales con su actual base de clientes energéticos y reduciendo la rotación mediante ofertas conjuntas de energía y conectividad.
La inteligencia artificial también forma parte del nuevo plan corporativo. Audax prevé utilizar herramientas de IA para optimizar la compra de energía, mejorar la gestión de riesgos y personalizar las ofertas comerciales, con el objetivo de que estas iniciativas aporten entre un 10% y un 15% del resultado operativo en 2030.
Objetivos de crecimiento para 2030
La hoja de ruta presentada por la compañía contempla una importante aceleración del negocio durante los próximos años. Audax aspira a elevar el EBITDA hasta 180 millones de euros y el beneficio neto hasta 85 millones al cierre del periodo estratégico. Además, prevé incrementar sus ingresos hasta 2.800 millones de euros, lo que supondría un crecimiento cercano al 55% respecto a los niveles actuales, manteniendo una conversión de caja superior al 70% del EBITDA y una política de endeudamiento prudente.
Con una estructura financiera reforzada, una cartera renovable en expansión y un modelo de negocio cada vez más diversificado, Audax afronta una nueva etapa en la que pretende dejar de ser percibida únicamente como una comercializadora energética para convertirse en una compañía multiutility apoyada en la tecnología, la generación renovable y nuevos servicios de alto valor añadido.