En los últimos meses, el repunte global de las rentabilidades de la deuda pública, capitaneado por el bono estadounidense, ha llevado al español a 10 años a niveles del 3,70% en los que ahora se mueve. Aunque las acciones en su conjunto tienen un claro competidor con esta subida de las rentabilidades, la mitad del Ibex 35 ofrece ganancias por dividendo que superan este porcentaje de la deuda, teóricamente exenta de riesgo.
De los valores que componen el selectivo, diecisiete de ellos logran situar su rendimiento por dividendo (dividend yield) en el 3,8% o por encima, superando a todos los rendimientos de la deuda desde el mes (2,23%) hasta los 10 años. Hay que irse a los títulos emitidos por el Estado a 15 años para lograr una rentabilidad del 4,02%
Eso sí, el mercado de acciones siempre supone un mayor riesgo ya que los títulos pueden caer, mientras que el inversor no tendrá ninguna pérdida de capital si espera hasta el final de la vida del bono. Los expertos en renta fija, sin embargo, se mantienen muy cautelosos a la hora de recomendar duración. Prefieren tomar posiciones en bonos a corto y medio plazo, menos sensibles a una subida de los tipos de interés. Por ejemplo, en el caso español un bono a 5 años ofrece un cupón del 3,14%, 0,6 puntos menos que el de 10 años, pero con oscilaciones más tranquilas si se produce la subida de tipos. Actualmente, gran parte de los fondos de renta fija a largo plazo ofrecen pérdidas por el alza de las rentabilidades y la caída del precio de estos activos.
Líder provisional
Telefónica figura como la compañía del Ibex 35 con mayor rentabilidad por dividendo y a los actuales precios ofrece un 8,2%. Una posición que es difícil que mantenga tras el anuncio de la compañía de reducir el pago a la accionista a la mitad hasta los 0,15 euros por acción.
El sector financiero y el energético ocupan las posiciones más destacadas en el podio de la rentabilidad por dividendo. CaixaBank confirma su liderazgo sectorial con un 6,9%, seguida muy de cerca por los dos grandes pilares energéticos del mercado: Naturgy y Enagás, que registran unos rendimientos del 6,3% y 5,9% respectivamente. Estas cifras demuestran que las compañías con ingresos regulados o modelos de negocio altamente recurrentes siguen siendo capaces de retribuir generosamente a sus accionistas.
En el escalón inmediatamente posterior, compañías con perfiles de negocio muy diversos como Logista (5,7%), Banco Sabadell (5,5%) e Inmobiliaria Colonial (5,4%) destacan con pagos que a los actuales precios de las acciones superan el 5%.
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Un dividendo creciente
Otro argumento en favor de aprovechar los pagos por dividendo es el aumento que están experimentando en los últimos años debido al aumento de los resultados empresariales. De los 35 valores del Ibex, 24 aumentaron sus pagos previstos para este 2026, reflejando la buena marcha de los beneficios. Así, mientras que el cupón de un bono pierde poder adquisitivo año tras año, las compañías reflejan el incremento de los precios en sus márgenes y, en consecuencia, tienden a incrementar sus dividendos en términos absolutos a medio plazo.
Compañías que se sitúan justo por debajo de la frontera del bono, como Acerinox o Iberdrola (ambas en el 3,5%), o el gigante textil Inditex (3,1%), ofrecen un rendimiento inicial menor que la deuda pública, pero compensan al inversor con un potencial de revalorización de sus acciones e incrementos anuales de sus pagos que los títulos del Tesoro jamás podrán igualar.
Suelo en las cotizaciones
Esta sólida rentabilidad por dividendo actúa, según los analistas, como un auténtico "colchón" o suelo técnico para el Ibex 35. Cuando una acción cotiza con un rendimiento recurrente superior al 5% o 6%, los fondos de inversión internacionales de corte value entran a comprar el valor de forma automática, estabilizando los precios frente a las turbulencias del mercado. Además, la oferta de fondos de inversión especializada en comprar títulos de elevado dividendo se está ampliando. El sesgo de riesgo suele ser inferior al de otros fondos más centrados en comprar títulos de crecimiento.
Para el inversor que esté dispuesto a soportar la volatilidad diaria del mercado, la mitad de la bolsa española ofrece una buena ganancia por dividendo que hace que mirar a la renta fija sea, de momento, una opción secundaria.
El temor al repunte de los tipos se hace palpable en la cifra de 40 billones de dólares en deuda, cifra a la que llegará Estados Unidos este mismo año. “El umbral de los 40 billones de dólares constituye, por tanto, ante todo un hito político. Para los inversores, la consideración más importante es que financiar esta deuda vuelve a tener un coste significativo tras años de tipos de interés excepcionalmente bajos. La evolución del mercado de bonos del Tesoro sugiere que Estados Unidos continúa contando con la confianza de los inversores. Al mismo tiempo, hay un mensaje que resulta cada vez más claro: la resiliencia futura de las finanzas públicas estadounidenses dependerá no solo del tamaño de su carga de deuda, sino también del coste de refinanciarla”, explica Christian Scherrmann, economista jefe para Estados Unidos de DWS desde la gestora DW Group.