¿Quién es Alantra? ¿Cómo definiría el valor diferencial de la compañía? 

Alantra es una compañía con 25 años de vida. El año pasado celebramos nuestro vigesimoquinto aniversario. Es una firma de servicios financieros de alto valor añadido con dos actividades.

Por un lado, la banca de inversión, es decir, el asesoramiento financiero a compañías e instituciones en operaciones corporativas: fusiones, adquisiciones, incorporación de socios, refinanciación del balance o salidas a bolsa.

Por otro lado, la gestión de activos. Inversores, generalmente instituciones, grandes patrimonios o family offices, nos confían su capital para invertirlo en lo que denominamos activos alternativos. No gestionamos fondos tradicionales de renta fija o renta variable, sino que invertimos en compañías, infraestructuras energéticas y proyectos vinculados a la transición energética, con un perfil más sofisticado.

Alantra ha incrementado sus ingresos un 12% y el beneficio neto un 34,8%. ¿Qué factores han influido en estas cifras?

En banca de inversión, que es la primera de nuestras dos actividades, contamos con un negocio diversificado, con fuerte implantación en Europa y presencia en Estados Unidos y Asia. Aproximadamente el 75% del negocio está en Europa, con un 25% en España y cerca de un 50% entre Reino Unido y el resto del continente, mientras que el resto procede de otras geografías. Es un negocio diversificado y con exposición a la economía.

Nuestro enfoque se dirige a compañías de tamaño medio, en operaciones de entre 50 y 500 millones de euros de valoración, un segmento que se mantiene activo. Nos centramos en la calidad del servicio y en la especialización, con equipos sectoriales especializados.

Hace dos años pusimos en marcha medidas de eficiencia y reforzamos la apuesta por la calidad. Estas palancas, junto con una contención relevante de los gastos fijos, son las que están permitiendo el crecimiento de los ingresos y la mejora de la rentabilidad.

Los gastos de explotación han crecido solo un 2,6%, muy por debajo de los ingresos. ¿Considera que el grupo ha alcanzado ya su punto de eficiencia óptimo o hay margen para seguir optimizando la base de costes?

Somos una compañía de personas. Nuestros servicios los prestan profesionales y, por ello, cerca del 80% de nuestros gastos corresponde a costes de personal.
Dentro de estos, distinguimos entre gastos fijos y variables. Los gastos fijos son los recurrentes, los que vigilamos de forma constante. Los variables están vinculados a la retribución de los equipos en función de los resultados, lo que genera una alineación directa entre accionistas y ejecutivos: cuando los beneficios crecen, aumenta la retribución variable; si se reducen, también lo hace esa remuneración.

Es clave mantener controlados los gastos fijos y permitir que los variables crezcan cuando lo hacen los resultados. Un aumento de los costes variables es una señal positiva, porque refleja un mejor desempeño. Además, este modelo facilita atraer y retener talento, que es el principal activo de la firma.

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Alantra mantiene una posición de caja muy sólida, con más de 120 millones de euros en liquidez y sin endeudamiento financiero. ¿Cuál es la prioridad en la asignación de ese capital: crecimiento orgánico, nuevas estrategias en asset management o potenciales adquisiciones? 

No tenemos endeudamiento. Somos una firma de servicios y contamos con un balance sólido que utilizamos, principalmente, con dos objetivos. Por un lado, invertimos en nuestros propios productos, especialmente en fondos de private equity. Esto nos permite estar alineados con nuestros inversores: cuando un inversor confía en nosotros, valora que también invirtamos nuestro propio capital. Además, estas inversiones han ofrecido rentabilidades atractivas, en torno al 10,5% en los últimos cinco años, y contribuyen a atraer más capital, con un impacto positivo en los resultados.

Por otro lado, mantenemos capital para seguir creciendo. Desde 2015, tras la salida a bolsa, hemos impulsado una expansión internacional significativa en banca de inversión, hasta el punto de que cerca del 75% de los ingresos procede de fuera de España. La gestión de activos es también un negocio global, con inversores internacionales y foco principalmente europeo.

En este contexto, vemos oportunidades de crecimiento, especialmente en gestión de activos. El sector en Europa está inmerso en un proceso de consolidación, con muchas gestoras especializadas de menor tamaño que pueden integrarse en plataformas más amplias. Contar con un balance sólido nos permite participar en ese proceso y aprovechar oportunidades de crecimiento inorgánico.

Sobre la venta de su participación en Access Capital Partners, un movimiento que podría elevar significativamente la caja disponible. ¿Responde esta operación a una estrategia de rotación activa de activos o a una simplificación del modelo de negocio?

Ayer, en la junta, explicábamos a los accionistas la situación de tesorería de Alantra. Contamos con unos 123 millones de euros en caja reflejados en balance, aunque una parte está sujeta a requerimientos regulatorios. Además, hemos aprobado el pago de un dividendo cercano a 20 millones de euros que se abonarán el 12 de mayo y existen participaciones de minoritarios.

Con todo ello, disponemos de aproximadamente 60 millones de euros de caja excedentaria para inversión. A esto se suma la reciente desinversión en una gestora en la que manteníamos un 49%, que nos aportará en torno a 120 millones de euros una vez se cierre la operación.

La transacción está sujeta a aprobaciones regulatorias europeas y se espera que se complete en la segunda mitad del año. Cuando se materialice, el grupo contará con cerca de 200 millones de euros de capital disponible para abordar oportunidades de inversión.

El año pasado, Alantra celebró su 25º aniversario, que coincidió con el nombramiento del nuevo equipo directivo. ¿Por qué se realizaron estos cambios en ese momento?

Salimos a bolsa en 2015 y, en los primeros años, experimentamos un fuerte crecimiento internacional, tanto orgánico como a través de adquisiciones e integraciones. Fue una etapa muy positiva.

A partir de 2022, el entorno cambió, con factores como la guerra de Ucrania, la inflación y la subida de tipos de interés, que generaron inestabilidad y una desaceleración económica. En ese contexto, la actividad se redujo, ya que las compañías e instituciones a las que asesoramos también moderaron su ritmo.

Aprovechamos ese momento para reestructurar el grupo, simplificar ciertas áreas y reforzar la apuesta por la calidad. Al mismo tiempo, preparamos la compañía para un nuevo ciclo. A comienzos del año pasado nombramos un nuevo equipo directivo, tras haber ajustado el balance y los equipos.

También acordamos la desinversión en Access Capital Partners, que aporta una caja relevante. Bajo este escenario, el 25º aniversario marcó tanto una celebración como el inicio de una nueva etapa de crecimiento. La independencia sigue siendo un valor central: permite ofrecer un asesoramiento sin conflictos y gestionar los activos con total autonomía. Contar con un balance sólido, un equipo renovado y un plan a largo plazo era clave para afrontar este nuevo ciclo.

Estamos viendo una consolidación muy fuerte en el sector de los servicios financieros en Europa. Con una capitalización bursátil sólida y una caja envidiable, ¿se ve Alantra más como un 'comprador' de plataformas especializadas para seguir creciendo, o cree que el valor para su accionista se maximizaría formando parte de un grupo financiero global más grande?

Como mencionaba, nuestro negocio se divide en dos áreas: banca de inversión y gestión de activos. La banca de inversión es más cíclica, ya que en entornos de incertidumbre los clientes reducen su actividad. Actualmente representa cerca del 80% de los ingresos.

La gestión de activos, en cambio, tiene un carácter más estable, con fondos de largo plazo —de 10 a 12 años— que generan ingresos recurrentes. Hoy supone aproximadamente el 20% del negocio. Nuestro objetivo es equilibrar esta estructura y avanzar hacia un 60% en banca de inversión y un 40% en gestión de activos.
Para ello, queremos impulsar el crecimiento de esta segunda área, tanto de forma orgánica como inorgánica. Actualmente, existen en Europa muchas gestoras de tamaño medio, especializadas, con buen track record y altos márgenes, que pueden encajar en una plataforma como la nuestra.

Contamos con un balance sólido, capacidad para invertir en nuestros propios productos, equipos de distribución y estructuras de apoyo —legales, de riesgos y sistemas— que aportan valor. Esto nos permite jugar un papel en el proceso de consolidación en Europa.

Actualmente gestionamos alrededor de 3.000 millones de euros y aspiramos, mediante crecimiento orgánico e inorgánico, a avanzar de forma significativa hacia los 10.000 millones en los próximos tres años, reforzando el peso de la gestión de activos y la dimensión europea del grupo.

El dividendo propuesto supone 94% del beneficio. ¿Es esta una señal de madurez del negocio o una forma de trasladar confianza al mercado en la generación futura de caja? 

En Alantra somos una compañía sin deuda, que genera caja de forma recurrente y con una conversión muy directa del resultado en caja. Además, contamos con una posición financiera que nos permite acometer nuestro plan de crecimiento.

Nuestros inversores se retribuyen tanto a través del crecimiento como de los dividendos. Históricamente hemos mantenido una política de reparto, aunque en los ejercicios 2023 y 2024, que fueron más débiles, no pudimos alcanzar el nivel deseado. En 2025, con una mejora de resultados, hemos propuesto un dividendo de 0,50 euros por acción.

Nuestra referencia es mantener un payout en torno al 60% en el dividendo ordinario. Con ello, buscamos compatibilizar la inversión en crecimiento con una retribución sostenida al accionista.

Además, cerca del 34%-35% del capital está en manos del equipo ejecutivo, lo que asegura una fuerte alineación con los inversores. Los dividendos son una parte relevante de esa relación, ya que también somos accionistas de la compañía.

Han señalado que el conflicto en Oriente Medio y la inflación podrían afectar al entorno macro. ¿Cuál es hoy el principal riesgo para Alantra?

En las operaciones en las que estamos trabajando actualmente, así como en las inversiones y desinversiones de nuestros equipos, el impacto está siendo limitado. Las cifras del primer trimestre mantienen la continuidad de la tendencia del año pasado, con crecimiento en ambas áreas: banca de inversión y gestión de activos.

El principal riesgo es que el conflicto se prolongue y genere tensiones inflacionarias. Esto podría derivar en un menor crecimiento económico y en subidas de tipos de interés. Ese entorno de incertidumbre tiende a frenar la toma de decisiones de inversión y reduce la actividad en operaciones corporativas, además de encarecer la financiación.

Es un escenario que ya vimos en 2022. No es favorable para nuestra actividad. En cualquier caso, estamos construyendo una compañía diversificada, con presencia en múltiples geografías y productos en ambas áreas. Además, contamos con un balance sólido, lo que nos permite afrontar distintos escenarios con resiliencia, aunque un entorno macroeconómico más estable siempre es más favorable.

Tras este inicio de año sólido, ¿cuál sería el siguiente gran objetivo para Alantra en 2026? ¿Qué catalizadores permitirán el crecimiento en los próximos trimestres y cómo se enmarca el nuevo plan estratégico que apunta a superar los 330 millones de euros en ingresos en 2028?

Partimos de los 211 millones de euros reportados y hemos definido un plan de crecimiento orgánico e inorgánico. Queremos movilizar capital en la adquisición de gestoras y en la incorporación de unidades especializadas en banca de inversión, especialmente en Londres y Nueva York, donde hay mayor especialización sectorial y de producto. Además, seguiremos invirtiendo en nuestros propios productos.

Este plan debe permitir reequilibrar las dos áreas de la compañía, avanzando hacia un 60% en banca de inversión y un 40% en gestión de activos. La gestión de activos es una actividad más estable, con cierta recurrencia en comisiones de éxito, y entendemos que aporta valor al grupo y a los inversores.

Todo ello debería impulsar el crecimiento de los ingresos. Queremos hacerlo manteniendo disciplina en la retribución de los equipos, que es el principal coste de la compañía, y en la remuneración al accionista, con un payout en torno al 60% del resultado ordinario.

Como firma centrada en el mid-market, vemos margen para seguir consolidando una plataforma europea con mayor exposición internacional. Estados Unidos es un mercado clave: actualmente contamos con unas 50 personas y la intención es seguir reforzando esa presencia.