José Luis Cava plantea como idea central la aparente contradicción entre el contexto macro, con la incertidumbre geopolítica, las tensiones con Irán, previsiones de mayor inflación y déficits crecientes… y la fuerte caída del oro.
Se pregunta si este movimiento refleja un mensaje macro (subidas agresivas de tipos) o si responde a otros factores, sugiriendo que los bancos centrales “no tienen capacidad real” para endurecer la política monetaria. Argumenta que tanto el BCE como la Reserva Federal se enfrentan a un shock de oferta y a economías debilitadas, lo que limitaría cualquier subida de tipos, mientras que el elevado endeudamiento, con EEUU encaminándose hacia los 40 billones de dólares, obliga, en última instancia, a inyectar liquidez.
En su visión, lo mismo ocurre en China, donde el banco central también estaría expandiendo liquidez para aliviar una economía sobreendeudada.
Desde este enfoque, concluye que la tendencia alcista del oro a medio y largo plazo sigue intacta, ya que la degradación monetaria continúa. Por tanto, la caída no tendría un origen macro. El experto descarta que China esté vendiendo oro, dado su interés estratégico en acumular reservas dentro de su rivalidad con EEUU, y sostiene que los bancos centrales tampoco actuarían de forma tan visible en el mercado.
La explicación que propone es que las ventas provienen de los países del Golfo, cuyos fondos soberanos estarían liquidando oro de forma agresiva para obtener liquidez tras el impacto de la guerra y la disrupción energética. Vincula además temporalmente la caída del oro con el inicio de los bombardeos y el repunte del petróleo, reforzando la idea de que ambos movimientos están relacionados.
A corto plazo, considera que el oro puede seguir débil o rebotar técnicamente, pero no habría tocado suelo definitivo hasta que cesen estas ventas forzadas. A medio plazo, mantiene una visión claramente alcista: la necesidad estructural de liquidez por parte de los bancos centrales y el deterioro monetario sostendrían el precio. Concluye que el conflicto actual no es realmente contra Irán, sino parte de una estrategia más amplia de EEUU para controlar la energía y presionar a China.