Manuel Pinto, jefe de análisis de XTB, considera que el panorama de los mercados financieros se está volviendo más complejo, especialmente por el comportamiento de la renta fija. Aunque en los últimos años ha defendido que los mercados alcistas no mueren por envejecimiento, sino por una recesión o por un giro brusco de los bancos centrales, ahora empieza a ver más riesgos en este segundo frente. La subida de la rentabilidad de los bonos, tanto en los tramos cortos como en los largos de la curva, está enviando una señal clara a la Reserva Federal: el mercado cree que llega tarde en la lucha contra la inflación y que debería endurecer su política monetaria.

Pinto destaca especialmente el bono estadounidense a dos años, situado por encima del 4%, un nivel que interpreta como una advertencia de los llamados “vigilantes de los bonos”. También señala que el tramo largo de la curva mantiene rentabilidades elevadas, pese a los movimientos positivos puntuales en bolsa tras posibles anuncios de acuerdos vinculados al conflicto con Irán. A su juicio, el mercado ya no interpreta este conflicto como algo necesariamente transitorio, sino como un riesgo de mayor duración, con impacto sobre el petróleo, la inflación y las decisiones de los bancos centrales.

El analista subraya que el problema de los bonos no afecta solo a Estados Unidos, sino que tiene un carácter global. Japón, Reino Unido, Francia y otros países también están siendo penalizados, pese a contar con políticas y bancos centrales distintos. Esto refleja, en su opinión, una preocupación estructural por el elevado endeudamiento público, agravado por años de estímulos fiscales y monetarios. En un contexto de mayores costes de financiación y necesidad de refinanciar deuda, los gobiernos tendrán menos margen de gasto o se verán obligados a endeudarse más, lo que puede alimentar nuevas presiones inflacionistas.

En el ámbito empresarial, Pinto advierte de que la inteligencia artificial abre un enorme ciclo de inversión que requerirá grandes emisiones de deuda. Centros de datos, redes eléctricas, chips, robótica, vehículos autónomos y otras áreas vinculadas a la IA física exigirán financiación masiva, lo que aumentará la competencia entre compañías por emitir deuda en condiciones atractivas y podría presionar aún más las rentabilidades al alza.

En cuanto a la inversión, diferencia entre el corto y el largo plazo. Para los próximos meses prevé más inestabilidad, sobre todo si el conflicto en Irán se prolonga y obliga a los bancos centrales a subir tipos de forma agresiva. Plantea tres escenarios: un acuerdo de paz, una guerra duradera —el más probable para XTB— y un escenario menos probable, pero creciente, en el que la Reserva Federal recurra a medidas extraordinarias, como controlar la curva de tipos, con posibles consecuencias negativas para el dólar.

A largo plazo, sin embargo, sigue siendo positivo con la renta variable, especialmente en tecnología, inteligencia artificial, emergentes, Europa, oro, plata, bitcoin y cobre, siempre como parte de una cartera diversificada.