Los bancos centrales mantienen la guardia alta ante el repunte energético, mientras el crecimiento global resiste apoyado por la tecnología
Los mercados se han visto guiados por una combinación de factores, concretamente el conflicto entre Estados Unidos e Irán, unos datos macroeconómicos sólidos y un fuerte crecimiento de los beneficios empresariales. Aunque no se ha producido una escalada del conflicto en Oriente Medio, la falta de un acuerdo hasta la fecha ha mantenido cerrado el estrecho de Ormuz, con el precio del petróleo —WTI— aún rondando los 100 dólares por barril.