El crecimiento demográfico, el cambio climático, el coste de las materias primas y el endurecimiento de las normas sanitarias crean necesidades estructurales, como la recogida, clasificación, valorización y tratamiento de unos flujos de residuos cada vez más densos y complejos.
El factor individual más importante para los mercados globales sigue siendo la inteligencia artificial. La manera en la que los riesgos relacionados con esta tecnología se están extendiendo a través de distintas clases de activos, junto con la magnitud del capital que se está destinando a esta temática, la convierten en el principal factor de riesgo del mercado actual.
José María Luna, socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales, traza el nuevo mapa de la inversión: mantiene su apuesta por la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la energía, mientras pide cautela con la defensa, la deuda a largo plazo y las carteras demasiado concentradas en las grandes tecnológicas.
Los efectos físicos del riesgo climático son cada vez más evidentes en el aumento de la frecuencia y la gravedad de las catástrofes naturales, y las pérdidas económicas superan ahora de forma sistemática los niveles históricos.
Las fuertes oscilaciones en las acciones relacionadas con la IA han inquietado últimamente a los inversores, pero nosotros lo vemos como una corrección, no como un colapso.
En los últimos 15 años, las empresas cotizadas estadounidenses se han comportado mejor y han crecido más rápido que el resto, a la vez que han superado de forma casi sistemática las expectativas de rentabilidad absoluta.
Moisés Israel, del equipo de asesores de iCapital, considera que el actual entorno de mercado invita a revisar las carteras más conservadoras. La firma ve oportunidades en la renta fija a corto y medio plazo, en Europa y en determinados mercados emergentes, al tiempo que aconseja reducir parcialmente la exposición a las grandes tecnológicas estadounidenses tras las fuertes subidas acumuladas.
La tensión geopolítica, el repunte del petróleo y las dudas sobre la inflación están obligando a los inversores a revisar sus carteras. Rosa Duce, Chief Investment Officer de Deutsche Bank, explica qué activos pueden beneficiarse en este escenario, dónde ve valor en renta fija y bolsa y qué señales marcarían un cambio de estrategia.
La gestora aprovecha las diferencias de valoración generadas por el mercado para incorporar compañías como Suzano, Bolloré, Línea Directa y Cirsa. Horos mantiene una posición prudente ante el fuerte ciclo de inversión en inteligencia artificial y estima un potencial de revalorización del 125% para su cartera internacional.
Tras el buen comportamiento de los activos de riesgo desde principios de año, ¿sigue siendo adecuado seguir sobreponderando la renta variable?