Ejemplos de ello son los comercios, pero también el personal de seguridad, vigilantes de museo e incluso profesionales sanitarios como técnicos de laboratorio o enfermeros.
Pero estar de pie muchas horas, al igual que permanecer sentado, puede causar problemas de salud a los empleados si no se toman las medidas preventivas adecuadas. Y es que, tal y como explica Álvaro García Rosado, fisioterapeuta del Health Center Quirónprevención, a pesar de que estar erguido sea una posición natural para el ser humano, mantener el cuerpo constantemente en posición vertical supone un esfuerzo muscular importante, sobre todo para las zonas de la espalda, el cuello y las piernas.
“No existe una postura perfecta que pueda mantenerse durante ocho horas. La postura ideal es, en realidad, la que se modifica con frecuencia. Es recomendable alternar entre estar de pie, caminar, sentarse, y apoyar alternativamente un pie sobre un pequeño reposapiés. Mientras se trabaja de pie conviene mantener la cabeza y el tronco en una posición cómoda, evitar bloquear completamente las rodillas, repartir el peso entre ambas piernas y situar los objetos de trabajo a una altura que no obligue a encorvarse ni a elevar constantemente los hombros”, indica este experto.
El problema: estar mucho tiempo en la misma postura
Incluso una postura teÌcnicamente correcta puede acabar provocando molestias cuando se mantiene inmoÌvil durante demasiado tiempo. Por eso, defiende que desde la fisioterapia y la ergonomiÌa, la prioridad debe ser favorecer el movimiento y evitar las posturas estáticas prolongadas.
“Estar sentado durante muchas horas se relaciona con sedentarismo, con rigidez y con sobrecarga de determinadas zonas. Permanecer de pie ocho horas seguidas puede producir dolor lumbar, fatiga muscular, molestias en pies y piernas e hinchazoÌn. Por tanto, el problema principal no es uÌnicamente estar sentado o estar de pie, sino permanecer demasiado tiempo en la misma postura. La mejor estrategia es alternar posiciones, y anÌadir pequenÌos periodos de movimiento a lo largo de la jornada”, asegura el fisioterapeuta del Health Center Quirónprevención.
Afirma, además, que cuando permanecemos de pie y praÌcticamente inmoÌviles, los muÌsculos de las piernas, la zona lumbar y el tronco trabajan de manera isomeÌtrica para mantenernos erguidos, y con contraccioÌn aparece fatiga muscular y puede disminuir la circulacioÌn local. “La falta de movimiento reduce la eficacia de la llamada ‘bomba muscular de la pantorrilla’, que ayuda a impulsar la sangre hacia el corazoÌn. Como consecuencia, puede acumularse sangre y liÌquido en las extremidades inferiores, provocando sensacioÌn de pesadez, hinchazoÌn de piernas y pies, molestias y, a largo plazo, un posible empeoramiento de problemas venosos”, detalla este especialista.
Medidas preventivas para afrontar el trabajo de pie
Con todo ello, García Rosado advierte de que no existe una frecuencia universal vaÌlida para todas las personas y trabajos, pero como recomendacioÌn praÌctica frente a una jornada laboral que implique estar constantemente de pie indica que conviene realizar alguÌn cambio de apoyo, de postura o de movimiento cada 20 o 30 minutos.
“No es necesario interrumpir completamente la actividad: puede ser suficiente caminar unos pasos, realizar varias elevaciones de talones, desplazar el peso de una pierna a otra, sentarse brevemente o colocar un pie sobre un reposapieÌs. Siempre que sea posible, deberiÌa evitarse permanecer una hora entera completamente inmoÌvil en la misma posicioÌn. Las pausas breves y frecuentes suelen ser maÌs uÌtiles que esperar hasta el final de la jornada para realizar una uÌnica pausa larga”, sostiene García Rosado.
Además, recuerda que para evaluar el tipo de carga de trabajo y el alcance que la postura supone para la salud del trabajador se utilizan distintos métodos de evaluación como el OWAS (Ovako Work Posture Analyzing System) o el REBA (Rapid Entrire Body Assessment), que son válidos para una gran totalidad de profesiones; aunque aclara que no son los únicos, existen otros métodos que han sido desarrollados específicamente para ocupaciones concretas.
Así, y dependiendo de los resultados de los análisis de ergonomía en el trabajo, aconseja las siguientes medidas preventivas dirigidas a paliar los riesgos que supone trabajar de pie:
- Proveer de superficies apoyapiés en el mostrador: para tareas que implican una carga estática, es decir, trabajo a pie quieto; en este caso, la posición menos agresiva es alternar el peso del cuerpo sobre un pie y el otro, ya que descarga a la zona lumbar y las piernas; la altura recomendada son 20 centímetros del suelo.
- Proporcionar un asiento auxiliar para el trabajador: debe ser regulable y contar con reposapiés.
- Si se trabaja frente a una mesa, la altura de esta debe ser regulable para adaptarla a las necesidades del empleado. En este sentido, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST) recomienda distintas alturas dependiendo de si el trabajo es de precisión, es ligero o, en cambio, utiliza la fuerza.
- Analizar el material del pavimento: la superficie sobre la que se apoya el trabajador también es importante, de manera que cuanto más dura sea, más fatiga provocará; en este sentido, los suelos de madera o de goma son menos agresivos para el empleado; y esto se puede paliar colocando alfombras ergonómicas.
- Equipar al trabajador con un calzado de trabajo apropiado: son un EPI básico en muchas profesiones y, por ejemplo, para trabajar de pie de manera continuada, es recomendable que el calzado sea:
- Adecuado en cuanto a la talla.
- Flexible y que permita la transpiración, pero con el suficiente agarre en el talón.
- La plantilla debe ser acolchada y la suela antideslizante.
- La ligereza es un plus para reducir la fatiga.
- Hay que evitar los zapatos de tacón.
- Determinar los periodos de descanso: estos deben aprovecharse para variar de posturas e, incluso, para realizar estiramientos que relajen las zonas musculares más afectadas.