Repsol celebra este martes su Capital Markets Day, en el que ha aprovechado para presentar la actualización de sus métricas operativas y financieras para el periodo 2026-2028

La compañía mantiene los pilares ya definidos en la Actualización Estratégica 2024-2027: “solidez financiera, retribución atractiva para los accionistas y disciplina en las inversiones”. Al mismo tiempo, proyecta su hoja de ruta hasta 2028, con el objetivo de seguir creciendo en todos sus negocios y “reforzando su perfil multienergético” para poner a disposición de la sociedad todas las energías que necesita.

“Repsol cuenta con la estrategia adecuada para seguir creciendo, incluso en un entorno volátil, apoyada en un modelo integrado, un mix equilibrado entre los negocios convencionales y los de bajas emisiones y una cartera de activos diversificada. Nuestra evolución para consolidarnos como compañía multienergética es un elemento diferencial que nos permitirá seguir creando valor y afrontar con garantías el futuro”, ha asegurado el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz.

En esta nueva etapa, la compañía espera una fuerte generación del flujo de caja de las operaciones (CFFO, por sus siglas en inglés) como base para seguir creciendo. Repsol prevé alcanzar un CFFO de 6.500 millones de euros en 2028, un 20% más que en 2025, impulsado principalmente por los negocios de Exploración y Producción, Industrial y Cliente.

Para ello, se centrará por un lado en el crecimiento de todos sus negocios y en seguir mejorando su rentabilidad; y, por otro, en la ejecución de su cartera de proyectos, priorizando los más rentables y “modulando el ritmo inversor a la evolución del mercado”. Este modelo dota a Repsol de mayor flexibilidad para seguir creciendo y evolucionando como empresa multienergética, manteniendo el compromiso de alcanzar las cero emisiones netas en el año 2050, destaca la compañía.

Inversiones de hasta 10.000 millones de euros

Repsol pone sobre la mesa un “plan selectivo de inversiones” de entre 8.500 y 10.000 millones de euros hasta 2028, enfocado a proyectos ya aprobados por la compañía, con rentabilidades “atractivas” y mayor generación de caja, y que permitan avanzar a su vez en la transición energética. De esta cifra, un 55% se destinará a España y Portugal y un 34%, a EEUU. Las iniciativas bajas en carbono supondrán un 30% del total.

Esta hoja de ruta 2026-2028 se asienta sobre un marco de asignación del capital que consolida una “atractiva retribución a los accionistas”. En ese periodo, Repsol destinará entre el 30% y el 40% del flujo de caja de las operaciones a retribuir a sus accionistas, incluyendo dividendos y recompra de acciones. En concreto, prevé distribuir alrededor de 3.600 millones de euros en dividendo en efectivo hasta 2028, cifra que se completará con recompras de acciones para alcanzar el rango de retribución comprometido.

Para 2026, Repsol ya ha anunciado que destinará cerca de 1.900 millones de euros a retribuir a su casi medio millón de accionistas. Por un lado, distribuirá 1,051 euros brutos por acción de dividendo en efectivo en 2026, un 7,8% más que en 2025, incluyendo los 0,50 euros abonados en enero de 2026. Adicionalmente, ha puesto en marcha un primer programa de recompra de acciones de hasta 350 millones de euros, con el objetivo de reducir capital social. 

Para los siguientes dos años, el compromiso es incrementar un 3% anual la cantidad total destinada al dividendo en efectivo, hasta 1.233 millones de euros en 2028. Este crecimiento, junto con el plan de recompra de acciones, permitirá hacer crecer el dividendo por acción en más de un 6% al año.

“Esta propuesta proporciona certidumbre a los accionistas, al continuar el plan definido en 2024 de crecimiento anual de la retribución en efectivo, completado con recompras de acciones en función del contexto macroeconómico, incluso en el escenario más ácido”, asegura Repsol.

Reducción de emisiones

En descarbonización, Repsol ha cumplido el objetivo establecido para 2025, con una reducción del 15% del Indicador de Intensidad de Carbono respecto a 2016 a través de una estrategia basada en la eficiencia, la competitividad y la integración de sus negocios. 

La compañía mantiene su ambición de alcanzar las cero emisiones netas a largo plazo y continúa avanzando en esta senda con disciplina y foco en la creación de valor, modulando los objetivos a medio plazo al entorno para conseguir una transición energética rentable y fijando para 2030 un objetivo de reducción del Indicador de Intensidad de Carbono del 25%, con ±1, del 55% en 2040 y del 100% en 2050.