José Luis Cava analiza la distribución del gasto público en España, el creciente interés de los inversores chinos por el oro y las posibilidades de que las bolsas estadounidenses recuperen terreno antes de las elecciones de medio mandato.

En España, el analista responsabiliza a los mayores de 60 años de beneficiarse de una distribución del gasto público que, a su juicio, perjudica a los jóvenes. Según las cifras que expone, este colectivo representa el 40% del censo electoral, recibe el 45% del gasto social, concentra más del 43% del gasto público total y posee más del 53% de la riqueza inmobiliaria y financiera. Cava sostiene que el peso electoral de los jubilados incentiva a los políticos a favorecerlos mediante transferencias y subvenciones, mientras que los jóvenes soportan buena parte de la carga fiscal. También cuestiona la eficacia de las subidas de tipos de interés en economías donde el sector público tiene un peso elevado, y considera que estas medidas benefician especialmente a quienes poseen deuda pública y ahorro financiero.

En cuanto a China, Cava interpreta las compras masivas de oro como una respuesta a la pérdida de confianza en el mercado inmobiliario y en las políticas económicas del Gobierno. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, los ciudadanos habrían buscado alternativas para proteger su patrimonio, especialmente ante las restricciones para sacar capital del país. El analista también señala la diferencia entre la rentabilidad del bono estadounidense a diez años, cercana al 5,5%, y la del bono chino, en torno al 1,5%, como indicio de las presiones deflacionistas que afrontaría China. En su opinión, el país podría dirigirse hacia una década perdida similar a la de Japón. Si Pekín responde con una inyección masiva de liquidez, considera que el oro podría seguir subiendo a largo plazo, pese a posibles correcciones.

Por último, Cava cree que el miedo de los inversores podría favorecer un rebote de las bolsas estadounidenses antes del 3 de noviembre. La falta de los anuncios y el entusiasmo que esperaba de Donald Trump le lleva a pensar que los gestores podrían haber aumentado sus posiciones cortas, mientras los particulares se refugian en fondos monetarios. Este pesimismo extremo podría facilitar una recuperación temporal de los mercados.