José Luis Cava analiza las señales de alarma que, a su juicio, están apareciendo bajo la superficie del sistema financiero estadounidense y europeo. En Estados Unidos, destaca que los inspectores de supervisión bancaria de la Reserva Federal de Nueva York están realizando actuaciones en los principales bancos. 

Cava interpreta que el programa de seguimiento MAP ha detectado un fuerte incremento del crédito a entidades no financieras, especialmente relacionado con el private equity, acompañado de un aumento de las provisiones. A ello suma el repunte de las primas de riesgo de los bonos de peor calidad y concluye que “debajo del capó aquí hay problemas”, aunque considera que podrían aplazarse hasta las elecciones estadounidenses.

En Francia, Cava vuelve a señalar el deterioro fiscal y critica las propuestas de Mélenchon para reducir aparentemente el peso de la deuda mediante mecanismos contables. Sostiene que Francia afronta una situación fiscal insostenible y que los mercados ya están reflejando ese riesgo. Advierte de que una eventual rebaja de la calificación crediticia francesa podría provocar una fuerte subida de la rentabilidad del bono, llegando a plantear el 7%.

Ante la falta de voluntad política para realizar un ajuste fiscal, Cava considera que Francia podría terminar provocando una crisis que obligue al BCE a intervenir mediante compras de deuda. Si el problema se extiende a Italia, España y Bélgica, cree que el BCE tendría una justificación para actuar y que el euro continuaría debilitándose, mientras que el oro y Bitcoin se beneficiarían.

Por último, el experto destaca la aparente contradicción entre la subida de la rentabilidad del bono estadounidense y los nuevos máximos del S&P 500 y el Nasdaq. Lo interpreta como una señal de “manipulación” y cree que las autoridades tratarán de sostener las bolsas hasta el 3 de noviembre. Sin embargo, advierte de que las grietas del mercado de crédito privado pueden terminar pasando factura.