Javier Molina, analista independiente experto en criptomonedas, explica que la gran pregunta sobre si Bitcoin ha tocado suelo no puede responderse de forma binaria, ya que el mercado debe analizarse en términos de escenarios y probabilidades, no de certezas. Señala que, aunque parecía que no había un ciclo claro, finalmente sí estamos dentro de uno nuevo, con la diferencia de que los actores han cambiado y las caídas están siendo menos profundas que en ciclos anteriores.
Destaca que uno de los datos clave es el precio medio de compra del mercado (alrededor de 55.000 dólares), que históricamente ha servido como zona de oportunidad, aunque no es una señal definitiva. También subraya el papel de los ETFs, que ya controlan cerca del 7,5% del suministro, con un precio medio cercano a los 80.000 dólares, lo que introduce nuevos niveles de referencia en el análisis.
Molina insiste en que Bitcoin es un activo fuertemente ligado al contexto macroeconómico, especialmente a la liquidez global, la inflación, los tipos de interés y los conflictos geopolíticos. Actualmente, este entorno genera incertidumbre y movimientos en rango, con falsas rupturas al alza y correcciones que devuelven el precio a niveles previos, reflejando un mercado indeciso.
En este contexto, identifica un rango claro para Bitcoin entre 65.000 y 75.000 dólares, sin señales concluyentes de que el suelo haya quedado atrás. Además, remarca la importancia de los flujos hacia los ETFs, ya que estos están marcando en gran medida la dirección del precio. Aunque ha habido salidas a comienzos de año, recientemente se observan entradas que podrían estabilizar el mercado.
El analista plantea varios escenarios: el más probable es que el mercado permanezca en rango mientras no se resuelvan las tensiones macro, mientras que un escenario alcista requeriría superar con claridad los 75.000–80.000 dólares acompañado de flujos positivos. Por el contrario, un deterioro macro podría llevar el precio de nuevo hacia los 60.000 o incluso 55.000 dólares.
También advierte que, pese a que el ecosistema cripto está en su mejor momento en términos de regulación, tokenización y adopción institucional, existe el riesgo de falsos movimientos alcistas sin respaldo de flujos reales, lo que puede llevar a errores de timing.
Como conclusión, Molina señala que el mayor riesgo no es tanto la caída del mercado como equivocarse en el momento de entrada, por lo que recomienda una estrategia prudente basada en entrada progresiva (dollar cost averaging), poco a poco, de forma periódica, mantener liquidez y priorizar activos clave como Bitcoin e infraestructuras como Ethereum.
En definitiva, considera que estamos en un momento clave donde la estructura del mercado ha cambiado, pero el contexto macro aún no acompaña, lo que exige actuar con cautela y enfoque estratégico.