La claves de esta caída de ingresos en los planes individuales han sido las modificaciones fiscales introducidas en los Presupuestos Generales del Estado a partir del año 2021 que alteraron los incentivos al ahorro privado: de aportar 8.000 euros al año por individuo a limitar a 1.500 euros la cuantía y, por tanto, las desgravaciones. Grosso modo, Hacienda ha dejado de devolver a los contribuyentes unos 3.249,3 millones de euros en concepto de deducciones por planes individuales desde el inicio de la reforma.

Entre los años 2011 y 2020, la legislación era mucho más generosa con los suscriptores de planes de pensiones. Los límites máximos de aportación con derecho a deducción en la base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se mantuvieron elevados. Hasta el año 2015, los contribuyentes menores de 50 años podían aportar hasta 10.000 euros anuales, un límite que se unificó en los 8.000 euros anuales a partir de ese ejercicio para todos los perfiles de edad, en la primera Legislatura de Mariano Rajoy como presidente.

El volumen de aportaciones brutas anuales se mostró estable. Según los registros de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), el cada año entraban entre 3.000 y 4.000 millones de euros de dinero fresco. (véase la tabla). La media de aportaciones alcanzó los 3.961,6 millones de euros al año. El incentivo fiscal empujaba estas entradas de dinero: los ahorradores encontraban en el plan de pensiones una vía para optimizar su factura fiscal. Una ventaja fiscal que suponía el diferimiento de los impuestos al llegar la jubilación ya que el dinero rescatado cotiza como renta del trabajo.

APORTACIONES A PLANES DE PENSIONES INDIVIDUALES

Período con límite de desgravación alto (Hasta 10.000 / 8.000€):

  • 2011: 3.655 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2012: 3.125 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2013: 3.320 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2014: 3.590 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2015: 4.105 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2016: 4.380 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2017: 4.410 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2018: 4.395 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2019: 4.315 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇
  • 2020: 4.321 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇

Período tras el recorte fiscal (Límites a 2.000€ y 1.500€):

  • 2021: 2.547 M€ ▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇▇ (Primer recorte a 2.000€)
  • 2022: 1.732 M€ ▇▇▇▇▇▇▇ (Segundo recorte a 1.500€)
  • 2023: 1.548 M€ ▇▇▇▇▇▇▇
  • 2024: 1.565 M€ ▇▇▇▇▇▇▇
  • 2025: 1.585 M€ ▇▇▇▇▇▇▇

El escenario cambió radicalmente con los Presupuestos de 2021. El objetivo del Gobierno era recaudar más y para ello se usaron argumentos como los elevados costes que aplicaban las gestoras a sus clientes, y de que se trataba de un producto elitista para los más adinerados. El tope por aportar al año se quedó en 2.000 euros. Actualmente hay 7,23 millones de españoles que tienen su dinero en estos planes de pensiones, una cifra que habla más de clase media que de ricos. En el ejercicio 2022, una nueva vuelta de tuerca redujo el tope máximo deducible hasta los 1.500 euros anuales, una cifra que ha permanecido inalterada hasta ahora. Cabría pensar que un gobierno conservador podría volver a ampliar las aportaciones y, por tanto, las desgravaciones.

Tras esta última reforma, el volumen de dinero invertido en estos planes cayó bruscamente. En términos porcentuales, el volumen de aportaciones anuales se desplomó un 64,6% si comparamos el cierre de la década anterior (2020), con ingresos superiores a los 4.000 millones de euros con la actual de algo más de 1.500 millones de euros. con el escenario estabilizado de los últimos años. Ni los inversores muestran interés por el producto con estos límites ni las gestoras de estos planes pelean por robar clientes de otras firmas competidoras como ocurría con las ofertas de fin de año.

10.800 millones que nunca llegaron

Según las estimaciones realizadas, teniendo en cuenta la entrada de dinero antes de la reforma fiscal respecto a la actual legislación, en el acumulado del lustro que va desde 2021 hasta finales de 2025, el volumen de capital privado de los ciudadanos que dejó de entrar en los planes de pensiones del sistema individual asciende a 10.831 millones de euros. Este montante representa un volumen de liquidez que ha abandonado de manera definitiva el circuito de la previsión social complementaria de renta fija y variable de largo plazo.

De acuerdo con los balances de los bancos, los destinos de ese ahorro que no fue a los planes de pensiones individuales se han concentrado en la amortización acelerada de deuda de las familias (preferentemente hipotecas); en seguros de ahorro y PIAS (Planes Individuales de Ahorro Sistemático) y fondos de inversión tradicionales.

Los mercados permiten crecer

El dinero invertido en estos planes de pensiones acude a los mercados financieros de acuerdo con distintos perfiles de riesgo, ya lean letras, pagarés, bonos o acciones. La revalorización de los mercados, con unos años muy buenos para la Bolsa ha permitido que el patrimonio en total crezca, pese a que entre menos dinero.

Así, en 2011, el patrimonio global de los planes individuales se situaba en el entorno de los 53.300 millones de euros. Para diciembre de 2020, la cifra se había elevado hasta los 82.014 millones de euros. Lejos de contraerse tras la reforma, el capital acumulado cerró el año 2024 en el entorno de los 92.200 millones de euros, finalizó 2025 marcando un récord de 96.331 millones de euros, y ha consolidado su crecimiento rompiendo la barrera de los 100.000 millones de euros.

La mejoría del patrimonio obedece exclusivamente a la evolución de los mercados financieros globales. Las revalorizaciones de los activos de renta variable y la recuperación de la renta fija tras las subidas de tipos han actuado como un flotador de seguridad. Las carteras bajo gestión se han revalorizado a un ritmo superior al dinero que se retiraba. Sin embargo, si se retira el efecto del mercado y se analiza el flujo de caja neto (las aportaciones brutas menos las prestaciones abonadas a los beneficiarios), el diagnóstico no es tan favorable.

Antes de la reforma de 2021, el sistema ofrecía superávit, con más aportaciones que prestaciones, coincidiendo con la jubilación de la generación del “Baby Boom”, la balanza se inclinó de forma definitiva hacia el terreno negativo.

El ritmo de salidas por prestaciones supera a la capacidad de captación regulada de los planes. Este tercer pilar de la jubilación de los españoles vive exclusivamente de las rentas que obtiene del mercado financiero.