Es la segunda palabra económica del año: tras las variantes de la pandemia, coronavirus o la modalidad que nos ataca, Covid-19, el acrónimo que está en boca de todos en el ámbito laboral son los ERTE, esos Expedientes Temporales de Regulación de Empleo habituales por ejemplo en la industria del automóvil y que, hasta ahora, han evitado que las cifras de desempleo alcancen las cotas de la crisis financiera de 2008 o incluso las superen, con casi 4 millones más de desempleados. Y se acaban de prorrogar, con condiciones renovadas hasta el 30 de septiembre.

Los ERTE han llegado para quedarse, dice el presidente del gobierno y su interrelación con la bolsa es más que acusada. Salvo las empresas relacionadas con servicios esenciales, desde la utilities hasta las farmaceúticas pasando por las empresas de alimentación que incluso han tenido que reforzar plantillas, estos expedientes se han utilizado por doquier: Desde Iberia y sus 13.900 trabajadores hasta los 8382 de Melia Hotels pasando por los 6000 de Gestamp o los 4000 de CAF.

Pero también ha habido quien no ha utilizado esta herramienta con beneficios en las cotizaciones. El caso más sonado es el de Inditex, que fue retrasando la decisión hasta que finalmente se hizo cargo de las nóminas de los trabajadores, hablamos de 25.000 de sus empleados de las tiendas a los que hubiera afectado la medida.  Otro de los destacados es el de Indra, que finalmente abandonó la idea de acogerse a un ERTE para 10.000 trabajadores, que hubiera ido acompañado de una rebaja de sueldo, que finalmente, salvo para la cúpula de la compañía, no se ha producido.

Pero esos efectos no se han hecho esperar para las dos empresas. La tecnológica espera un segundo trimestre francamente negativo sobre todo y más allá del efecto confinamiento, por los recortes en partidas como defensa y transportes en las áreas públicas, a las que asumir el coste laboral. Y la textil tras superar su primer trimestre fiscal que ha sido ya el peor de la historia....sólo hasta que llegue el segundo, de casi total paralización. Eso le obligará por ejemplo a recortar dividendo frente al pasado año: de 0,88 a 0,35 euros a pagar en noviembre con un descenso del 60% con cargo a los resultados de 2019 y el año de impás en ese pago al accionista que vivirá en 2020, para recuperarlo en los dos ejercicios siguientes 2021 y 2022 con pay out del 60%: 0,78 euros por título.

Dividendos por cierto muy ligados a los ERTE, porque una de las condiciones del gobierno a la hora de negociarlos es que no se puedan repartir en el corriente ejercicio fiscal, es decir en 2020. Sólo podrán hacerlo dice el artículo 5 de la ley que los regula ( Real Decreto Ley 18/2020) si abonan previamente el importe de lo que han dejado de pagar a la Seguridad Social y del que el Estado se ha hecho cargo. De ahí que el próximo ejercicio, cuando toque retribuir al accionista, muchas de estas empresas que han cancelado por el Covid el dividendo este año, por ley no podrán pagarlo.

En estos momentos todavía hay en España casi dos millones de personas bajo un Expediente Temporal de Empleo, casi la mitad del total de afectados en lo más profundo de la pandemia.

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