Iflex Flexible, compañía especializada en soluciones de embalaje flexible, se encuentra en una nueva etapa en la que ve oportunidades para seguir creciendo.

Con una posición de caja neta positiva y una deuda bruta de aproximadamente 2,5 millones de euros (gran parte a tipos fijos cercanos al 1,8%), Pere Puig, CEO de la compañía destaca que disponen de recursos financieros para avanzar en su plan estratégico. “Con la caja que tenemos hay suficiente para comprar y crecer. No vemos mayores diluciones para los accionistas actuales”, sostiene.

Durante el encuentro con María Mira, Puig explicó que las ampliaciones de capital van a impulsar el crecimiento de la compañía. Su prioridad estratégica es combinar el crecimiento orgánico con integración de compañías complementarias que le aporten nueva tecnología, productos o presencia geográfica al grupo. La compañía realizó una primera ampliación de capital por un importe de 1,8 millones de euros antes de su incorporación al mercado. En 2025, captó otros 7,2 millones de euros, lo que le ha permitido a la empresa reducir la deuda y tener mayor liquidez. 

Iflex obtuvo un EBITDA de 1,6 millones de euros el pasado ejercicio, aunque Puig considera que existe margen para superar los dos millones en los próximos ejercicios. “Estamos relativamente satisfechos con 2025, aunque creemos que podemos llegar de forma relativamente rápida a un EBITDA superior a los dos millones de euros”, señala.

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Margen para seguir creciendo con la infraestructura actual

Durante el encuentro Pere Puig señaló que mientras siguen explorando posibles adquisiciones, la compañía tiene un gran margen de crecimiento con la planta actual. La infraestructura trabaja en torno al 60% de su capacidad y según afirmó el directivo esta utilización podría alcanzar el 80%-90%. En ese momento, Iflex situaría su facturación entre los 20 y 22 millones de euros. 

“Ahí es donde ganamos muchos puntos de margen y donde creemos que podemos tener un muy buen resultado a nivel de EBITDA”, añade.

Una oportunidad de inversión

En cuanto a invertir en la compañía, Pere Puig afirmó que Iflex representa una alternativa de crecimiento sostenido, apoyada en una política de dividendos que prevé distribuir aproximadamente el 50% del beneficio neto.

“Somos una compañía industrial que lleva 40 años haciendo lo que sabe hacer y creemos que puede ofrecer una rentabilidad atractiva tanto vía dividendo como por creación de valor a largo plazo”, defendió.

Un 2026 positivo para Iflex

El ejercicio 2026 ha comenzado condicionado por un escenario geopolítico complejo. Las tensiones en Oriente Medio y la incertidumbre generada en torno al estrecho de Ormuz han provocado un fuerte encarecimiento de las materias primas derivadas del petróleo, componente esencial en la fabricación de film flexible, tal y como sostenía Puig durante la entrevista.  “Ha habido referencias que pasaron de 1,5 euros a más de dos euros en muy poco tiempo. Ha sido una subida muy vertical”, explicó.

La compañía ha tratado de amortiguar ese impacto mediante una gestión activa de compras, la diversificación de proveedores europeos y el traslado parcial del incremento de costes a sus clientes. Aun así, la dirección mantiene una visión optimista para los próximos trimestres. “Creemos que 2026 será un buen año y vamos a intentar mantener los márgenes e incluso mejorarlos”, afirma.

Entre los riesgos que más preocupan a la compañía destaca precisamente la evolución del precio de las materias primas, mientras que el riesgo financiero pasa actualmente a un segundo plano gracias a la fortaleza de su balance.

“Con el balance tan fuerte que tenemos no vemos riesgo financiero. El principal reto es gestionar correctamente las subidas de materias primas sin perder margen por el camino”, resume.